Concentración mensual contra la violencia de género en Logroño - GOBIERNO RIOJANO
LOGROÑO, 2 Oct. (EUROPA PRESS) -
Representantes de la Asociación Pro-Infancia Riojana (APIR) han condenado la violencia de género, pero también han reivindicado "el derecho de todos los niños, niñas y adolescentes a crecer en entornos seguros y libres de violencia".
Ha sido en la concentración mensual contra la violencia de género que se ha desarrollado en la plaza del Ayuntamiento de Logroño, y a la que han acudido, entre otras personalidades, la delegada del Gobierno en La Rioja, Beatriz Arraiz, y miembros de la Corporación municipal. Se ha iniciado con unas palabras de bienvenida de la concejal de Igualdad, Celia Sanz, recordando que hasta la fecha 41 mujeres han sido asesinadas en 2026 por violencia machista.
A continuación, Elena y Sandra, representantes de APIR han leído el manifiesto, señalando, en primer lugar, que "lo que ocurre en un hogar también nos interpela como criminalidad. Y frente a la violencia, lo privado no puede ser un lugar de silencio". Por ello, han señalado que "debe existir una red pública y social capaz de proteger, acompañar y ofrecer respuestas y soluciones.
Por eso -han añadido- hablar de violencia de género "también es hablar de responsabilidad; de la responsabilidad de las familias de los centros educativos de las instituciones de los servicios públicos y de las entidades sociales y de la sociedad en su conjunto".
"Tenemos que hablar de quienes viven la violencia dentro de sus hogares, de quienes escuchan una discusión desde otra habitación, de quienes perciben el miedo de su madre, de quienes aprenden demasiado pronto a reconocer cuándo es mejor no hablar, no hacer ruido o no preguntar", han indicado desde APIR.
"VÍCTIMAS, NO TESTIGOS"
Han destacado que también hay que "hablar de quienes crecen en un entorno que debería ser seguro y sin embargo se convierte en un lugar marcado por el miedo, el control y la violencia". "Estos niños y niñas no son meros testigos, son víctimas. La violencia de género afecta a su seguridad física y mental, a su bienestar, su desarrollo y sus relaciones con otros", han asegurado. De ahí, que hayan afirmado que "como sociedad nos obliga a asumir una responsabilidad que no admite indiferencia".
En este punto, han indicado que "hay que protegerles, garantizar sus derechos y ofrecer alternativas reales para crecer en entornos seguros, ya que la situación de mujeres víctimas de violencia de género junto con menores de edad constituye un contexto de alta vulnerabilidad". "Una de las expresiones más crueles de la violencia de género es la violencia vicaria, aquella en la que los hijos e hijas son utilizados para causar el mayor daño posible a sus madres", han lamentado.
Desde APIR han señalado que "hablar de infancia y juventud también significa hablar de prevención; es educar a nuestras niñas para que sepan que nunca deben renunciar a su libertad para ser queridas; y es educar a nuestros niños para que comprendan que querer a alguien nunca significa poseerlo, controlarlo ni imponerse sobre él".
A ello han añadido que es "enseñar a nuestros adolescentes que una relación sana debe permitirles seguir siendo ellos mismos, conservar sus amistades, sus espacios, sus aficiones, sus decisiones y su libertad". Todo ello, porque "prevenir la violencia también significa construir desde la infancia otras formas de relacionarnos".
Desde APIR han señalado que "necesitamos recursos públicos, accesibles, profesionales, formados, entidades comprometidas y comunidades que no miden hacia otro lado porque frente a una realidad social la respuesta también tiene que ser social". "Y debemos prestar especial atención a las nuevas formas en las que el control y la violencia pueden aparecer entre adolescentes y jóvenes", han advertido.
Han señalado, también, que "queremos una infancia que aprenda que querer es respetar; una juventud que construya sus primeras relaciones desde la igualdad y la libertad, con niñas que crezcan sabiendo que nadie tiene derecho a controlar sus vidas; y niños que encuentran modelos de masculinidad alejados de la violencia y la dominación y adolescentes capaces de reconocer que una relación que limita, controla, humilla o provoca miedo nunca puede ser una relación sana".
Para concluir, las representantes de APIR han exigido una sociedad que "acompañe, que no pregunte únicamente por qué una mujer no se va, sino que se pregunte qué necesita para poder hacerlo. Una sociedad que garantice protección, vivienda, recursos y redes de apoyo". Finalmente, han reiterado su compromiso de "seguir trabajando para que cada niño, niña y cada adolescente pueda crecer sintiéndose seguro, escuchado, respetado y libre".