El presidente de Afganistán aboga por "no perder la oportunidad" de lograr una paz "inclusiva" en el país

Publicado 10/07/2019 18:00:26CET
Ashraf Ghani
Ashraf GhaniREUTERS / OMAR SOBHANI - Archivo

MADRID, 10 Jul. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, ha abogado este miércoles por "no perder la oportunidad" de lograr la paz en el país y ha destacado que "la paz debe ser inclusiva", en medio de los esfuerzos diplomáticos para lograr un acuerdo con los talibán.

"Es el momento de la paz porque se han dado las condiciones y deben ser ampliamente usadas. Si se pierde la oportunidad será una gran responsabilidad", ha señalado, según ha informado la cadena de televisión local Tolo TV.

"La paz debe ser inclusiva y debe involucrar a todas las partes", ha dicho, antes de agregar que "sólo se puede avanzar". Asimismo, ha destacado la necesidad de mantener conversaciones con los talibán ante el aumento de las bajas entre las fuerzas de seguridad.

En este sentido, Ghani ha apuntado que "es necesario saber que el precio de la guerra está claro". "Debe haber conversaciones entre el Gobierno y los talibán, porque son las dos partes (en conflicto)", ha remachado.

Por su parte, el representante civil de la OTAN en Afganistán, Nicholas Kay, ha subrayado que las tropas internacionales "no se van a ir hasta que el trabajo haya sido finalizado". "Si los talibán piensan que pueden esperar a que nos vayamos, han cometido un error de cálculo", ha añadido.

El Gobierno de Afganistán expresó el martes su deseo de que los talibán entablen conversaciones directas a partir de septiembre, tras describir como "positivas" las reuniones de los últimos días en Qatar.

El domingo arrancó en Doha un encuentro entre representantes de los talibán y una delegación compuesta por miembros de la sociedad civil afgana y funcionarios del Gobierno --presentes a título personal--, en el marco de los esfuerzos diplomáticos para lograr la paz.

EL COMUNICADO DE DOHA

En un comunicado conjunto publicado a última hora del lunes, los talibán pactaron reducir la violencia poniendo fin a todos sus ataques contra centros religiosos, escuelas, hospitales, mercados y otras instalaciones, mientras que se destacó que "todos los afganos están comprometidos con un país unido e islámico, dejando de lado las diferencias étnicas".

En este sentido, las partes resaltaron que "se debe respetar y proteger la dignidad de la población, su vida y propiedades, y minimizar a cero las víctimas civiles".

"Afganistán no debe presenciar otra guerra. La comunidad internacional, regional y los elementos internos deben respetar los valores de forma acorde", agregaron, antes de recalcar que "para facilitar unas conversaciones internas y efectivas, las partes deben evitar las amenazas, la venganza y las palabras amenazantes".

Asimismo, resaltaron que la 'hoja de ruta' estará condicionada por la "institucionalización de un sistema islámico en el país", "el inicio del proceso de paz de forma simultánea con lograr todas las condiciones planteadas", "respetar y supervisar el acuerdo de paz" y "repatriar a los migrantes y regreso de los desplazados internos".

Por último, pidieron que Naciones Unidas, la Unión Europea, los países vecinos y la Organización para la Cooperación Islámica (OIC) aprueben y apoyen la resolución conjunta pactada en Doha.

LOS ESFUERZOS DIPLOMÁTICOS

Los talibán llevan meses dialogando con diplomáticos estadounidenses para acordar la retirada de más de 20.000 efectivos de las fuerzas internacionales de Afganistán a cambio de garantías de que el país no será usado como base para ataques terroristas.

Sin embargo, hasta ahora se han negado a negociar directamente con el Gobierno del presidente, Ashraf Ghani, al que consideran un "títere" de Occidente. Ante la ausencia de un alto el fuego, los insurgentes mantienen sus ataques y las fuerzas de seguridad continúan con sus operaciones.

Según datos de Naciones Unidas, un total de 3.804 civiles --incluidos más de 900 niños-- murieron en 2018 a causa del conflicto, lo que supuso el año más mortífero desde el inicio de la guerra.

Asimismo, los talibán tienen un control e influencia sobre una mayor parte del territorio del país desde que fueron expulsados del poder tras la invasión liderada por Estados Unidos en 2001.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho públicamente que busca la retirada de tropas del país, si bien Washington ha exigido garantías a los talibán de que el país no será usado como un "laboratorio para terroristas".

"Lo llamo el Harvard de los terroristas", dijo el mandatario estadounidense en una entrevista a la cadena Fox News la semana pasada, antes de agregar que incluso si Estados Unidos retirara a sus tropas, dejaría una presencia de Inteligencia "muy fuerte" en Afganistán.

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