Furgón de la Policía Nacional - POLICÍA
MADRID 24 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Policía Nacional ha desarticulado en Fuenlabrada un grupo criminal especializado en hurtos mediante el método de la siembra que llegó a recorrer hasta 6.000 kilómetros en solo diez días para cometer el mayor número posible de ilícitos, principalmente contra mujeres solas en aparcamientos de centros comerciales.
La investigación se inició a principios de año, cuando los agentes detectaron a un grupo que estaba cometiendo hurtos mediante este procedimiento tanto en aparcamientos de centros comerciales de Fuenlabrada como en otros puntos de España, según ha informado la Jefatura Superior de Policía de Madrid en un comunicado.
Según la Policía, los sospechosos actuaban de forma organizada y comenzaban por alquilar vehículos utilizando documentación falsa. Después intercambiaban constantemente entre ellos los coches para dificultar su identificación y ninguno de los detenidos tenía permiso de conducir, con el riesgo que ello suponía para la seguridad vial.
Una vez en los aparcamientos, recorrían las distintas plantas hasta localizar a posibles víctimas. El grupo escogía especialmente a mujeres que acudían solas a los centros comerciales y que dejaban habitualmente sus pertenencias en el asiento del copiloto mientras colocaban la compra en el maletero.
UN SEÑUELO PARA DISTRAER A LA VÍCTIMA
El 'modus operandi' estaba perfectamente estructurado. Uno de los integrantes se bajaba del vehículo para distraer a la mujer con diferentes excusas, mientras otros realizaban labores de vigilancia y un tercero se acercaba a la puerta del copiloto utilizando los vehículos estacionados como parapeto.
En otras ocasiones, los integrantes del grupo gritaban a las víctimas cuando ya estaban dentro de sus vehículos para conseguir que salieran y aprovechar ese momento para acceder a sus bolsos y mochilas.
La Policía señala que los sospechosos también actuaban en la vía pública y a plena luz del día cuando localizaban un objetivo. Antes de acceder a los aparcamientos ocultaban sus rostros con gafas, gorras o capuchas y, en algunos casos, bajaban el parasol del vehículo para intentar dificultar su identificación.
Tras los hurtos, acudían a cajeros automáticos para realizar el mayor número posible de retiradas de dinero con las tarjetas bancarias sustraídas. En uno de los casos, una víctima llamó al teléfono móvil que le habían robado junto con su bolso y la llamada fue atendida por una persona que aseguró haber encontrado el terminal en una papelera.
DETENIDOS CUANDO IBAN A HURTAR A OTRA MUJER
Los investigadores constataron que el grupo llegó a recorrer hasta 6.000 kilómetros en diez días, en lo que la Policía describe como una auténtica "peregrinación", con el objetivo de cometer el máximo número de delitos y obtener un mayor rendimiento económico.
A principios de julio fue detenido uno de los integrantes, que portaba en ese momento un arma de fuego dispuesta para ser detonada. Posteriormente, en agosto, los agentes arrestaron a otros tres miembros cuando se encontraban preparados y distribuidos en sus respectivos roles para apoderarse de las pertenencias de una mujer.
Los cuatro detenidos están acusados de delitos de hurto, contra la seguridad vial, falsificación documental, estafa, apropiación indebida y pertenencia a grupo criminal. Además, el hombre que portaba el arma fue detenido también por un presunto delito de tenencia ilícita de armas. Todos ellos fueron puestos a disposición de la autoridad judicial.