La Fundación Antares viaja a Santiago con los usuarios del recurso. - FUNDACIÓN ANTARES
MADRID, 22 Mar. (EUROPA PRESS) -
Ir a un museo, disfrutar de una tarde de piscina o asistir a un campamento son planes habituales para cualquiera, pero no siempre accesibles para quienes tienen discapacidad intelectual o trastorno del espectro autista (TEA). De esa realidad surgió la Asociación Antares, impulsada por familias que buscaban un ocio verdaderamente inclusivo.
En 1999, muchas de ellas echaban en falta "un ocio de calidad y un respiro para quienes cuidan". Casi 30 años después, se ha convertido en una red que ha ofrecido hasta ahora 2.080 actividades, 920 días de campamento y ha atendido a 4.400 familias.
"Tener una persona con discapacidad requiere muchísima atención y desgaste. Por mucho que los queramos, necesitamos a veces desconectar nosotros de ellos y ellos de nosotros", ha defendido la presidenta de la entidad, Beatriz Alcaraz, en declaraciones a Europa Press.
Su objetivo es acompañar a personas con graves trastornos de conducta y necesidades de apoyo intensas que no tengan "alternativas reales de ocio" fuera de entornos institucionales. Además, utiliza un modelo de atención individualizado con la participación activa de profesionales y voluntariado especializado.
"No nos cuentan cómo se sienten porque no tienen el lenguaje verbal o la capacidad de hacerlo, pero se ve en la mirada cómo disfruta o cómo llegas al centro", ha detallado Alcaraz, quien ha precisado que entre las actividades que ofrecen en la sede de la asociación hay clases de baile, cocinar postres o jugar un partido de baloncesto.
MÁS DE 300 ACTIVIDADES EN 2024
Según sus datos de 2024, un total de 159 personas fueron atendidas, se realizaron 326 días de actividad, 70 personas fueron voluntarias, se ofrecieron 773 plazas de ocio durante los fines de semana y organizaron hasta 46 días de campamentos urbanos.
"Aquí procuramos dar un servicio muy bueno, llevándoles a la playa y a sitios agradables Siempre queremos que sea algo comunitario no que estén apartados o escondidos. El ocio es un derecho. Nosotros lo damos por hecho, pero queremos que ellos también puedan hacer amigos y disfrutar de la sociedad", ha insistido la presidenta de la entidad.
Entre los lugares que han visitado, se encuentran Marbella, Almería, Tarragona, Toledo, Cercedilla, Lugo, Gijón, Alicante, Santiago de Compostela, Torremolinos y varios albergues de la Comunidad de Madrid.
"ES SU SEGUNDA CASA"
Una de las primer usuarias es Pili, quien empezó con 8 años y ahora tiene 35. Pese a tener fobia social, le encanta bailar y jugar al escondite inglés en la Asociación Antares. "Es su segundo hogar. Cada vez tiene más autonomía", ha destacado su tía Carmen de Miguel a Europa Press.
Su familia confía "plenamente" en todas las personas que trabajan en la asociación, incluso se siente más tranquila. "Cada uno debe salir de sus zapatos para ver cómo respiran. Aquí no se echa para atrás a nadie", ha remarcado.
Más allá del programa de respiro familiar, también cuenta con actividades para el fin de semana y extraescolares para la conciliación laboral. Por ejemplo, el próximo lunes 23 tendrán una tarde de bolos y el siguiente miércoles han organizado una merienda.
Es la trabajadora social la que evalúa a cada persona con discapacidad intelectual para saber cómo introducir poco a poco en las actividades. "Hay que hacerles una evaluación porque cada uno es un mundo. Se valora que actividad es mejor para ellos", ha detallado.
VOLUNTARIOS Y FORMACIÓN
Otro de los programas que dispone la Asociación Antares es acoger a alumnos en prácticas con y sin discapacidad intelectual en las diferentes actividades de la entidad. En 2024, recibió a 78 alumnos, uno de ellos con discapacidad, y ofreció cuatro cursos con 12 formadores.
Asimismo, cuenta con un proyecto de voluntariado inclusivo donde acompaña a personas con discapacidad intelectual en actividades de ocio, respiro familiar y vida comunitaria. El año pasado contó con 70 voluntarios y se realizaron más de 2.520 horas en la asociación.
Tal y como ha señalado la directora de la entidad, Paz Casillas, a Europa Press, poco a poco están firmando convenios con centros educativos de la región para que sus alumnos hagan prácticas o voluntariado joven. "El que se enamora de este lugar, se queda", ha celebrado.
Para aquellas primeras familias que llegan, también ofrecen información, apoyo y asesoramiento dirigido. "Hoy en día la sociedad está mucho más concienciada para respetar a las personas con alguna discapacidad, pero hay mucho trabajo que hacer todavía", ha concluido Alcaraz.