Publicado 05/07/2021 08:42CET

Sudán pide al Gobierno de Etiopía y al TPLF que pacten un alto el fuego y negocien para lograr la paz en Tigray

Archivo - El primer ministro de Sudán, Abdalá Hamdok
Archivo - El primer ministro de Sudán, Abdalá Hamdok - MOHAMED KHIDIR / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

MADRID, 5 Jul. (EUROPA PRESS) -

Las autoridades de Sudán han pedido al Gobierno de Etiopía y al Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) que pacten un alto el fuego y se sienten en la mesa de negociaciones para poner fin al conflicto en la región de Tigray (norte).

En un comunicado publicado tras una reunión entre el Consejo Soberano de Transición, el primer ministro, Abdalá Hamdok, y el ministro de Exteriores, Jartum "pide a todas las partes un alto el fuego, sentarse en la mesa de negociaciones y asegurar que la ayuda humanitaria llega a los que la necesitan".

Asimismo, ha destacado las "históricas relaciones de vecindad" entre ambos países y ha dicho que "no escatimará esfuerzos" para lograr que las partes pacten una "reconciliación" que "cimente la unidad" en el país africano, según ha informado la agencia estatal sudanesa de noticias, SUNA.

"En este sentido, el Gobierno de Sudán trabajará de cerca con todos los países vecinos y la comunidad internacional para lograr este fin", ha señalado, antes de destacar que desde el inicio del conflicto ha apoyado la entrega de ayuda humanitaria en Tigray.

El Gobierno etíope anunció la semana pasada un alto el fuego unilateral tras varios días de informaciones sobre avances del TPLF en la región y horas después de que los milicianos irrumpieran en la capital de Tigray, Mekelle.

Tras ello, el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, defendió la decisión y dijo que el objetivo era proteger al país de "amenazas externas", en medio de las tensiones con Sudán. Asimismo, reseñó que el TPLF --agrupado ahora en las Fuerzas de Defensa de Tigray (TDF)-- no supone ya una amenaza.

Sin embargo, el tildó de "broma" el alto el fuego unilateral y recalcó que no podrá fin a los combates hasta recuperar el control de toda la región, al tiempo que amenazó con avanzar hacia la capital de Eritrea, Asmara, "si es necesario".

En este sentido, el grupo reiteró el domingo sus exigencias de una retirada del Ejército de toda la región, una rendición de cuentas por parte de líderes de Etiopía y Eritrea --que apoyó a Adís Abeba en la ofensiva-- por crímenes cometidos en Tigray, la llegada de ayuda humanitaria y una liberación de presos como paso necesario para sumarse al alto el fuego.

Finalmente, en el terreno político, solicita el retorno al pleno reconocimiento del grupo como máxima autoridad y representante del "gobierno democráticamente electo" de Tigray sin intervención alguna de "las instituciones de seguridad o inteligencia" del Gobierno etíope, que han declarado al TPLF como una organización terrorista.

La ofensiva contra el TPLF arrancó en noviembre de 2020 tras el citado ataque contra la base militar y después de un drástico repunte de las tensiones entre la formación y el Gobierno central. El conflicto ha provocado una grave crisis humanitaria, en medio de denuncias sobre abusos cometidos por las fuerzas gubernamentales y eritreas en sus operaciones.

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