Seis meses del terremoto de Nepal: Akriti corre de nuevo

Actualizado 25/10/2015 10:03:20 CET
Niña nepalí
Foto: UNICEF/NARENDRA SHRESTHA
 

Un programa de nutrición de emergencia tras el seísmo le ha salvado la vida

   MADRID, 25 Oct. (Por Naresh Newar, UNICEF Nepal) -

   Para Samjhana Lamichhane es un verdadero placer ver correr a su sobrina Akriti, de cuatro años.

   Akriti nació con un peso muy bajo y ha estado enferma toda su vida. Vive con la familia de su tía en Lalitpur, uno de los 14 distritos más afectados por el terremoto de Nepal. Sus padres han emigrado al extranjero en busca de trabajo.

   "Intenté todo para ayudarla", dice Samjhana. "Me preocupaba devolver una niña sin vida a sus padres", añade.

   La salud de Akriti empeoraba cada año, pese a la atención médica que recibía en clínicas y hospitales privados. Ningún médico pudo diagnosticar que sus problemas de salud estaban agravados por una desnutrición severa aguda.

   Las preocupaciones de Samjhana se aliviaron finalmente cuando en su comunidad empezó un programa de nutrición de emergencia, apoyado por UNICEF, tras el terremoto. Un joven trabajador de la salud identificó que Akriti estaba gravemente desnutrida.

   Akriti estaba muy pálida, su cara estaba hundida y su cuerpo escuálido. Apenas podía caminar y ni siquiera tenía energía para hablar. Cuando le midieron la circunferencia de su brazo con la cinta métrica que evalúa el estado nutricional de los niños, salió la zona roja, la que marca la desnutrición severa. Su peso estaba 10 kilos por debajo de lo que debería.

   "Me impresionó ver que había un niño desnutrido en Katmandú, y aún me pregunto qué habría pasado con Akriti si no hubiéramos llegado a ella a tiempo", dice el trabajador sanitario.

ALIMENTO TERAPEÚTICO

   Akriti recibió inmediatamente alimento terapéutico listo para consumir, una pasta de cacahuetes mezclados con leche en polvo, vitaminas y minerales, que puede ser consumida directamente por el niño y le proporciona la ingesta de nutrientes suficiente para una recuperación completa. En una semana Akriti había ganado el 10 por ciento de su peso.

   La niña se recuperó rápidamente de la desnutrición severa aguda. Ahora no solo puede hablar y caminar, sino también correr repleta de energía. Todavía tiene por delante un año para recuperar su salud por completo y poder ir al colegio.

   "No sabía absolutamente nada de nutrición, pero ahora sé muchas cosas gracias a UNICEF", dice Samjhana. "Espero que muchos niños desnutridos se salven como Akriti", confía.

   Desde que se puso en marcha el programa se ha identificado a más de 500 desnutridos, y se ha puesto de manifiesto que la desnutrición es un problema no solo de las áreas rurales, sino también de las urbanas.

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