DILI 26 May. (EP/AP) -
Al menos tres personas murieron hoy en Dili, la capital de Timor Oriental, en nuevos enfrentamientos tras la decisión gubernamental de despedir a un 40% de los efectivos militares, lo que eleva a 23 las víctimas mortales en sólo cuatro días. Entre las víctimas hay cinco niños y jóvenes familiares del ministro de Interior, Rogerio Lobato.
Según el director del hospital principal de Dili, Antonio Caleres, hoy murieron un civil y un militar en nuevos enfrentamientos, además de un policía que resultó herido ayer y murió a causa de sus heridas durante la noche.
Los enfrentamientos más crueles tuvieron lugar ayer jueves, cuando una muchedumbre asaltó varias casas de un barrio, entre ellas la del ministro de Seguridad Interior, rompiendo las ventas, lanzando gasolina y prendiéndoles fuego.
El ministro no estaba en su casa, pero en el ataque murieron seis de sus familiares, entre ellos dos niños y tres adolescentes, según informó el primer ministro, Mari Alkatiri, en una declaración televisada. Sus cuerpos carbonizados se encontraron en el salón, un dormitorio y el baño de la casa, según pudo comprobar un cámara de Associated Press Television News.
También ayer, miembros del Ejército atacaron la sede de la Policía nacional, acusando a sus efectivos de aliarse con los militares despedidos que comenzaron los disturbios en Dili. Después de una hora, la Policía de la ONU y asesores militares lograron un alto el fuego en virtud del cual los policías dejarían sus armas y podrían salir del edificio.
Sin embargo, militares armados dispararon contra los policías cuando salían desarmados y escoltados, con un balance total de 10 muertos, después de que uno de los heridos falleciera esta noche.
Hoy la situación sigue siendo de alta tensión. Jóvenes con machetes detuvieron un autobús e interrogaron a los pasajeros antes de dejarles marchar.
LLEGADA DE TROPAS EXTRANJERAS
Las calles de toda la ciudad están desiertas y miles de personas huyen a la costa, o buscan refugio en escuelas, centros comunitario o en la sede de la ONU. Esporádicamente se oyen disparos y explosiones, pero la llegada de cientos de tropas extranjeras parece haber acabado con las batallas a gran escala.
Australia ha anunciado el envío de 1.300 militares, que comenzaron a llegar ayer. Nueva Zelanda enviará 120 efectivos, al igual que Portugal, y Malasia otros 500.
Naciones Unidas, que ha gastado millones en entrenar al Ejército timorense, ha pedido al Gobierno que tome todas las medidas necesarias para poner fin a la violencia.
Los disturbios comenzaron por el despido de unos 600 militares, el 40% del Ejército, tras una oleada de protestas contra los bajos sueldos. La violencia se ha visto azuzada por el hecho de que los afectados son del oeste del país, mientras los líderes militares son del este; a los disturbios se han sumado policías y ciudadanos descontentos por la pobreza y el desempleo que vive el país tras seis años de independencia.