MADRID 26 Ago. (EUROPA PRESS) -
El párroco de la iglesia de Santo Domingo de la Calzada, en la Cañada Real Galiana, Agustín Rodríguez, alertó hoy de que una plaga de ratas amenaza de nuevo el poblado chabolista conocido como 'El Gallinero', en el que viven 140 familias gitano-rumanas, situada en una zona cercana a la vía pecuaria.
El pasado mes de julio, una plaga de roedores movilizó a los casi un millar de residentes en el barrio, que, con la ayuda del Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid desratizaron la zona y retiraron las toneladas de basura acumulada al borde la carretera de Valencia. La plaga se controló aunque no se llegó a exterminar, ya que hubo zonas que no pudieron limpiarse porque las palas no pudieron entrar, debido a las dificultades de acceso.
"La basura atrae a las ratas, que van siendo cada vez más y dejan de tener miedo a la gente. Se te acercan casi a los pies, lo que yo nunca había visto. Las familias tenían que hacer guardia por las noches para que los roedores no mordieran a los niños", señaló el sacerdote.
Después de la primera desratización, el calor y la falta de contenedores de basura han ayudado a que las ratas vuelvan a aparecer en un poblado compuesto todo por chabolas. Rodríguez señaló a Europa Press que en julio pidió al Ayuntamiento que posibilite contenedores y que los camiones de basura los recojan "como en cualquier otro sitio de Madrid". A su vez, los voluntarios de la parroquia han iniciado una tarea de concienciación para que los vecinos depositen los desechos en zonas alejadas de la población.
El párroco espera que después del verano los camiones del Ayuntamiento comiencen a parar. Además, se da la circunstancia de que por allí pasan rozando el asentamiento decenas de camiones de basura y escombros todos los días camino de la incineradora de Valdemíngomez.
Respecto a la situación sanitaria de la población del Gallinero, Rodríguez indicó que la insalubridad de la zona provoca continuos problemas estomacales a los más pequeños y enfermedades comunes a los mayores. Así, el cura señaló que también ofrece ayuda a los habitantes del poblado para que obtengan la tarjeta sanitaria y a trasladarles a algún hospital en caso de urgencia, ya que para consultas normales pueden acudir a una unidad del Servicio de Salud de Madrid cercana a las infraviviendas.
Por otro lado, la labor de los voluntarios también se dirige a ayudar a los gitanos rumanos a regularizar su situación administrativa en España y a empadronarse "por las dificultades en el manejo del español que muchos padecen". Además, median con los colegios para la escolarización de los más pequeños, que suponen algo más de la mitad de la población del asentamiento chabolista.
"El curso pasado logramos la escolarización de 150 niños, de los 600 que puede haber en total. La mayoría estudia en colegios del distrito de Vallecas y los menos, en centros de Rivas-Vaciamadrid. También concienciamos a los padres de la importancia que supone la escolarización", señaló.
Otra de las preocupaciones de los voluntarios y de la población de El Gallinero es las demoliciones de chabolas. "La gente me pregunta cada día si sé cuándo van a derrumbarles sus casas y yo no sé que decirles. Tarde o temprano lo harán, porque aquí todos las chabolas son de cartón y latas y no tienen la fuerza ni las posibilidades que los residentes en la otra zona de la Cañada --en referencia al otro sector de la Cañada Real--", concluyó.