David Catalunya sostiene una de las piezas del órgano en Jerusalén, el 3 de septiembre de 2025. - CUSTODIA TERRAE SANCTAE
MADRID 3 Sep. (EUROPA PRESS) -
El órgano medieval enterrado en la Iglesia de la Natividad de Belén hace más de ocho siglos y considerado como el más antiguo y mejor conservado de la cristiandad volverá a sonar tras 800 años en silencio gracias un proyecto científico liderado por el investigador del Instituto Complutense de Ciencias Musicales, David Catalunya, que ha permitido comprobar que parte de sus tubos originales todavía suenan.
El instrumento volverá a sonar el martes 9 de septiembre en el Convento de San Salvador de Jerusalén, sede de la Custodia de Tierra Santa, según ha informado la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en un comunicado este miércoles.
La iniciativa cuenta con la colaboración del Terra Sancta Museum y la Custodia de Tierra Santa (franciscanos de Tierra Santa) y ha recibido una Beca Leonardo a la Investigación Científica y la Creación Cultural 2025.
El instrumento fue construido en Francia en el siglo XI y trasladado posteriormente a Tierra Santa, donde resonó durante el siglo XII. Un siglo después fue enterrado por los cruzados para protegerlo de las invasiones en el siglo XIII.
En 1906, una excavación arqueológica bajo el jardín de la Basílica de la Natividad en Belén descubrió 222 tubos de bronce, un carillón de trece campanas y otros objetos litúrgicos escondidos por los cruzados antes de abandonar Tierra Santa.
Los restos de este órgano del siglo XI fueron hallados por los arqueólogos del Studium Biblicum Franciscanum, que se ocuparon de protegerlos y exponerlos en el museo arqueológico franciscano del Convento de la Flagelación. Sin embargo, durante más de un siglo este hallazgo pasó prácticamente desapercibido para la comunidad académica.
Durante su etapa como investigador en la Universidad de Oxford, David Catalunya encontró una referencia al órgano de la Basílica de la Natividad en Belén. Ese fue el punto de partida de una aventura que hoy se ha convertido en un proyecto internacional con sede científica en Madrid y campo de trabajo en Jerusalén y Belén.
Los tubos están siendo analizados con tecnologías avanzadas, lo que permite conocer los materiales utilizados y el proceso de fabricación. La investigación ha demostrado que algunos de estos tubos originales, con más de mil años de antigüedad, siguen funcionando y conservan plenamente su sonido original: "un descubrimiento musicológico sin precedentes", según la UCM.
INVESTIGADOR DE LA UCM
A pesar de su "relevancia para la historia de la música", el Órgano de Belén ha permanecido prácticamente desapercibido para la comunidad científica durante más de un siglo, según han apuntado desde la Complutense. Su estudio en profundidad ha comenzado recientemente gracias a la iniciativa de Catalunya y su equipo, que combina arqueología experimental, historia, ciencia, teoría musical y reconstrucción acústica.
Más allá de los aspectos técnicos, el proyecto busca devolver a este objeto único su valor espiritual, histórico y artístico. Entre las veinte salas permanentes, el "claustro musical" exhibirá el Órgano de Belén, su carillón y piezas de arte medieval. "Este órgano fue enterrado con la esperanza de que un día volviera a sonar", explica Catalunya.
David Catalunya es investigador en el Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU), donde trabaja en el proyecto Resound, financiado por el Consejo Europeo de Investigación (ERC). Anteriormente fue investigador en la Universidad de Oxford (2019-2023) y en la Universidad de Würzburg (2011-2019).
Su trabajo se centra en la música medieval, la cultura intelectual, la organología y la historia de la tecnología. Durante décadas, Catalunya ha desarrollado su carrera académica en paralelo a una prolífica actividad artística como intérprete de teclado y director del conjunto vocal Canto Coronato.
Su proyecto de investigación 'El Órgano de Belén' ha sido una de las iniciativas seleccionadas en la duodécima edición de las Becas Leonardo 2025, en la categoría de Humanidades, otorgadas por la Fundación BBVA. Este reconocimiento destaca su carácter interdisciplinar y su aportación a la musicología histórica, la arqueología del sonido y la difusión del patrimonio europeo.