El inspector jefe de la X UIP en Canarias, Pedro Cuesta, durante una entrevista para Europa Press, a 26 de abril de 2023, en Las Palmas de Gran Canaria, Gran Canaria, Canarias (España). La entrevista se ha realizado con motivo del 30 aniversario de la U - Europa Press
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 5 May. (EUROPA PRESS) -
Templanza y orden son dos de las características que la Policía Nacional busca en un agente para formar parte de una de las 12 Unidades de Intervención Policial (UIP) que hay repartidas por el territorio español y entre la que se encuentra la ubicada en Canarias, la X UIP, cuyos integrantes han cubierto desde atentados como el 11M, pasando por dar seguridad en zonas como Barajas y Atocha en Madrid por el nivel 4 de alerta antiterrorista hasta finales de fútbol de Copa del Rey, process, rodea el Congreso, migración o el volcán de La Palma, entre otros operativos.
Estos son algunos de las muchos operativos que ha tenido que afrontar en los 30 años de historia el indicativo Dragón de la UIP y que ponen de relieve que van más allá de las operaciones por las que tradicionalmente se les conoce, los antidisturbios o como matiza el inspector jefe de la X UIP, Pedro Cuesta, intervención orgánica con defensa, y tanto para enfrentar unas como otras subraya la necesidad de tener a personas con templanza, que les guste el orden, capaz de actuar cuando impera el caos.
Y es que, relata durante una entrevista con Europa Press en la que está acompañado de varios integrantes de la UIP, para integrar en esta "unidad especial" del CNP, una vez se aprueban las oposiciones de Policía Nacional, es necesario hacer unos cursos, en función de la escala, que se desarrollan en un poblado de Linares (Jaén) donde "se somete a los agentes al límite con la finalidad de saber si dan el perfil" porque, puntualiza, "aquí se busca un perfil".
Y ese perfil que se persigue, añade, es el de "una persona templada, sensata, que le guste el orden y, sobre todo, una persona que cuando impera el caos y la gente se bloquea o no sabe qué hacer, ellos son capaces de tomar decisiones" conforme a los procedimientos establecidos y "sin hacer uso de la fuerza desproporcionada".
Es por ello que en la UIP los agentes deben pasar reválidas cada dos años, tienen que realizar pruebas físicas, psicotécnicas o teóricas, para saber si pueden o no continuar en la Unidad.
En este sentido, defiende que los policías de esta Unidad son los "más formados" y como muestra para desterrar la imagen más conocida de la UIP, la de antidisturbios, expone que sus funciones van más allá del restablecimiento de orden público, que asegura supone un 0,7 por ciento del total de las acciones que realizan anualmente.
SERVICIOS EMOCIONALES
El volcán de La Palma fue uno de los servicios relacionado con catástrofes para la vida pública que impactaron emocionalmente en miembros de esta Unidad como cuenta el inspector jefe, ya que destaca que fueron los primeros, ajenos al territorio insular, en llegar a la isla aquel 19 de septiembre de 2021 y enfrentarse a una situación que nunca antes habían vivido.
Admite que hubo situaciones de "riesgo importante" porque al no percibir los gases "de repente alguno empezaba a encontrarse mareado", pero más allá de ello explica como al llegar a La Palma vieron que las personas allí "estaban tan desbordadas, veías que la lava bajaba lentamente y pensabas que por ir lento se iba a desviar pero no; lo que coge, lo tritura".
En esta situación, expone cómo cuando la lava empezaba a llegar a un pueblo tenían por ejemplo que evacuar de noche y la gente estaba asustada; al tiempo que recuerda estar en una casa mientras una mujer intentaba sacar "lo poco que tenía", tenerse que entrar los agentes con ella en la vivienda para "echarle una mano" y aún así salir "con los trastos que se pudieron cargar en la furgoneta" y correr porque, apostilla, "a los minutos la casa desapareció".
"Ahí es donde uno... es que esa gente se quedó sin pueblo, ya no es que pierdas la vivienda, es que pierdes tus vecinos, tus costumbres, todo, tus tierras de cultivo. Lo recuerdo como uno de los servicios que más me ha impactado emocionalmente, no voy a decir que sea de los más duros, porque hemos tenido servicios más duros, pero emocionalmente sí", admite.
Y es que la emoción está en muchas de las situaciones que los agentes de la UIP tienen que afrontar como cuenta la grancanaria Carolina, oficial de Policía y al mando de uno de los equipos operativos dentro de la X Unidad de Intervención Policial, quien se muestra orgullosa por llevar "30 años con las botas puestas".
Carolina se emociona al recordar el día en el que en Cataluña los ciudadanos salieron a la calle con banderas de España y fueron a dar las gracias a los agentes que cubrían el servicio de seguridad por el referéndum de independencia.
"Estaba en Jefatura --de Cataluña-- con mi subgrupo y esos abrazos... Me vino una chica de la edad de mi hija a darme las gracias por estar ahí y a pedirnos que no los dejáramos nunca (...) Eso que viví aquella mañana en Jefatura de Cataluña es lo más grande que me ha pasado en la policía", apuntilló para agregar que "lo más duro" en su caso lo pasó cuando estaba trabajando en rodea el Congreso en Madrid y los manifestantes cogieron a un policía del grupo PUMA 70, "fue el momento más duro" ante la "impotencia de no poder hacer nada".
"ES UNA FORMA DE VIDA"
Estas operaciones que relatan implican estar tiempo fuera de casa y en esto el inspector jefe, el subinspector Enrique Ruano o la oficial de Policía Carolina coinciden en que cuando se tienen que ir a una operación y estar lejos de su gente "se lleva mal", aunque afirman que quienes de verdad lo sufren son las familias, ya que se trata de una Unidad en la que se viaja "demasiado", con operaciones "complicadas", es por ello que admiten que la UIP es "una forma de vida, los compañeros se convierten en familia".
El subinspector Ruano --encargado del subgrupo operativo de Mando y Apoyo que realiza las labores administrativas y de logística de la Unidad-- matiza que cuando se desencadenó la situación de Cataluña, la X UIP cubría el nivel 4 antiterrorista en Madrid y ahí toda la Unidad se desplazó tanto a Madrid como a Barcelona por el referéndum.
"Yo me pegué 42 días seguidos en Madrid. Era una situación excepcional y realmente no sabías cuando ibas a volver a casa. Después de 42 días en Madrid vinimos a base y a la semana siguiente a Barcelona. Fue un momento duro especialmente en la UIP porque con obligaciones es complicado sobrellevarlo", reconoce.
TRES DÉCADAS
La X Unidad de Intervención Policial, radicada en Canarias, la conforman cuatro grupos --dos en Las Palmas de Gran Canaria y dos en Santa Cruz de Tenerife-- con unos 230 agentes de los 2.400 que conforman las 12 unidades repartidas por España y en este mes de mayo cumple 30 años, tiempo que afirman ha evolucionado al ritmo marcado por la sociedad, con mayor formación y "bien abastecidos" en cuanto a material, apuntilla el inspector jefe, Pedro Cuesta.
Como propósito de futuro el hacer "atractiva" la Unidad a las mujeres, ya que actualmente son 78 las féminas que están en la UIP en España. Cuesta asegura que la mujer da una "perspectiva de la realidad distinta dentro de la UIP" pero reconoce que el problema está en la movilidad porque, matiza, que "llega un momento en el que la mujer quiere ser madre" y hay quienes "no" se ven dejando a su hijo o hija y yéndose 15 días a una operación, por ejemplo.
En relación con ello, la oficial de Policía Carolina admite que "es sacrificado" aunque ella "no" lo cambia, si bien reconoce que al principio le costó porque cuando tuvo a su hija coincidió con la crisis migratoria del año 2006, por lo que la enviaron a Lanzarote y Fuerteventura.
Para afrontar esta situación, cuenta, se llevaba a su madre y a su hija, por lo que anima a compañeras a que entren en la UIP aunque admite que en su caso "es vocación", por lo que espera acabar su trayectoria laboral en la Unidad.