Senegal celebra elecciones con Sall como favorito tras la eliminación de los principales opositores

Senegal celebra elecciones con Sall como favorito tras la eliminación de los pri
REUTERS / SYLVAIN CHERKAOUI
Actualizado 23/02/2019 10:58:41 CET

El país está considerado como una de las democracias más asentadas en África

El expresidente Abdoulaye Wade pidió aplazar las elecciones y el Gobierno le acusa de incitar a la violencia

MADRID, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -

Los senegaleses acudirán este domingo a las urnas para unas elecciones presidenciales en las que el actual mandatario, Macky Sall, parte como gran favorito tras la eliminación de las candidaturas de algunos de los principales opositores, lo que ha dañado la imagen de la democracia del país, considerada una de las de más tradición en África.

Los comicios son los undécimos consecutivos que celebra el país a nivel presidencial desde que obtuvo la independencia de Francia en 1960, lo que ha hecho que Senegal se haya ganado una imagen de estabilidad en el continente y la zona de África Occidental, marcada en otros casos por la inestabilidad.

Sin embargo, en esta ocasión la carrera hacia la Presidencia se ha visto empañada por las dudas y las quejas de la oposición por la detención y encarcelamiento de dos de los principales rivales de Sall --el ex alcalde de Dakar Khalifa Sall y Karim Wade, hijo del expresidente Abdoulaye Wade--, motivo por el que han quedado eliminados de los comicios, allanando el camino a su reelección para un segundo y último mandato.

En el caso de Wade, fue condenado a seis años de cárcel en 2015 por enriquecimiento ilícito, mientras que Khalifa Sall fue sentenciado a cinco años de cárcel por desvío de fondos. En ambos casos, la oposición denunció que se trataba de juicios políticos y habló de maniobras por parte del Gobierno para neutralizar a los principales opositores.

A ello hay que sumar que el Parlamento --controlado por el partido de Sall-- aprobó el año pasado una controvertida modificación de la ley electoral --en medio del boicot opositor-- para exigir a los candidatos que recaben el uno por ciento de apoyos entre el electorado para inscribir su candidatura.

Por su parte, el expresidente Abdoulaye Wade llegó a pedir un aplazamiento electoral dos semanas antes de los comicios y criticó lo que describió como un proceso "con el único objetivo de reelegir al presidente saliente", antes de acusar a Sall de "crear graves peligros de desestabilización de Senegal hacia la violencia".

"Estas elecciones, cuyos candidatos más peligrosos (para el presidente) fueron eliminados (de la carrera electoral) de forma ignominiosa, no pueden llamarse elecciones", dijo, al tiempo que hizo un llamamiento a una campaña de protestas pacíficas para intentar lograr un aplazamiento de la votación.

El Gobierno le ha acusado de incitar a la violencia después de la muerte de tres personas en enfrentamientos entre seguidores de Sall y un candidato opositor en la localidad de Tambacounda.

LOS CANDIDATOS

En este contexto, el principal favorito es Sall, quien concurre como candidato de la coalición Benno Bokk Yaakaar (BBY), quien accedió a la Presidencia en 2012 con el respaldo de una serie de altos cargos de los anteriores gobiernos socialista y liberal, lo que le permitió recabar una amplia base de apoyos.

En dichos comicios se impuso en la segunda vuelta a Abdoulaye Wade, considerado su antiguo 'mentor', quien posteriormente se convirtió en uno de los principales críticos de sus políticas desde Francia, donde reside. Sall ha defendido sus programas sociales como uno de sus principales éxitos y ha apostado por continuar impulsando la educación y la sanidad si sigue en el poder.

Frente a él, uno de los principales candidatos opositores es el ex primer ministro Idrissa Seck --quien respaldó a Sall en 2012 tras quedar eliminado en la primera vuelta con cerca del siete por ciento de los votos--, fue una figura muy cercana a Wade hasta que cayó en desgracia por una condena por malversación.

Seck quedó en segundo lugar en las presidenciales de 2007 --en las que ganó Wade-- y en quinto lugar en las de 2012, mientras que en la actualidad figura lejos de la victoria en los sondeos, a pesar de la ausencia de figuras opositoras de peso entre los candidatos.

Por su parte, Ousmane Sonko, un antiguo sindicalista candidato por el partido Patriotas de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad, ha recabado apoyos en los últimos meses y está considerado como el candidato de los jóvenes, que han dado un impulso a su candidatura, según los sondeos.

Los otros dos candidatos son Issa Sall, candidato del Partido de la Unidad y el Encuentro (PUR), diputado desde 2017, y Madické Niang, exministro de Wade y líder de la coalición Madické2019 y que podría recabar votos del Partido Democrático Senegalés (PDS) del expresidente.

EL MODELO SENEGALÉS

Las elecciones serán una nueva prueba para la que es considerada como la democracia más consolidada de África Occidental desde que viviera su primera transferencia de poder pacífica en el año 2000. Asimismo, es uno de los pocos países del continente en el que no se ha producido un golpe de Estado.

De hecho, una de las muestras de este historial democrático fueron las manifestaciones registradas en 2012 cuando Wade intentó presentarse a un tercer mandato, lo que derivó posteriormente en un referéndum impulsado por Sall en 2016 que confirmó el límite de dos mandatos y redujo los mismos de siete a cinco años.

Asimismo, Senegal ha jugado un papel importante en la región, siendo un ejemplo de ello la postura que adoptó en la crisis postelectoral en Gambia, cuando el presidente saliente, Yahya Jamé, se negó a aceptar su derrota ante el opositor Adama Barrow.

Tras ello, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) envió tropas a Senegal como paso previo a una intervención militar para convencer a Jamé de que accediera a dejar el cargo, lo que hizo días después, dirigiéndose a Guinea Ecuatorial.

Sin embargo, en esta ocasión las citadas detenciones de destacados opositores y lo tenso de la campaña electoral han puesto en duda el hecho de que el periodo postelectoral vaya a ser igual de tranquilo que en otras ocasiones, especialmente dado que no está claro cómo asumirá la oposición la posible victoria de Sall.

La organización no gubernamental Amnistía Internacional pidió pocos días antes de la votación a las autoridades que adopten las "medidas apropiadas" para garantizar que los comicios se celebran en un ambiente "libre de violencia" y que se respeta "la libertad de todas las personas a expresar su punto de vista".

"Mientras las autoridades deben proteger y promover los Derechos Humanos en el contexto de las elecciones (...), todos los candidatos deben recordar además a sus seguidores que eviten usar la violencia en cualquier circunstancia", dijo François Patuel, investigador de la ONG para África Occidental.

La de este domingo será la primera vuelta de las presidenciales y, salvo que alguno de los candidatos recabe más del 50 por ciento de los votos, los senegaleses tendrán que ir a las urnas para una segunda ronda en las próximas semanas, en la que se enfrentarían los dos más votados.

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