Sáhara.- Marruecos acusa al Polisario de "artimañas" y "hechos consumados" en la zona tapón en una carta a la ONU

Actualizado 02/02/2006 1:12:54 CET

Benaissa asegura a Annan que el reino alauí presentará muy pronto un proyecto de autonomía para la región

MADRID, 2 Feb. (EUROPA PRESS) - El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Mohamed Benaissa, ha remitido una carta al secretario general de la ONU, Kofi Annan, en la que denuncia "artimañas" en la 'zona tapón' de las "otras partes" implicadas en el contencioso del Sáhara Occidental, a las que acusa de "alejarse de la legalidad internacional y poner cada vez más obstáculos" para resolver el problema, según el texto difundido por la agencia oficial MAP. Benaissa no menciona explícitamente al Frente Polisario --tampoco a Argelia, a quien Rabat acusa del contencioso-- pero sí hace referencia a "otras partes" que "en lugar de comprometerse en la búsqueda de una solución política alternativa, intentan cada vez más crear un hecho consumado en la zona tapón, instalando artificialmente edificaciones, desplegando 'actividades diplomáticas' y llegando incluso a cerrar con empresas petroleras contratos de entendimiento para la prospección petrolera". Precisamente el Frente Polisario anunció en enero la apertura de un concurso para adjudicar la prospección de zonas petrolíferas en los territorios saharauis. Así, Benaissa continúa explicando en su misiva que Marruecos "quiere llamar la atención Naciones Unidas sobre la gravedad de tales artimañas que pretenden acreditar la existencia de una base territoria para una pseudorrepública en el Sáhara " puntualizando que el Reino considera este tipo de actividades "ilegales", porque los que llevan a cabo dichas acciones "no tienen ninguna autoridad para hacerlo". La zona tapón, de 35 kilómetros, separa la frontera argelino-marroquí del muro de defensa construido por el Ejército marroquí en la década de los ochenta para impedir las infiltraciones del Polisario. Benaissa hace hincapié en que "está deshabitada" y no tiene como efecto "consagrar una división terrirtorial o legitimar un 'territorio liberado'. En la carta enviada a Annan el ministro de los Asuntos Exteriores advierte de la necesidad de que todas la partes "cumplan sus obligaciones, y se abstengan de hacer pactos o contratos relativos al territorio". Asimismo, deben dar muestras de la "voluntad política necesaria, implicándose en la negociación deseada por la comunidad internacional". AUTONOMIA Marruecos, asegura Benaissa, "está dispuesto, por su parte, a empezar estas negociaciones en los mejores plazos posibles y presentará, pronto, un proyecto de autonomía (para el Sáhara) con este fin". El ministro pidió además al secretario general de la ONU que la misiva sea distribuida a los miembros del Consejo de Seguridad, así como que sea publicada como documento de este organismo. El jefe de la diplomacia marroquí recalca que la ONU concluyó que era imposible aplicar el proyecto de referéndum previsto por el Plan de Arreglo de 1990, y que, desde 2000, se busca una "solución política alternativa", proceso al que según él las otras partes "no se comprometen". Marruecos considera que el contencioso del Sáhara Occidental es un problema bilateral con Argelia. Benaissa recuerda en su carta que no es la primera vez que protesta ante la ONU por "incursiones", y que ya lo hizo el rey Hassan II tras la "incursión de elementos del Polisario en la región de Tifariti" en 1991, escribiendo al entonces secretario general Javier Pérez De Cuéllar. AUTORIDAD ADMINISTRADORA Además, insiste en que "hasta que la solución política no esté definitivamente adoptada, Marruecos sigue siendo, en virtud de los Acuerdos de Madrid del 14 de noviembre de 1975, la única autoridad que dispone de competencias de administración de todo el territorio del Sáhara. Finalmente, Benaissa asegura tener la esperanza de "ver a las otras partes implicadas unirse al esfuerzo común" para encontrar "definitivamente" una solución al asunto, "por el interés de a región del Magreb". En sus últimos informes sobre el territorio, Kofi Annan se ha mostrado crecientemente pesimista por la falta de avances en el contencioso, aunque en julio nombró un nuevo enviado especial, el holandés Peter van Walsum.