Publicado 13/05/2020 18:20:08 +02:00CET

Los talibán critican a Ghani por reiniciar las ofensivas en Afganistán y responsabilizan a Kabul de las consecuencias

Combatientes talibán entregan sus armas en Herat
Combatientes talibán entregan sus armas en Herat - GETTY IMAGES / MAJID SAEEDI - Archivo

MADRID, 13 May. (EUROPA PRESS) -

Los talibán han acusado este miércoles al presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, de "extender su mandato en la sombra de la guerra" y han advertido de que cualquier recrudecimiento de la violencia es "responsabilidad" del Gobierno, después de que el mandatario anunciara el reinicio de las ofensivas contra los insurgentes.

Ghani indicó en un mensaje televisado a la nación el martes que los insurgentes han rechazado los diversos llamamientos a un alto el fuego y recalcó que las fuerzas afganas pasarán de una postura de "defensa activa" a una de "ofensiva".

El anuncio llegó tras sendos atentados contra un hospital apoyado por Médicos Sin Fronteras (MSF) en Kabul, que se saldó con la muerte de al menos 24 personas, y contra un funeral en la provincia de Nangarhar (este), que dejó 32 muertos. Los talibán se han desvinculado de ambos y Estado Islámico ha reclamado la autoría del segundo.

El portavoz de los talibán, Zabihulá Muyahid, ha respondido al anuncio de Ghani con un duro comunicado en el que ha criticado que el Gobierno afgano "ha intentado crear obstáculos al proceso de paz" desde la firma del histórico acuerdo del 29 de febrero entre Estados Unidos y los insurgentes.

Así, ha acusado a las autoridades de "retrasar deliberadamente el proceso de liberación de prisioneros", del que ha dicho que "habría sido un paso importante" para iniciar conversaciones de paz, y de "declarar operaciones ofensivas contra el Emirato Islámico", nombre del régimen talibán en Afganistán entre 1996 y 2001.

"Las formaciones militares del Emirato Islámico están totalmente preparadas para hacer frente a cualquier movimiento y ofensiva del enemigo y a defender de forma firme a su gente en los frentes de batalla", ha resaltado.

En este sentido, Muyahid ha argumentado que los combates registrados en las últimas semanas en algunas zonas del país "son debidos a los intentos de las tropas de la Administración de Kabul de hacerse con nuevas áreas y construir puestos de control y avanzadas".

"De ahora en adelante, la responsabilidad de un mayor recrudecimiento de la violencia y sus ramificaciones recaerá únicamente sobre los hombros de la Administración de Kabul, ya que el Emirato Islámico, gracias a Dios, posee la capacidad y los preparativos para todas las situaciones", ha añadido.

Por otra parte, Muyahid ha condenado "firmemente" los atentados en Kabul y Nangarhar, que ha achacado a Estado Islámico, y ha recordado que llevó a cabo numerosas "operaciones" contra los yihadistas en el este del país que provocaron que perdiera sus bastiones en la zona.

"Estos ataques son planificados de forma conjunta y ejecutados desde pensiones en Kabul y otras ciudades por miembros de Estado Islámico y los servicios de Inteligencia de la Administración de Kabul para golpear a la nación, dar espacio a la aplicación de políticas fracasadas y dar pasos contra el islam y la paz", ha zanjado.

El propio Muyahid culpó el martes a "enemigos de la paz" de los últimos atentados y cargó contra el Gobierno por presuntamente "proteger" a terroristas de Estado Islámico. "Estos elementos son usados por los elementos contrarios a la paz para golpear objetivos blandos y causar víctimas entre los civiles", señaló.

EL PROCESO DE NEGOCIACIONES

Los ataques de los talibán y las operaciones de seguridad han continuado en el país a pesar del acuerdo del 29 de febrero, una situación que llevó a los insurgentes a denunciar a finales de abril que Washington no estaba cumpliendo con su parte.

Estados Unidos ha recordado en varias ocasiones que el acuerdo contempla que actuará para defender a las fuerzas de seguridad afganas a repeler ataques por parte de los talibán, en medio de los obstáculos relacionados con el proceso de liberación de presos y capturados.

El acuerdo preveía la liberación de 5.000 prisioneros de dicho grupo por parte del Gobierno afgano antes del inicio de las conversaciones de paz, lo que se ha convertido en el principal escollo de cara al pistoletazo de salida al proceso.

El Gabinete afgano aceptó liberar a 1.500 presos como gesto de buena voluntad para posibilitar el diálogo con los talibán pero los milicianos exigen que entregue a los 5.000 prisioneros contemplados en el pacto firmado con Estados Unidos.

Por contra, la Presidencia afgana ha condicionado estas liberaciones y ha pedido a los talibán que "reduzcan la violencia" y "el asesinato de afganos", ante la negativa de los insurgentes a aceptar los distintos llamamientos a un alto el fuego, incluido uno con motivo del mes de Ramadán.

El acuerdo de Doha entre los talibán y Estados Unidos estableció un calendario de retirada de las tropas estadounidenses e internacionales, pero no un alto el fuego.

Para leer más