El jurado de 'caso Cornago' decidirá si el acusado tiene delirios de persecución o sólo trastorno de personalidad

Europa Press La Rioja
Actualizado: viernes, 17 febrero 2012 16:08

LOGROÑO 17 Feb. (EUROPA PRESS) -

Enfermedad mental o un mero trastorno de la personalidad. Los médicos forenses y los psiquiatras que han declarado como testigos hoy en el juicio por el 'caso Cornago' han discrepado, y deberá ser el jurado el que decida si el acusado actuó bajo una merma de su voluntad o no.

La cuarta jornada del juicio contra el miembro de un retén forestal en Cornago, al que se le acusa de asesinato con una pistola a un compañero de trabajo, ha discurrido con los interrogatorios a los dos peritos de medicina legal y forense y una psicóloga que trataron al acusado tras los hechos, y los dos psiquiatras contratados por la defensa para analizar el estado mental del acusado.

Mientras los primeros han afirmado, tajantemente, que presenta "un trastorno de personalidad paranoide pero no una patología" y es "narcisista y vengativo"; los segundos han defendido, con la misma contundencia, que presenta "delirios persecutorios; una forma de esquizofrenia" y ese día actuó sintiendo que necesitaba defenderse.

Una sesión más se ha puesto sobre la mesa la "mala relación laboral" que el acusado tenía con sus compañeros, "fundamentalmente con la víctima", ha declarado uno de los forenses de medicina legal que le trató. En su informe legal, estos especialistas, que le realizaron cinco exploraciones, explican que "se sentía humillado, sobre todo por la víctima". También, tuvo otro conflicto con una persona de su pueblo de origen, Poyales.

Su forma de ser es descrita en el informe de los forenses como: narcisismo, perfeccionismo, aislamiento social y con un carácter vengativo y rencoroso. Es una persona que "sobre valora los acontecimientos".

Tras disparar cinco veces a su compañero "se sintió liberado", aunque sintió que había hecho algo desproporcionado porque "únicamente quería dar un escarmiento a los miembros del retén por la conflictividad que tenía con los compañeros".

Los forenses, y la psicóloga, han insistido hoy en que presenta un trastorno de personalidad pero en ningún modo una patología que le afecte a su capacidad de saber lo que hace. "Los trastornos de personalidad", ha explicado la psicóloga, "no suelen alterar la capacidad, pero sí hacen que se ejecute una conducta que otra persona no ejecutaría".

El narcisista, ha detallado, "no perdona no quedar por encima y todo lo ve como un ataque". Ha considerado, también, que el acusado "se mantiene continuamente en la realidad". Dada su personalidad, no obstante, "se imagina" y "tiene la sensación de ser ninguneado", además de que no ve (así lo apreciaron los forenses en sus entrevistas con él) "una amenaza vital" pero sí "una amenaza a su autoestima".

El abogado de la defensa, Carmelo Irazola, ha querido hoy ir más allá en el análisis psiquiátrico del acusado. A su juicio, los facultativos que le han tratado, a instancias de la Justicia, son expertos en medicina legal y forense y, aunque ellos han justificado que la valoración psiquiátrica está dentro de sus competencias, Irazola defiende que es necesario el trabajo de un forense psiquiatra.

Así, decidió contratar a dos especialistas de Barcelona (en La Rioja no hay) que se dedican al ámbito académico y al análisis psiquiátrico privado (uno de ellos fue forense psiquiátrico pero lo tuvo que dejar al ser incompatible con el ejercicio docente en medicina legal).

Desde el fiscal y la acusación particular se ha criticado que estas personas sólo tuvieron entrevistas con el acusado un día (los forenses cinco) y al año de lo sucedido. También han puesto el acento en que se les ha pagado por su informe (la defensa ha argumentado que los forenses también tienen sueldos).

En su informe, y en su declaración de hoy, los dos psiquiatras han mostrado respeto a los forenses pero han afirmado que el acusado tiene un trastorno obsesivo paranoide de personalidad y, también, un trastorno psiquiátrico por delirio persecutorio.

"Está enfermo", y "ese día creía que se estaba defendiendo" ante un ataque que él temía y que, en su delirio, veía como real. Incluso han dicho que es el mismo caso de alguien que mata a otro porque cree que es el demonio y, en su delirio, lo siente como una verdad.

Para los psiquiatras ver esto es muy difícil si no estás acostumbrado a trabajar como psiquiatra y ver muchos casos; "hay que tener mucha habilidad". En cuanto a su forma de actuar han explicado que "él piensa: cómo es posible que la gente me haya llevado a esto" y que actuara bajo un delirio no sólo no es incompatible con que lo preparara todo el día anterior, sino que es "normal".

Para estos psiquiatras todo cuadra en su biografía, dado que es una persona que tiene muchos conflictos con el resto del mundo, conflictos que él ve y genera, aunque siente que son los demás quienes le atacan. De hecho, han indicado que estos delirios brotan a los treinta años de edad, y fue en ese momento cuando él impugno las oposiciones y empezó con conflictos laborales.

"Son personas frías, es imposible convencerle de que tiene un delirio, y no miente nunca, lo que dice está sesgado por su percepción de la realidad", han recalcado. Ese día él "percibía que algo iba a pasar" y tenía "ansiedad". El resto de compañeros, a los que no mató, "tuvieron suerte". En este punto también discrepa la psicóloga del Ministerio de Justicia, dado que, según ella, si hubiera actuado bajo un delirio los habría matado a todos.

Tras la sesión de hoy, el lunes se reanuda la vista oral, a las 9:30 horas, para que las partes den a conocer sus conclusiones. Después, el juez que instruye el caso redactará el objetivo de juicio, se lo dará al jurado y éste se retirará a deliberar.

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