Una de las escenas de 'Enmudecer con hablar', que afronta sus últimos días en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares - JESÚS ANTÓN
MADRID, 6 Ene. (EUROPA PRESS) -
'Enmudecer con hablar' afronta sus últimos días en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares donde se presenta en forma de díptico construido a partir de 'El vizcaíno fingido' y 'Los habladores', dos entremeses cervantinos que, en la propuesta dirigida y versionada por Abel González Melo, comparten una misma estructura basada en la burla y el engaño.
El montaje, que se mantendrá en escena hasta el domingo, 11 de enero, pone el acento en los mecanismos del teatro breve del Siglo de Oro a través de enredos, engaños, música y humor para establecer un diálogo directo con el público contemporáneo.
"Es una oportunidad de redescubrir la palabra cervantina hecha carne sobre el escenario y de disfrutar de este juego de equívocos y fingimientos, del humor humanista de Cervantes y de una deliciosa galería de personajes", afirma su director, Abel González Melo, en una entrevista concedida a Europa Press.
La elección, confiesa, no fue casual: además de textos llenos de referencias y aroma a Alcalá de Henares, permiten una puesta en escena ágil con solo cinco intérpretes --Dayana Contreras, Antonio Dueñas, Georbis Martínez, Rey Montesinos y Yanet Sierra--.
Ambos textos, añade el director, "se articulan a partir del engaño y la burla", una base que invita a "un curioso juego de roles" con el que el equipo ha buscado revisar materiales de hace cuatro siglos "sin cambiar una palabra al autor".
Uno de los rasgos más distintivos del montaje es su diálogo con la Commedia dell'Arte. Para González Melo, la precisión formal de los entremeses exigía "una codificación escénica a la altura". "Intuimos que la clave estaba en sumergirnos en la gran escuela de la Commedia dell'Arte italiana, que desde hace siglos ilumina nuestro oficio", explica.
Ese trabajo, desarrollado junto a Mariano Aguirre, ha permitido imaginar cruces entre los personajes cervantinos y máscaras clásicas: "cómo el pícaro Solórzano podría aparecer fundido con la máscara de Scapino o el hablador Roldán con la del Dottore", o cómo las figuras femeninas se transforman en "signore" o "servetta".
El espectáculo se permite además "un lujo": siete máscaras de cuero diseñadas y confeccionadas expresamente para la ocasión por el maestro italiano Antonio Fava, un elemento que refuerza el trabajo físico y el cruce entre tradición y contemporaneidad.
DIRIGIR A CERVANTES EN EL SIGLO XXI
El director reconoce que uno de los mayores retos de trabajar con textos del Siglo de Oro es decidir "desde dónde se cuenta el teatro clásico". "La ruptura continua de la ilusión escénica a través de apartes y apelaciones a la platea, por ejemplo, es un recurso a no desperdiciar: en su justa medida, la entrada de lo metateatral seduce tanto como antaño, dimensiona la complicidad", cuenta.
En su opinión, el intermedio del espectáculo es un ejemplo claro de esa línea de trabajo: mientras un actor se transforma ante el público, comparte fragmentos del prólogo de Cervantes a sus 'Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados' (1615), que define como un "ameno tratado de historia del teatro", todo un "engaño a los ojos".
En este sentido, González Melo confiesa una admiración profunda por la audacia del autor del Quijote. "Se atrevió a todo", ha destacado a Europa Press, una libertad creativa que, a su juicio, sigue resultando vanguardista para las audiencias actuales.
"Lo que más me deslumbra es la diversidad de su literatura dramática y su capacidad para arriesgarse (...). En sus obras, el drama convive con el humor, la concreción con la subjetividad, lo dialógico con lo narrativo, la exaltación patriótica con el tono coloquial. Se atrevió a experimentos que hoy nos siguen pareciendo vanguardistas", destaca.
Sobre cómo impedir que los clásicos se conviertan de algún modo en piezas de museo, el director es claro: "En el caso específico de Cervantes, lo esencial es intentar que su palabra, tan rica en estímulos escénicos, tenga el protagonismo que merece".
UN TEATRO PALIMPSESTO
El propio título del espectáculo condensa una reflexión central. 'Enmudecer con hablar' --verso extraído de 'Los habladores'-- plantea, según González Melo, "una idea de conflicto y de lucha de contrarios: silencio y ruido, pausa y movimiento, acción y reacción, apariencia y realidad".
"El viaje del teatro es el encuentro entre un elenco y un público", señala, y ese encuentro solo se completa a través de "el fino pacto entre la enunciación y la escucha activa". Una idea que conecta directamente con la vigencia social del texto cervantino.
Esa experiencia se intensifica en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares, inaugurado en 1602, un espacio que el director define como "un teatro palimpsesto" donde "se respira la evolución de la arquitectura teatral a lo largo de más de cuatrocientos años".
"El trabajo con los clásicos será inevitablemente contemporáneo, el teatro siempre lo es, pero dentro del Corral la experiencia de hacer la visita guiada y disfrutar de un espectáculo adquiere resonancias insospechadas. La energía que aquí se respira es única", ha concluido.