Actualizado 04/06/2009 20:35 CET

Muestra 'Bartolomé Ros. Frontera de África' supone una crónica del final de la Guerra de Marruecos a través de 120 fotos

MADRID, 4 Jun. (EUROPA PRESS) -

La muestra 'Bartolomé Ros. Frontera de África', que desde hoy se puede visitar en el Museo de Arte Contemporáneo dentro del marco del festival PhotoEspaña, supone una crónica histórica del final de la Guerra de Marruecos y el comienzo de la dictadura del general Primo de Rivera a través de 120 fotografías y numeroso material documental.

La exposición supone un legado cultural excepcional que recoge instantes únicos para la memoria, así como los escenarios donde transcurre la vida diaria de soldados anónimos, plasmados con exquisita pulcritud formal y la responsabilidad documental que caracterizó a los fotógrafos europeos de esa época. Muchas de estas imágenes ilustraron las páginas de la publicación mensual 'África. Revista de tropas coloniales'.

Comisariada por Alejandro Castellote, el conjunto fotográfico supone nuevamente una importante apuesta de PhotoEspaña y del Museo de Arte Contemporáneo por difundir entre el público el legado de la historia fotográfica española así como de sus artífices, acercando al público al importante testimonio histórico y artístico de este fotógrafo que legó un trabajo cuya sobriedad contrastaba con el carácter propagandístico de los textos, poniendo un contrapunto de verosimilitud a la épica narrativa que imperaba en el bando que más tarde habría de perpetrar el golpe de estado contra la Segunda República.

BARTOLOMÉ ROS

Nacido en Cartagena en 1906 en el seno de una familia humilde, Ros fue un niño precozmente inteligente y apasionado desde muy pequeño por los retos empresariales. Empezó a trabajar a los 14 años como aprendiz de fotógrafo, y en 1918 fue a Ceuta, donde comenzó a trabajar con el fotógrafo Ángel Rubio, con quien adquirió sus primeros conocimientos fotográficos, permaneciendo en esta ciudad hasta mediados de los años cincuenta.

Con apenas 14 años de edad tomó su primera fotografía, un retrato de su hermana Isabel en el que ya se aprecian algunas de las notas características de su posterior trabajo: el purismo de líneas y la claridad estética. En esa ciudad aprendió fotografía y allí comenzó a trabajar como documentalista de la sociedad civil y militar, una actividad que se amplió a la venta de álbumes y postales con motivos costumbristas de Marruecos y con sus colaboraciones en la prensa local y nacional.

Tras comprar su primer equipo fotográfico y los materiales para instalar su propio laboratorio, se hizo autónomo y salió a buscar clientes en las instalaciones militares de la ciudad e incluso en la Plaza de Toros del Llano de las Damas, a la que acudía para retratar al público de los tendidos. En 1929, creó Casa Ros en Ceuta, una empresa que más tarde se extendió a toda la zona del protectorado español en Marruecos, así como a Tánger.

Durante la Guerra Civil Española suministró material sensible tanto a fotógrafos como a hospitales en la península. En 1963 fundó los laboratorios Ros Fotocolor en Madrid, que dio servicio a toda España hasta su venta en el año 2000.

Sorprende de Bartolomé Ros su precoz aprendizaje así como su pasión por la técnica fotográfica, que muy pronto se tornó vida y profesión. Su trabajo ha permitido contemplar un excepcional conjunto de retratos y documentos de la sociedad civil y militar española, que revelan la calidad técnica de este profesional asiduo colaborador de las principales revistas de la época --'ABC', 'Mundo Gráfico', 'Blanco y Negro'--.

Autor de un reportaje sobre España publicado en la revista estadounidense 'National Geographic', Bartolomé Ros murió en Madrid en 1974.