Publicado 11/12/2021 10:29CET

Cubierta ajardinada y paneles fonoabsorbentes coronarán el intercambiador de Conde de Casal para "humanizar" el barrio

Proyección del futuro intercambiador de Conde de Casal
Proyección del futuro intercambiador de Conde de Casal - COMUNIDAD DE MADRID

Se construirá en superficie sobre el paso subterráneo y dará servicio a Metro y a los buses que lleguen de la A-3

MADRID, 11 Dic. (EUROPA PRESS) -

El intercambiador de Conde de Casal estará coronado por una cubierta ajardinada y contará con protección fonoabsorvente lateral para evitar la contaminación acústica que puedan generar los autobuses interurbanos, a los que dará servicio junto a las líneas 6 y 11 de Metro de Madrid.

Esta estructura, con la que el Gobierno autonómico quiere "humanizar" el barrio, ocupará 7.547 metros cuadrados --de los que 3.500 son edificables--, pero afectará a gran parte de su entorno, el acceso a la capital por la A-3 a través de la Avenida del Mediterráneo que, a su vez, conecta a por el Paseo de la Reina Cristina con Atocha.

El consejero de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, David Pérez, ha aclarado en declaraciones a Europa Press que uno de los objetivos de poner en marcha este intercambiador de Conde de Casal es el de potenciar la intermodalidad, para lo que se sumarán otros intercambiadores de transporte a los cinco ya existentes y que permitirán dar "acceso" a la capital ofreciendo a su vez alternativas de movilidad.

"Con esta intermodalidad apostamos porque el ciudadano sea quien elija dónde, cómo y cuándo trasladarse, con la responsabilidad de la Autonomía de ofrecer "alternativas e información en tiempo real", ha recalcado.

Esta estructura, cuyas obras arrancarán en 2023, tendrá una altura máxima de 6 metros y se buscará que sea un "edificio verde", con madera laminada y materiales sostenibles para reducir la proyección de CO2 al ambiente junto a generadores de energías renovables.

"Con la construcción del intercambiador de transporte se pretende humanizar y poner en escala dicho entorno. Para ello se pretende dotar al intercambiador de una imagen verde que permita sustituir la imagen de asfalto y coches por una plaza con vida", según recoge la memoria del proyecto puesta a disposición por la Comunidad de Madrid al estar en fase de consulta de la evaluación ambiental.

UNA OPERACIÓN EN CASI 21.000 METROS CUADRADOS

El intercambiador está incluido en el Plan General de Ordenación Urbana de la capital y estaba previsto inicialmente que fuera subterráneo para conectar autobuses de larga distancia, transporte interurbano y la L6 de Metro en este acceso a la capital por la A-3.

Finalmente los autocares de larga distancia se desplazaron a la Estación Sur de Méndez Álvaro y la llegada de la L11 del suburbano a Conde de Casal --aprobada en 2018-- imposibilitó que este se construya bajo tierra, ya que la nueva estación ocupará justo el espacio destinado inicialmente para el intercambiador, además del paso inferior para vehículos existente actualmente, que se ampliará casi hasta la M-30.

Esta prolongación se cubrirá con una losa sobre la que se situará el intercambiador. Además, esta infraestructura reducirá el número de carriles de la zona de diez a seis.

El presupuesto de licitación previsto para el Proyecto de Construcción del intercambiador es de 29.146.664,59 euros, que incluye la construcción del intercambiador en superficie, la conexión con la infraestructura de Metro y también las acciones asociadas en el viario circundante.

Así, el Plan Especial que culminará en el nuevo intercambiador engloba un total de 20.976 metros cuadrados, donde actualmente, además de la estación de Metro de Conde de Casal, también figuran varias marquesinas de autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) que quedarán integradas dentro del futuro intercambiador.

ESTRUCTURA DEL INTERCAMBIADOR

En la nueva estructura las dársenas estarán incluidas en la planta baja y serán "espacios abiertos" y, junto a las instalaciones propias del intercambiador, estarán "cubiertas para la protección y control solar" permitiendo, además la subida y bajada de viajeros en condiciones "óptimas de calidad".

La cobertura vegetal del mismo, que pretende la integración de la nueva dotación en el paisaje, deberá cubrir un mínimo del 25% de la cubierta y, además, se permitirá colocar instalaciones para reducir el consumo energético mediante "energías alternativas" como paneles fotovoltaicos. También se estudiará implementar la energía geotérmica.

Bajo rasante estarán el paso subterráneo, el vestíbulo de conexión con Metro, el vestíbulo del suburbano, las instalaciones y el túnel de la L11.

La parte oeste del intercambiador, la que dará a Avenida del Mediterráneo, contará con una "puerta peatonal de acceso" que conectará con el espacio peatonal en la parte este de la plaza de Conde de Casal.

En la superficie habrá, entre otros, elementos comerciales como consignas de recogida de paquetería u otros posibles usos como "salas de reunión y exposición, pasando por espacios para asociaciones ciudadanas"

REDUCCIÓN DEL TIEMPO DE VIAJE DEL 10%, PARTE DE SUS BENEFICIOS

Esta incorporación facilitará, además, el acceso a través del vehículo a estas paradas, ya que, según recoge la memoria del proyecto, actualmente se hace en "muy malas condiciones de accesibilidad y seguridad" ya que para alcanzar las marquesinas desde la boca del Metro hay que cruzar varias calles y las aceras en las que están instaladas las paradas de autobús tienen un "ancho reducido" que hace "muy peligroso" el paso a personas con movilidad reducida así como a cochecitos de bebés.

Entre los beneficios que cita la Comunidad en la memoria del proyecto se encuentra también evitar la interferencia entre el movimiento de buses, circulación viaria o cumplir con la Ley de Accesibilidad y el "alto nivel acústico" que ocasionan los autobuses por su cercanía a las viviendas. En este último campo prevén reducirla un 40%.

Atendiendo al tráfico, el Ejecutivo regional prevé que la nueva estructura permitirá un "ahorro relevante" del tráfico en su entorno, que podría implicar una reducción de hasta el 10% en los tiempos de viaje, ya que, entre otros, los autobuses se incorporarán al intercambiador y luego directamente a la salida a la A-3 sin tener que experimentar el atasco de la entrada y salida al "independizar" su circulación.

UN INTERCAMBIADOR PERSEGUIDO DESDE 1991

Esta no es la primera vez que se intenta ejecutar un intercambiador en este punto neurálgico de acceso a la capital. Ya en 1991 el Ayuntamiento de Madrid sacó a concurso el paso subterráneo junto al intercambiador con cinco dársenas bajo rasante para autobuses interurbanos, al conexión con el vestíbulo de Metro de Madrid y más de 2.000 plazas para residentes, pero no se consiguieron oferentes y quedó desierto.

En 2004 el Consistorio redactó el Proyecto de Construcción del intercambiador de Conde de Casal atendiendo a las previsiones contenidas en el PGOU de Madrid, aunque la prolongación de la L11 hasta allí --aprobada en 2018-- forzó la modificación del mismo.

Además, el aparcamiento que inicialmente estaba previsto en la estructura ya no parece "conveniente" tras trasladarse la larga distancia a Méndez Álvaro y haber construido un parking el Consistorio de la capital en la calle Fernández Shaw.

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