Actualizado 16/05/2007 21:38 CET

Turquía.- Inaugurado en Turquía un centro de diálogo dedicado al sacerdote italiano asesinado Andrea Santoro

ESTAMBUL (TURQUÍA), 16 May. (Del corresponsal de EUROPA PRESS, Ildefonso González) -

La ciudad turca de Iskenderun, en la provincia de Hatay (sur del país), cuenta desde esta semana con un "Centro de diálogo intercultural e interreligioso" dedicado a la memoria de Andrea Santoro, el sacerdote italiano asesinado en febrero de 2005, según informó la agencia AsiaNews.it, del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras (PIME).

Se cumple así uno de los mayores deseos del padre Santoro, esto es, la apertura de un centro que ayudara a "acercar mundos distantes, colmar vacíos culturales, tender puentes entre orillas lejanas y abrir ventanas en muros sin aperturas", recordó la misma fuente.

Andrea Santoro fue abatido a tiros por un adolescente de 16 años que reconoció que actuó movido por la rabia que le provocaron las caricaturas de Mahoma publicadas en la prensa occidental. El trágico suceso ocurrió en Trebisonda, noroeste de Turquía, cuando el sacerdote de 60 años estaba rezando después de una misa en su parroquia de Santa María. El joven, identificado con las siglas Q.A., fue sentenciado a 18 años y diez meses de cárcel el pasado octubre.

El centro, inaugurado el pasado domingo en Iskenderun, ha visto la luz gracias a la participación de la Asociación Don Andrea Santoro --fundada por su hermana Magdalena--, la Diócesis de Roma, el Vicariato Apostólico de Anatolia, la Asociación Ventana a Oriente Próximo y la Región italiana del Lazio.

En Iskenderun se han celebrado además dos días de simposio islamo-cristiano que ha contado con la participación de un centenar de personas --turcos y extranjeros, cristianos y musulmanes-- que debatieron sobre los libros sagrados del Corán y de la Biblia. Concretamente, asistieron el vicario de Anatolia, el obispo Luigi Padovese; el nuncio apostólico en Ankara, monseñor Antonio Lucibello; un representante de la Oficina de Asuntos Religiosos de Turquía y todas las autoridades civiles de Iskenderun.

El gran mufti de la ciudad calificó el simposio como un ejemplo de que el diálogo "no sólo es posible, sino que es una necesidad de la que ninguno se puede sustraer si se quiere convivir pacíficamente". Asimismo, valoró que ni el Islam ni ninguna otra religión "pueden jamás avalar la violencia por motivo alguno".

Al final del encuentro, Magdalena Santoro opinó emocionada que el centro recién inaugurado era "la herencia y el fruto más bello y precioso" de su hermano, "quien con toda su vida no quiso más que comunicar la propia fe e identidad en el respeto del prójimo, para encontrar juntos caminos comunes de amistad y de estima".