La población canaria registra un 12% de ancianos frente al 17% de la media nacional

Actualizado 06/06/2008 21:20:01 CET

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 6 Jun. (EUROPA PRESS) -

La población canaria registra un 12% de ancianos frente al 17% de la media nacional, ocupando esta comunidad autónoma el tercer lugar por detrás de Melilla y Ceuta, según datos del Instituto Canario de Estadística (Istac).

En el año 2006 había 327.000 ancianos en Canarias de ellos el 17,4% son dependientes y más del 30% tienen algún tipo de discapacidad. Además, según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sólo el 56% de los que respondieron estarían dispuestos a pagar por recibir cuidados.

La directora médica de la Residencia Sociosanitaria 'El Palmeral' de Las Palmas de Gran Canaria, Concepción Hernández, aseguró en un comunicado que "los mayores son más generosos con la sociedad de lo que la sociedad lo es con ellos" y evitan realizar gastos pensando "en el futuro de sus hijos", para ellos, "pretenden conservar su piso y el conjunto de sus bienes".

Hernández consideró que existen grandes reticencias entre la población a la hora de internar a sus mayores en residencias sociosanitarias debidas principalmente a razones psicológicas, aunque también, económicas.

En definitiva, "los hijos se sienten culpables por no ocuparse de sus mayores tal y como ellos hicieron años atrás con sus abuelos". Antes, recordó Hernández, "las supermujeres se quedaban en casa, hoy cuando necesitan ayuda se contrata un servicio a domicilio".

Lo cierto, es que "una sola persona no se puede hacer cargo de otra las 24 horas del día" y en caso de hacerlo "tendría que contratar al menos a cinco personas" lo que significaría 4.000 euros en salarios a lo que hay que añadir "gastos de alimentación, acondicionamiento de la casa, fisioterapia, terapia cognitiva, servicio médico o actividades de ocio".

El perfil del mayor dependiente es, según Hernández, el de "una mujer" de más de "80 años, que tiene múltiples patologías y que vive sola en casa o es cuidada por una hija, en este caso, la hija suele ser "de entre 49 y 65 años que ha dejado de trabajar o bien compagina" las dos cosas.

En este sentido, "en muchas ocasiones es el propio anciano quien se niega a aceptar su condición de dependiente", a esto añadió que "a veces" se encuentra "con el caso de que fallece uno de los miembros de la pareja y el otro parece perdido y hay que ingresarle", es en ese momento cuando "los hijos descubren que su demencia venía de antes y que había sido tapada por su pareja".

Para Hernández, se trata de una afección "difícil de diagnosticar" por eso recomendó "vigilar su evolución durante un tiempo prudencial".

En resumen, el "mayor problema" de estas personas es "la soledad", aseguró que "prefieren pese a todas la limitaciones y dificultades permanecer en sus casas" que es donde "crecen las depresiones, ocurren las caídas" que provocan "roturas de cadera".