Coslada.- El lugarteniente de Ginés daba protección a los rumanos implicados en la mafia de prostitución

Actualizado 23/05/2008 20:10:50 CET

Las meretrices identifican a Carlos M.G. como uno de los agentes que las extorsionaban

MADRID, 23 May. (EUROPA PRESS) -

El 'número dos' del oficial jefe de la Policía Local de Coslada, Ginés Jiménez Buendía, daba protección a los ciudadanos rumanos investigados como miembros de una mafia de prostitución que operaba en el distrito de Vicálvaro y en Coslada. Las pesquisas seguidas contra esta banda permitieron a principios de mayo el desmantelamiento de la supuesta trama de corrupción policial después de que un grupo de prostitutas denunciara su existencia, informaron hoy fuentes policiales.

Carlos M.G., el principal colaborador de Ginés, protegía a uno de los integrantes de la mafia, de nombre Catalín, y a su esposa, Andrea, quienes se encargaban de "cobrar por esquina" en el polígono de Vicálvaro donde las meretrices denunciantes ofrecían sus servicios. La mano derecha de Ginés también era el valedor de los hermanos Iont y Francis Giurca, de nacionalidad rumana, que tenían "su propia clientela" y colaboraban con Catalín en la recaudación del dinero.

Estas mismas fuentes indicaron que Adrián J.P. solía acudir de parte de Carlos al polígono para cobrar el dinero exigido a los rumanos por la protección ofrecida. A veces, el propia Carlos se desplazaba a la zona si las prostitutas se negaban a pagar las cuantías exigidas, al margen de lo que tenían que dar a sus chulos.

Las prostitutas del polígono llegaron a España hace unos meses a instancias de los rumanos imputados en la investigación dirigida por el Grupo XVI de la Brigada de Policía Judicial. Una de ellas decidió denunciar a finales de 2007 la existencia de una red mafiosa policial que las extorsionaba. Tras cinco meses de investigación, los agentes de la Policía Judicial destaparon el 8 de mayo la 'Operación Bloque' con la detención del oficial jefe de la Policía y otros 25 agentes locales.

IDENTIFICADOS POR LAS TESTIGOS

Los supuestos protectores de la mafia rumana acudieron hoy a los Juzgados ordinarios de Plaza de Castilla para someterse a una rueda de reconocimiento en la que participaron seis prostitutas del polígono de Vicálvaro y otra del club de alterne 'Oasis' de Coslada. Entre otras acusaciones, a los valedores se les imputa un delito de incitación a la prostitución por ser las personas que supuestamente extorsionaban a las chicas.

A la mano derecha de Ginés se le acusa de asociación ilícita, incitación a la prostitución, abusos sexuales, delitos contra la integridad moral, lesiones, sustracción y apropiación indebida de droga y dinero, prevaricación, estafa y delitos contra la Administración de Justicia. Adrián J.P. se enfrenta a una acusación por delitos de asociación ilícita, incitación a la prostitución y detención ilegal.

Otro agente, Antonio J.A, participó en la rueda, pero su presencia estaba encaminada a "despistar" a los testigos protegidos. Igualmente, se sometieron a la prueba Catalín y los hermanos Giurca, quienes declararon a continuación ante el titular del Juzgado de Instrucción número 21 de Madrid, Eduardo Cruz Torres. Al igual que los trece agentes locales encarcelados, estos tres rumanos cumplen prisión preventiva en el penitenciario Dueñas de Palencia, la cual fue ratificada por el instructor.

Respecto a los reconocimientos, varias de las prostitutas identificaron al lugarteniente de Ginés como uno de los policías que las extorsionaban. "Algunas sí y otras no", se limitó a responder el abogado Alberto Fernández-Palacios al ser preguntado por los medios. "La rueda ha sido correcta, rigurosa y bien montada. Ha ido a favor de mi cliente", aseguró. En sus intervenciones en diversos medios, muchas de las denunciantes han señalado a Carlos como uno de sus extorsionadores al exigirlas 200 euros a la semana.

Por su parte, el abogado Santos Rozalén Rodrigo, que representa a Adrián J.P., informó de que una de las meretrices que trabajaba en 'Oasis' reconoció a su cliente como un habitual del local, mientras que las seis prostitutas del polígono de Vicálvaro no le señalaron. En cambio, ninguna de las testigos reconoció a Antonio J.A.

CUBIERTAS CON PASAMONTAÑAS

Tras concluir la diligencia extraordinaria, el magistrado comenzó a tomar declaración a estas mujeres en presencia de los abogados cuyos clientes participaron en la rueda de reconocimiento. Los interrogatorios se practicaron después de que el juez hubiera ordenado el levantamiento del secreto del sumario, de siete tomos, que pesaba hasta hoy sobre las actuaciones. Ahora, los abogados podrán acceder al contenido de las actuaciones practicadas hasta ahora, como registros, seguimientos y escuchas telefónicas.

Hacia las 13.00 horas, las prostitutas desfilaron por los pasillos de los juzgados protegidas por varios miembros de la Policía Judicial. Algunas iban con el rostro cubierto con pasamontañas o gafas con las capuchas de la sudaderas puestas, mientras otras escondían su cara bajo un abrigo. Todas ellas declararon tras un biombo en la sala del Juzgado número 21.

"Conocían a Carlos de patrullar la zona", señaló el abogado Fernández-Palacios ante la tromba de preguntas lanzadas por los periodistas. Según apuntó, las prostitutas se limitaron a "incriminar a Catalín y a su mujer como sus proxenetas".

"Catalín decía a las prostitutas que tenía amigos en la Policía Local y que debían entregar un dinero a Andrea", reveló. Según Fernández-Palacios, las testigos certificaron que habían mantenido contactos sexuales con varios de los agentes imputados, si bien prefirió no contestar a la pregunta sobre si pagaban sus servicios.

Por otro lado, el nuevo abogado de Ginés Jiménez, jefe de la Policía Local y presunto cabecilla de la trama, Oskar Zein, acudió al juzgado para oficializar su defensa, después de reunirse ayer con él durante 4 horas en Alcalá Meco. "Ginés está afectado porque los medios le están juzgando anticipadamente", dijo Zein, a las puertas del juzgado de Plaza de Castilla.