Publicado 13/12/2021 15:54CET

La UE aprueba sanciones contra el Grupo Wagner por su papel en conflictos bélicos

BRUSELAS, 13 Dic. (EUROPA PRESS) -

Los países de la Unión Europea han adoptado este lunes sanciones contra la compañía paramilitar rusa Grupo Wagner por su actividad en conflictos bélicos, así como contra ocho personas vinculadas al grupo.

Los Veintisiete sancionan al propio grupo paramilitar ruso, vinculado estrechamente al Kremlin, y que resultó clave en los conflictos en Libia y Ucrania. Actualmente tiene una presencia creciente en África, donde cuenta con influencia en República Centroafricana y aspira a extenderse por la región del Sahel.

La UE justifica las medidas en las violaciones de Derechos Humanos cometidas en los conflictos en los que ha operado, incluyendo torturas y ejecuciones extrajudiciales. Además denuncia actividades de desestabilización en países como Libia, Siria, Ucrania y la citada República Centroafricana y señala la intimidación de civiles, la propagación de la violencia y el saqueo de recursos naturales como prácticas habituales del grupo paramilitar.

Para aprobar estas medidas, los Veintisiete han hecho uso de cuatro regímenes de sanciones diferentes relativos a las violaciones de Derechos Humanos, a las crisis en Libia, Siria y Ucrania y contemplan la prohibición de viaje individual y la congelación de activos en la UE.

En concreto las sanciones incluyen al fundador y responsable de las operaciones del Grupo Wagner en Ucrania, Dimitri Utkin. El despliegue de mercenarios rusos en el conflicto en el este de Ucrania fue una de las primeras acciones conocidas de la compañía paramilitar. Aparte del propio Grupo Wagner, las medidas afectan a otras tres entidades que han firmado contratos con los mercenarios rusos para extraer recursos petrolíferos.

La entidad militar privada es financiada por Yevgeny Prigozhin, empresario del círculo del presidente Vladimir Putin, y ejecuta sus operaciones mediante el establecimiento de entidades locales y con el apoyo de los Gobiernos locales.

Con esta medida, la UE quiere contrarrestar la creciente influencia de este colectivo en África y disuadir a socios como Malí de contratar sus servicios, lo que va en contra de las misiones militares que la UE mantiene en la región.

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