Archivo - Exterior de la sede de la Audiencia Provincial de Madrid, a 28 de enero de 2026, en Madrid (España). - Ricardo Rubio - Europa Press - Archivo
MADRID 2 Mar. (EUROPA PRESS) -
El principal acusado de la muerte de una joven de 20 años en Torrejón de Ardoz ha negado en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid que provocara el incendio en la nave okupada en la que se halló el cadáver de su pareja, junto al de un amigo.
El juicio por los hechos ocurridos el 20 de agosto de 2022 se ha retomado este lunes con la declaración de los tres acusados del asesinato. Mañana tendrán lugar los informes finales y el jurado popular se retirará a deliberar sobre el veredicto final.
A preguntas de su letrado, la pareja de la víctima y acusado ha negado que la agrediera o que la amenaza con quemarla viva. Además, se ha desvinculado del incendio y ha dicho que ese día no discutió con la fallecida, en contra de lo manifestado por testigos.
Los otros dos procesados han negado igualmente su participación en el incendio, negando que en el lugar se almacenaran bidones de gasolina. Según los testigos, los acusados se dedicaban a robar gasoil.
En el caso resulta clave despejar ante el jurado popular si el incendio fue intencionado, ya que no existe prueba directa sobre este extremo y su acreditación es determinante para sustentar una eventual condena por doble asesinato. El crimen es calificado de machista al figurar entre los tres acusados la pareja de una de las víctimas.
La pasada semana, los efectivos de Bomberos de la Comunidad de Madrid que intervinieron en la extinción del incendio apuntaron a un posible origen provocado del fuego, dada su gran virulencia y la presencia de varios focos en distintas plantas del inmueble.
Los bomberos señalaron que se detectaron al menos tres focos de fuego en diferentes plantas del inmueble, circunstancia que refuerza la hipótesis de un origen intencionado. "Tantos focos y con esa virulencia, de forma natural no es posible", ha aseverado añadiendo que, a su juicio, el incendio pudo ser provocado.
En el juicio, la madre de Esther relató los presuntos malos tratos que sufría su hija a manos de su pareja y principal acusado, con amenazas de que la iba a matar un día.
Los acusados afrontan una petición de pena de 60 y 55 años de cárcel por dos delitos de asesinato y otro de incendio. En el caso de la pareja de la víctima, se reclama que se le apliquen las agravantes de parentesco y discriminación por razón de género.
La Comunidad de Madrid está personada en el procedimiento como acusación popular. Esta parte solicita para los tres procesados una condena de prisión permanente revisable al tratarse de un crimen machista.
INCENDIO EN UNA NAVE OKUPADA
Según el fiscal, los hechos se remontan a la madrugada del 20 de agosto de 2022, cuando los acusados habrían provocado deliberadamente un incendio en el interior de la nave, donde se encontraban una mujer y un hombre que mantenían una relación sentimental.
Ambos fallecieron por asfixia a causa de la inhalación de gases tóxicos generados por la combustión. El principal acusado convivía desde hacía al menos dos años con una de las víctimas en el inmueble ocupado.
La Fiscalía sostiene que durante la relación existieron episodios de violencia, amenazas de muerte y un comportamiento descrito como machista y posesivo. Tras conocer que la mujer había iniciado una nueva relación, el acusado habría manifestado reiteradamente su intención de matarla.
Según el Ministerio Público, los tres procesados actuaron de forma concertada para provocar el fuego con la intención de acabar con la vida de ambas personas o siendo conscientes de que ese resultado podía producirse.
CONSECUENCIAS DEL INCENDIO
La virulencia del fuego obligó a acordonar la zona, evacuar una nave colindante y retirar vehículos cercanos para evitar daños personales. El inmueble afectado sufrió desperfectos valorados en 18.200 euros, reclamados por sus propietarios, entre ellos la empresa Nero Quality Consulting, S.L..
Además, varios vehículos estacionados en la calle resultaron dañados durante las labores de extinción, aunque sus propietarios no han reclamado al haberse hecho cargo las aseguradoras.