Actualizado 12/02/2007 00:03

Portugal.- Los portugueses dicen 'sí' a la despenalización del aborto, a pesar de la elevada abstención

El primer ministro se comprometió a respetar el resultado del referéndum

LISBOA, 11 Feb. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Patricia Ferro) -

El 'sí' a la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo hasta el límite de las diez semanas ganó hoy el referéndum celebrado en Portugal con el 59,25% de los votos frente a los 40,25% del 'no', con prácticamente todos los votos escrutados. Sin embargo, tal como se esperaba, la abstención fue muy elevada, del 56,33 por ciento, por lo que este resultado, aunque será respetado, no es jurídicamente vinculante.

Más de la mitad de los portugueses que han votado han dicho 'sí' a la pregunta: "¿Está de acuerdo con la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo si es realizada, por opción de la mujer, en las primeras 10 semanas, en un establecimiento de salud legalmente autorizado?". Pero, al igual que en 1998 el resultado no fue vinculante. Entonces la abstención fue del 68%, pero ganó el 'no' con un 50,5% de los votos, a pesar de que los sondeos auguraban una amplia victoria del 'sí'. En esta ocasión fue diferente y se cumplieron los sondeos.

Aunque la victoria del 'sí' no es vinculante, ya que no votó más del 50% de los censados, el primer ministro, José Sócrates, ya indicó tras conocer la victoria que se respetaría la decisión de las urnas.

"La nueva ley sobre el aborto respetará la voluntad del referéndum por lo que la interrupción voluntaria de un embarazo hasta las diez semanas por libre decisión de la mujer en un establecimiento autorizado dejará de ser un crimen en Portugal", afirmó Sócrates.

LOS CAMBIOS CON EL SÍ

LA Ahora, el siguiente paso es alterar la ley. El proyecto de ley sobre la despenalización del aborto hasta las 10 semanas a pedido de la mujer ya fue aprobada en el Parlamento, pero a pesar de la victoria del sí, el proceso todavía no está concluido.

Ahora la ley tiene que ser votada en el Parlamento y después el Gobierno tiene que regular como se va a procesar la interrupción voluntaria del embarazo en los establecimientos de salud reconocidos. Es en este punto es donde se podrá introducir la obligatoriedad del asesoramiento médico y un período de reflexión.

Otro de los asuntos que deberán ser aclarados es si los hospitales públicos están preparados para acoger los pedidos de aborto. El ministro de Sanidad, Correia de Campos, ha dicho que sí, pero falta por saber si el Estado va a compartir este servicio con clínicas privadas previamente autorizadas, como podría ser la española "Los Arcos" que ya anunció que se instalará en Lisboa.

Además, el Estado, tal como anunció, también tendrá que realizar un control exhaustivo de los médicos objetores de conciencia, ya que hay muchos que lo son en el sistema público y no en el privado. Tampoco se conoce cuál será el coste para la sanidad y cómo será financiado.

Pero además de la adaptación del sistema de salud público, la nueva legislación parlamentaria supone una alteración del código penal. Hasta ahora, aunque el aborto ilegal estaba penado por ley, los jueces no aplicaban las penas de prisión previstas en la ley.

Ahora, la pregunta que surge es, si con la despenalización hasta las diez semanas ¿serán los jueces más rigurosos en la aplicación de la nueva ley siempre que una mujer aborte después del plazo previsto y se siente en el banquillo de los acusados, o seguirán teniendo en cuenta las causas atenuantes?

La otra lectura que se hace de la victoria del 'sí' es la política. A pesar de que el referéndum no ha sido vinculante, el resultado es una victoria para el primer ministro y secretario general del Partido Socialista, que se involucró de forma determinante en la campaña. Este resultado le da, aunque no tanto como lo esperado, un suplemento de legitimidad política para avanzar con las medias más impopulares de su Gobierno que todavía están por cumplir: las reformas de la Administración Pública y de la Seguridad Social, el paquete de leyes laborales que previsiblemente tendrá que enfrentarse a fuerte oposición en la calle, y la reforma de la sanidad.

Pero si el 'sí' beneficia a Sócrates, supone una derrota para el ya debilitado liderazgo del socialdemócrata Luís Marqués Mendes, ya que aunque dio libertad de voto a su partido, acabó por hacer campaña por el 'no' y defendió la tesis de mantener como delito el aborto pero sin penalización para las mujeres, lo que hizo que algunos diputados de su partido alzasen la voz en contra de esa propuesta, y da una oportunidad a sus críticos para volver a alzar la voz contra él.

SITUACIÓN ACTUAL

La actual ley del aborto en Portugal es muy similar a la española y admite los mismos tres supuestos (peligro físico o psíquico para la madre, malformación del feto y violación), el problema es que su aplicación es diferente debido a la interpretación de la misma por los médicos lusos, ya que muchos de ellos no consideran los motivos económicos y sociales ni el embarazo no deseado como un factor de riesgo en la salud psíquica de la madre, tal como reconoce la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El resultado es que en Portugal hay entre 20.000 y 40.000 abortos ilegales al año y unas 20.000 portuguesas han ido a España a interrumpir su embarazo desde 1996. Entre 2001 y 2005 se han realizado en los hospitales portugueses, 2.929 abortos al abrigo de la actual ley, se ha atendido a 5.615 pacientes con complicaciones resultantes del aborto clandestino y se registraron 28.545 ingresos por supuesto aborto espontáneo, que según la OMS, es una forma de enmascarar los abortos clandestinos.

Desde 1998 en Portugal ha habido 34 procesos, 43 acusaciones y 18 condenas a mujeres por realizar abortos ilegales y la mayoría de ellas tenía menos de 10 semanas de embarazo. Las que admitieron su culpa fueron condenadas, pero las que se acogieron a su derecho al silencio no, según un estudio realizado por dos diputadas, que integran el movimiento "Voto por el sí".

EL PROBLEMA DE LA ABSTENCIÓN

Independientemente del resultado final, la abstención fue una vez más protagonista del referéndum sobre la despenalización del aborto hasta las diez semanas. El hecho de que los dos últimos referéndum realizados en Portugal no hayan sido vinculantes al no participar en ellos el 50% de la población confirma que "la consulta popular no goza de gran aceptación en Portugal", según el constitucionalista Vital Moreira.

Para el sociólogo Antonio Barreto, estos resultados demuestran que "el referéndum, entendido como un cuerpo extraño en nuestra democracia, murió". Sin embargo, para la politóloga Marina Costa Lobo, el fracaso debe ser atribuido los políticos que no supieron movilizar al electorado.