Actualizado 28/08/2012 20:16 CET

En libertad con cargos los tres presuntos autores de los alunizajes cometidos en agosto en Madrid

MADRID, 28 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Juzgado de Instrucción número 19 de Madrid ha puesto en libertad con cargos a los tres jóvenes detenidos como presuntos autores de los últimos alunizajes cometidos en Madrid a lo largo el mes de agosto, a pesar de contar con múltiples antecedentes por robo con fuerza y violencia, según han informado a Europa Press fuentes policiales.

Los detenidos son expertos aluniceros y maceros. Utilizaban un potente vehículo de alta gama previamente sustraído y con las placas dobladas con el que cometían todos los robos. Hasta el momento se les imputan once hechos delictivos de las mismas características.

La investigación para lograr su detención comenzó a principios de este mes. Los agentes constataron una serie de robos con fuerza en establecimientos comerciales por el método del alunizaje y el mazazo a los escaparates. En todos los hechos, los autores utilizaban el mismo vehículo de alta gama con el que 'alunizaban' y huían del lugar.

Tras varias gestiones, los investigadores comprobaron que el potente turismo utilizado en los robos había sido previamente sustraído y portaba placas dobladas, con otro de su misma marca y modelo, para evitar ser localizado.

ASALTO A UN CENTRO COMERCIAL

Los arrestados son los presuntos autores del robo a un centro comercial situado en el madrileño distrito de San Blas, entre otros hechos. A altas horas de la madrugada, varios jóvenes empotraron un vehículo de alta gama contra las puertas de acceso y, tras recorrer a pie las galerías, fracturaron con mazas la luna del escaparate de una tienda de telefonía móvil que se encuentra en el interior. Los detenidos cargaron el maletero con todos los efectos sustraídos, huyeron del lugar a bordo del turismo.

Los jóvenes autores tienen una gran experiencia y profesionalidad a la hora de cometer los robos. Entre otras medidas de seguridad usaban guantes para evitar dejar huellas y portaban gorros, capuchas o pañuelos para dificultar su identificación.

Durante los asaltos, siempre en horario nocturno y con una duración nunca superior a tres minutos, existía un reparto de tareas definido. El conductor, con gran pericia al volante, nunca accedía al interior del local comercial sino que permanecía en el exterior para asegurar la huída ante cualquier inconveniente. El resto del grupo delictivo se encargaba de fracturar los escaparates con las mazas, sustraer los efectos y cargarlos en el vehículo.