LONDRES 9 Oct. (EUROPA PRESS) -
El empleado del banco Northern de Belfast que en 2004 fue acusado de colaborar con el robo de 26,5 millones de libras (unos 34 millones de euros) fue hoy adsuelto de todos los cargos que lo vinculaban con uno de los mayores atracos perpetrados en la historia de Reino Unido, aún sin resolver, y en el que podría haber estado implicado el IRA. Chris Ward, de 26 años, había sido acusado de facilitar el delito y del robo en sí mismo, después de que las cámaras de los circuitos de seguridad lo grabasen portando las bolsas de viaje en las que se incautó el dinero. Sin embargo, él siempre mantuvo su inocencia y aseguró haber actuado bajo amenazas de que los autores matarían a su familia.
En este sentido, el juez del proceso, que comenzó el pasado 9 de septiembre y que preveía prolongarse al menos ocho semanas, declaró que ante la falta de "más evidencias, no se puede llegar a ningún otro veredicto" que no sea la inocencia de Ward, cuyo abogado denunció que "el mero hecho de que fuese católico e imputado por este delito era a los ojos de alguna gente suficiente para decidir su culpabilidad".
Así, los autores contaban con un conocimiento tan detallado del aparato de seguridad de la entidad que los responsables de la investigación dedujeron que debían haber contado con un colaborador desde dentro. Una posibilidad que se centró en Chris Ward, quien pese a haber sido uno de los rehenes de la banda, fue considerado cómplice activo, después de que a última hora hiciese un cambio en su horario de trabajo para, supuestamente, asegurarse que se encontraba en su puesto para facilitar el robo.
"FARSA KAFKIANA"
Por ello, en el exterior del Tribunal de Belfast, su representante criticó que "esta farsa kafiana partiese de la premisa de que Chris Ward era culpable y funcionase hacia atrás, en lugar de comenzar con las evidencias y trabajar hacia adelante".
En este sentido, el joven había sido privado de la presunción de inocencia desde el principio y su abogado declaró que "debía de haber aparecido como testigo de la Fiscalía, en vez de verse en el punto de mira por un delito que no cometió y del que sigue siendo una víctima".
En este sentido, en las cuatro semanas durante las que se prolongó el juicio trascendió que decenas de personas podrían haber conocido las identidades de gente que había tenido acceso al código de la sala de seguridad en la que se almacenaba el dinero.
Por todo, el juez consideró la decisión de la Fiscalía de no promover nuevas evidencias estaba "plenamente justificada" y añadió que la "meticulosa" preparación del "audaz" robo había capacitado a sus autores para contar con toda la información que les permitió culminar con éxito el delito.