Rueda de prensa sobre el Informe Foessa - CÁRITAS
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA 23 Feb. (EUROPA PRESS) -
Más de 560.000 personas se encuentran en exclusión social en Canarias por el "reparto desigual de la riqueza", estableciéndose como un "problema estructural" que se "intensifica", según se desprende del IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, elaborado con la participación de 180 investigadores de 51 universidades.
Este informe, presentando este lunes por el miembro del Comité Técnico de la Fundación Foessa, Thomas Ubrich, junto a los obispos de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos y Eloy Santiago, respectivamente, además de los directores de Cáritas Canarias y Tenerife, Gonzalo Marrero y Juan Rognoni, respectivamente, analiza la evolución de los niveles de integración y exclusión social de una muestra de casi 12.300 hogares, de los que 613 son canarios con representación de todas las islas.
En dicho informe, subrayan, se constata "con contundencia que no fallan las personas, falla el sistema", apuntando que la exclusión "es un fenómeno continuado" en la estructura social y económica de Canarias. En este sentido, resalta entre sus principales motores la "falta de acceso" a la vivienda y un empleo que "ya no protege por su debilidad salarial frente al aumento" del coste de la vida.
CANARIAS TIENE LA TASA DE EXCLUSIÓN MÁS ALTA DE ESPAÑA
De esta forma, Canarias se sitúa como la comunidad con la tasa de exclusión más alta de España, ya que afecta a una de cada cuatro personas (25'5%), incidiendo de forma más severa en el 9,2% de la población.
Los rostros de la exclusión social en Canarias son juventud e infancia, así como población extranjera y los hogares sustentados por mujeres.
Todo ello ante una economía que ha crecido en los últimos años, produciéndose en Canarias "esa contradicción" que es "especialmente visible", ya que la riqueza "se reparte de forma desigual" y la exclusión "se consolida como un problema estructural y cronificado".
Subrayan que "resulta contradictorio" que, por un lado, existan avances en cuanto a que la exclusión severa "mejora" y, desde 2018, hay 51.000 personas menos en esa situación; mientras que por otro lado "crece el suelo frágil", es decir, la "precariedad se normaliza y deja a muchas personas a un paso de caer" en la exclusión.
Así, el informe muestra que el crecimiento económico "no se ha traducido en cohesión social" y que la "vulnerabilidad se alarga" en el tiempo.
LA VIVIENDA ES UN "DERECHO FAKE"
Por otro lado, se resalta que la vivienda es actualmente el "epicentro de la desigualdad" en Canarias, que califica como un "derecho fake", ya que es la "dimensión de la exclusión más extendida", afectando a una de cada tres personas, con algún rasgo de exclusión residencial.
En este sentido, el impacto indican que "ya es estructural" porque el sobreesfuerzo en vivienda y suministros pone a más de 122.000 hogares por debajo de la pobreza severa, y se cronifican situaciones de precariedad residencial: 218.000 personas viven en vivienda insegura y 342.000 en vivienda inadecuada.
Y tras la vivienda está el empleo como "segundo gran factor" que empuja a la exclusión social en Canarias produciéndose la paradoja de que "se trabaja más" pero disponer de un empleo "ya no garantiza estabilidad".
Aunque el mercado laboral ha mejorado, ya que entre 2018 y 2024 el paro bajó seis puntos, hasta el 14%, Canarias continúa encabezando la tasa de paro más alta del Estado. Además apuntan que en este periodo los sueldos "no han ganado poder real", ya que el aumento salarial prácticamente "desaparece" por la inflación (en torno al +2,2% en términos reales).
A ello se suma que el salario medio en Canarias sigue un 14% por debajo de la media estatal. Ante ello, aseguran que las medidas de garantía "tampoco sirven de escudo" a los más vulnerables porque en Canarias el Ingreso Mínimo Vital (IMV) "solo alcanza a una de cada tres personas en situación de pobreza severa, una cobertura muy inferior" a la media estatal.
Por otra parte, apuntan a que una herida "profunda es el deterioro" de las relaciones sociales, señalando que en Canarias "se está consolidando una estructura relacional cada vez más desigual y erosionada", rompiendo en "muchos casos" el sostén cotidiano y aíslando a quienes más lo necesitan.
Los problemas de convivencia y de aislamiento social afectan a más de 114 mil personas (13,4%), mientras que el conflicto y la soledad se multiplican por tres (17%) allí donde las condiciones de vida son más frágiles.
"EXCLUSIÓN" EN SALUD
Por otro lado, se indica que la salud se ha convertido en uno de los ejemplos "más claros" de la desigualdad social en Canarias, ya que uno de cada cinco hogares (22% - 188.000 hogares) "sufre exclusión" vinculada a la salud.
En este sentido, el 24% de la población reconoce haber tenido que recurrir a servicios privados por las listas de espera o dificultades en la sanidad pública, el acceso a esos seguros privados "es profundamente desigual", y el uso del sistema público "ha caído cuatro puntos desde 2018".
Además en Canarias casi una de cada cuatro personas (24%) evalúa su salud física como regular o mala, por encima del 20% estatal, reflejando las "dificultades" para comprar medicamentos o seguir tratamientos por falta de recursos económicos (+8 puntos), lo que afecta a más de 186.000 hogares. También cita la inseguridad alimentaria, que afecta al 3,7% de los hogares.
ROSTROS DE EXCLUSIÓN
El informe también recoge que la exclusión social en Canarias tiene rostros "definidos y repetidos", ya que afecta a casi la mitad (48%) de las personas con nacionalidad extranjera, si bien "no" es sólo económica, sino cívica y democrática porque más de 220.000 personas viven en Canarias en hogares sin derecho a votar ni a ser elegidas.
Otro rostro es el de la infancia y la juventud, ya que uno de cada tres menores viven en situación de exclusión (34%), frente al 17,5% de personas mayores de 65 años.
Pero la exclusión en Canarias también tiene rostro de mujer porque afecta con "mayor intensidad" a quienes viven en hogares encabezados por mujeres (30% respecto al 22% de los hogares encabezados por hombres). A ello se suma la brecha de ingresos, la precariedad laboral, la carga de los cuidados de hijos y mayores y las dificultades de acceso a la vivienda.
Para el informe, el problema "no es la falta de iniciativa, sino un sistema que no ofrece apoyos suficientes", de tal forma que las soluciones y alternativas "no pueden limitarse" a ayudas paliativas individuales o puntuales, sino que entienden que "deben orientarse a la regulación" del mercado de la vivienda y el empleo, que actúan como "motores de la desigualdad" en Canarias.
Por ello, el Informe FOESSA y Cáritas proponen construir un nuevo pacto social que ponga a las personas en el centro y refuerce el Estado del Bienestar, afirmando que solo se logrará con una "sociedad civil activa, unas instituciones públicas fuertes y una clase política valiente y comprometida" capaz de construir consensos a la altura de los desafíos que se enfrentan para que nadie se quede atrás en Canarias.