Un bombero del 11-M bajará el cuadro de La Paloma en un Madrid en fiestas como ya hizo su padre en los años 70

El bombero encargado de bajar este año el cuadro de La Virgen de la Paloma, Manuel Cerrillo, atiende a los medios de comunicación, en la Iglesia de La Paloma, a 13 de agosto de 2025, en Madrid (España)
El bombero encargado de bajar este año el cuadro de La Virgen de la Paloma, Manuel Cerrillo, atiende a los medios de comunicación, en la Iglesia de La Paloma, a 13 de agosto de 2025, en Madrid (España) - Ricardo Rubio - Europa Press
Europa Press Madrid
Publicado: miércoles, 13 agosto 2025 14:10

MADRID 13 Ago. (EUROPA PRESS) -

El bombero municipal que protagonizará este viernes uno de los momentos más emblemáticos de las fiestas de La Paloma, la bajada del cuadro de la Virgen en la iglesia que lleva su nombre, será Manuel Cerrillo, de 50 años, que trabajó en los atentados del 11-M y cuyo padre llevó a cabo la misma acción a finales de los años 70.

En declaraciones a los medios de comunicación este jueves, Ángel ha contado que el nexo entre la familia y el cuerpo va más allá de su padre. Su hija, de 14 años, quiere seguir los pasos de Manuel para convertirse en bombera en unos años. También su primo siguió la estela.

Más allá de sus labores en grandes catástrofes, también como en el incendio del Windsor, el madrileño se reivindica como "un bombero más que hace de todo": rescates de personas, mantenimiento de la ciudad o incluso actuar ante caídas de árboles o tormentas.

Con los nervios crecientes a medida que pasan las horas, ha confesado que "jamás" imaginó que pudiera ser el encargado de protagonizar un evento tan simbólico en la capital. "Hay gente que lleva muchos años en la cofradía, que incluso se jubila. Cuando me lo ofrecieron a mí no dudé ni un segundo en decir que sí. Encantado y un orgullo", ha comentado ilusionado.

A punto de cumplir 25 años en el cuerpo, Manuel bromea con que "siempre" cree que acaba de entrar a formar parte del cuerpo municipal de bomberos. Con la experiencia que le ha dado el tiempo, el protagonista de las fiestas confía en "hacerlo todo muy bien" para que "baje como tiene que bajar y sea un privilegio para todos los madrileños tener a su virgen ahí delante".

LA BAJADA DE UN LIENZO DE 80 KILOS

El lienzo que bajará Manuel, con el apoyo desde la parte de abajo de una escalera de sus compañeros, pesa unos 80 kilos. Sus colegas retirarán el marco de su sujeción habitual. Él les guiará e irá cargando con el elemento artístico hasta abajo para que puedan observarlo todos los madrileños.

"Cuando estás con los compañeros estás protegido por un caparazón y, entonces, nada puede salir mal", ha dicho mostrando su confianza y para después revelar que, para prepararse, lleva varias semanas revisando los vídeos que se encuentran en la red sobre las bajadas de años anteriores.

Aún así, una semana antes del evento se llevó a cabo un ensayo en el que "salió todo muy bien" y se pudo confirmar que no había ningún problema en el procedimiento. Más allá de lo técnico, lo que más le preocupa es que sus hijos y su mujer "estén ahí" mirándole este viernes.

PEDIRÁ A LA VIRGEN POR SU FAMILIA Y LOS INCENDIOS

Como harán muchos otros madrileños y visitantes este viernes, en el día grande de las fiestas de la Paloma, Manuel también pedirá a la virgen por varias cuestiones, aunque no sabe si los nervios le permitirán acordarse. "Evidentemente", ha remarcado, se acordará "mucho" de su padre y de su madre.

"Como siempre digo y hasta que me muera lo diré, soy bombero gracias a mis padres, que me ayudaron incondicionalmente desde el principio. Se lo debo todo", ha compartido emocionado para después incidir en que también tendrá en su memoria al su mujer y a sus hijos, gracias a quienes puede llevar a cabo su "pasión".

Más allá de lo familiar, Manuel también pedirá porque cesen "todas las emergencias", como lo incendios que asolan España en estos días. También dejará una petición porque "los médicos no tengan que trabajar" ni, en general, ningún trabajador de los servicios de emergencia de la ciudad. "Eso significará que a nadie le pasa nada y que todo el mundo está seguro", considera.

A modo de chascarrillo y como curiosidad, el que será una de las figuras con más ojos apuntándole en la capital este viernes ha contado que a su abuelo "no quería" que sus hijos -- entre ellos el padre de Manuel-- trabajaran como bomberos. "Pues toma, tres hijos y dos nietos en la profesión", ha bromeado.

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