MADRID 10 Feb. (EUROPA PRESS) -
Alrededor de diez fieles han sido secuestrados en un nuevo ataque perpetrado por personas armadas no identificadas durante una vigilia en una iglesia católica en el estado de Benue, en el centro de Nigeria, sin que por ahora haya reivindicación de la autoría de este nuevo suceso, en medio del deterioro de la situación de seguridad en varias zonas del país africano.
Las víctimas, principalmente mujeres y jóvenes, fueron secuestradas durante la madrugada del domingo en la iglesia St. John, situada en Ojije. "Nuestra gente estaba rezando. Estaban desarmados. Eran vulnerables", ha lamentado Jude Onwe, secretario de la Asociación de Desarrollo de Ufia, una organización civil local.
"Este no es un incidente aislado. El silencio nos matará. Alzamos la voz porque nuestras vidas tienen valor", ha explicado Onwe, según ha recogido el diario nigeriano 'Vanguard'. Asimismo, ha reclamado a las autoridades que tomen medida e intensifiquen los esfuerzo de búsqueda y rescate de los secuestrados.
El presidente del consejo de Ado, Sunday Oche, ha confirmado estas "tristes noticias" y ha recalcado que ha dado orden de "movilizar a todas las agencias de seguridad". "Estamos trabajando para garantizar que las víctimas son rescatadas", ha destacado, antes de pedir a la población que no participe en actividades nocturnas ante el riesgo de secuestro.
Por su parte, el portavoz de la Policía de Benue ha reseñado que los agentes están aún analizando la situación, días después de la muerte de tres personas y el secuestro de otras diez durante un asalto contra una iglesia en el estado de Kaduna (centro), en el que fue raptado un sacerdote, sin que por ahora haya más detalles al respecto.
Nigeria afronta desde hace años una crisis de seguridad marcada por numerosos desafíos, entre los que destacan las actividades de Boko Haram y su escisión, Estado Islámico en África Occidental (ISWA), en el noreste del país, a las que se suman el aumento de los enfrentamientos entre comunidades de agricultores y pastores por el control de tierras fértiles, las ambiciones separatistas de los igbo y el auge de bandas criminales en partes del centro y el norte del que es el país más poblado de África.