El Centro del Saber del Rioja acogerá un museo "sensorial y emocional" del vino en un entorno de viñedos

Europa Press La Rioja
Actualizado: viernes, 26 mayo 2006 16:40

Con un presupuesto entre 24 y 26 millones, el proyecto definitivo estará para final de año y se licitará a lo largo de 2007 LOGROÑO 26 May. (EUROPA PRESS) -

El Centro del Saber del Rioja acogerá un museo "sensorial y emocional" del mundo del vino, que se ubicará en un edificio singular en La Grajera, rodeado por un entorno ajardinado en el que dominarán los viñedos. Los responsables del proyecto -los arquitectos Enrique Sobejano y Fuensanta Nieto; el museólogo Fernando Andrés; y la paisajista María Iza- presentaron hoy la propuesta a la sociedad riojana, en un acto desarrollado en Riojafórum.

Según dijo en un descanso de la jornada el alcalde de Logroño, Julio Revuelta, el proyecto -que ganó el concurso convocado para ello- "está muy bien resuelto, tanto en lo arquitectónico como en lo museológico", todo con el objetivo de que "Logroño sea referente mundial del turismo enológico, que seamos conocidos por todo lo relacionado con el vino; que sea un emblema de Logroño y La Rioja".

A ello sumó que "queremos que sea un punto de encuentro para el mundo bodeguero, una cita inexcusable para que desarrollen sus actividades, promocionen el Consejo o las bodegas. "Buscamos el compromiso de Logroño con La Rioja, con la DOC Rioja y con el sector del vino, con su calidad, prestigio y ambición", señaló.

El alcalde apuntó que el proyecto definitivo estará para finales de año, con una inversión prevista de entre 24 y 26 millones de euros "que el Ayuntamiento asumirá como propia, aunque se buscarán otras aportaciones", y que la licitación de los trabajos se hará el año próximo, "con vistas a su apertura en el año 2010".

Para el presidente del Consejo Regulador de la DOC Rioja, Víctor Pascual, "se trata de un proyecto en el que agradecemos que se haya implicado al sector" y en el que hizo un llamamiento "para que no sea sólo para Logroño o La Rioja, sino para todo el mundo, que se demuestre nuestra calidad de vino, de vida y de enoturismo", por lo que mostró el apoyo de la institución y del sector al nuevo Centro.

Por su parte, Enrique Sobejano destacó que el origen de su idea arquitectónica "fue, en realidad, el paisaje de La Grajera, con sus peculiaridades, y también la ubicación, un poco elevada, desde la que se ve el lago, Logroño a lo lejos y el Camino de Santiago; además, unimos que el solar fue, hasta hace poco tiempo, una plantación de viñas".

Toda esta conjunción llevó al equipo de arquitectos a pensar en un "jardín de viñedos, entre los que algunos se transforman en un edificio con cubiertas de formas geométricas irregulares". "No es sólo un museo del vino, ni un lugar de exposiciones, ni un centro de visitantes o un hotel, es todo unido, en muy diferentes áreas", explicó.

Así, el centro cuenta con un acceso principal, desde el 'jardín de viñedos', desde el que se entra a cuatro edificios diferentes: el de museo y turismo; el de formación, con laboratorio y aulas; el restaurante, "que se asoma al pantano"; y el hotel, "que será pequeño y singular", con 'spa' y vinoterapia en su planta inferior.

El área principal "tendrá como protagonista la imagen, con un edificio muy horizontal, excepto la cubierta, que se eleva como referencia turística para la ciudad". Las cubiertas serán, para Sobejano, lo más singular del edificio, "con un material metálico cubierto con una pátina que envejecerá con el tiempo". El resto del edificio tendrá como elemento fundamental el vidrio.

Desde allí, se podrá acceder al área de exposiciones "que no será un museo tradicional, sino algo singular en relación con el mundo del vino". En este sentido, Fernando Andrés recalcó que "no hemos querido hacer nada que choque con otros museos, no queremos competir con Briones o con Haro, sino hacer algo diferente y, sobre todo, novedoso".

MUSEO DE PERCEPCIONES.

En este sentido, subrayó que se tratará de un centro "centrado en las percepciones y sensaciones del mundo del vino, trataremos de hacer un museo sensorial". Para ello, se contará con dos espacios diferenciados: 'La Rioja y los sentidos', "que se centrará en lo geográfico de la comunidad"; y 'La Rioja en los sentidos', relacionada ya directamente con el mundo del vino.

Se intentará hacer que los visitantes recorran un trayecto "perceptivo y emocional", en lo que será un museo "sin objetos, con lenguaje audiovisual y multimedia". En los 500 metros cuadrados previstos para este fin, se dará paso a imágenes, textos o hechos "y a personas que nos hablen de la relación con el vino: un cocinero, del gusto; un artista, de la vista; o un perfumista, del olfato".

El segundo espacio estará relacionado con el léxico del vino, "que es necesario para comprender este mundo" y habrá instrumentos "que reproduzcan las sensaciones de las que se ha hablado antes". Estas salas se complementarán con otras dos, una dedicada en exclusiva al arte, y otra didáctica "donde se enseñe a los niños a distinguir el vino del alcohol, y a identificarlo con cultura".

La paisajista María Iza recalcó la importancia del entorno para el Centro del Saber del Vino, "en el que, partiendo de un paisaje de viñas, se incorporan más especies vegetales que remitan a coloraciones y aromas del vino; que, al atravesar los jardines, de forma didáctica se aprenda algo del mundo del vino".

En cuanto al nombre del Centro, su creador, Fernando Beltrán, de la empresa 'El nombre de las cosas', explicó que "ha sido un proceso largo, en el que buscamos un nombre descriptivo y conceptual del Centro, para luego darle un lema; pero encontramos el Centro del Saber del Vino, que ha gustado tanto por su relación saber-sabor, que se ha quedado con él".

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