MADRID 9 Jun. (EUROPA PRESS) -
"Recibí tantos golpes que prefería que me matase". Una víctima de violencia de género relató hoy a la Sección 27 de la Audiencia Provincial de Madrid las más de veinticuatro horas de cautiverio que sufrió el 22 de mayo de 2007 a manos de su pareja, quien la propinó varias palizas durante el tiempo en el que estuvo retenida a raíz de una discusión por la negativa del acusado a compartir el mismo techo con su suegra.
Luis Manuel A.T., de 39 años, se enfrenta a una petición fiscal de veintiún años de prisión por una larga lista de delitos, entre ellos detención ilegal, con las agravantes de reincidencia y parentesco, y agresión sexual. Sobre el procesado pesan tres condenas firmes por amenazas, robo de uso de vehículo a motor y robo con violencia. Las dos primeras penas quedaron en suspenso, mientras que por la tercera cumplió seis meses en la cárcel. Se encontraba en busca y captura por no comparecer ante el Juzgado.
El procesado admitió que "levantó la mano" a su ex novia porque le amenazó con avisar a la Policía tras mantener una discusión. "La pegué un bofetón en el lado derecho de la cara y otro en el revés. Empezó a sangrar por la nariz y le salió un moratón en el ojo", especificó, insistiendo en que ella accedió voluntariamente a irse con él en el coche para desplazarse a casa de su hermana, en Alcorcón.
Según apuntó, la mujer conducía el vehículo, pero se equivocó y acabaron en Parla. A preguntas sobre por qué creía que le había llevado a la Justicia, respondió: "Lo hizo por odio y por haberla levantado la mano". Al rato se contradijo al asegurar que "jamás" había "tocado un pelo" a la que era su compañera sentimental.
"ME ROMPIÓ LA NARIZ"
Frente a su relato, la víctima contó que la pelea se inició a las 20.30 horas del 22 de mayo de 2007 en el domicilio familiar, en Getafe, porque el acusado quería salir esa noche y ella no podía por tener que cuidar a su madre. Ante su negativa, empezó a gritar y a insultar a su suegra. "Me cogió de los pelos y me introdujo a la fuerza en su coche. Le decía a mi madre que me mataría", recordó.
"Te voy a matar. Toda la culpa la tiene tu madre", la amedrentó, una vez en el interior del coche, con dirección a Parla. Durante todo el trayecto, la iba bofeteando. Al llegar a las 22.15 horas a la altura de un hotel, el hombre paró el coche para buscar su teléfono móvil después de que la chica lo hubiera arrojado por la ventana, momento que la víctima aprovechó para intentar huir del lugar al grito de "socorro". Pero no llegó muy lejos.
"Me agarró de los pelos, me empotró contra el coche, me rompió la nariz y la prótesis dental de tres dientes", relató la mujer. De nuevo, la introdujo en el coche y continuó con las agresiones que la hicieron vomitar en varias ocasiones. Al tiempo que la golpeaba, la decía: "como te escapes, te mato. Voy por un hierro y mato a toda tu familia". "Estaba aterrorizada. No paró de agredirme en todo el trayecto", recordó la mujer.
Unos clientes del hotel avisaron a la Policía de lo sucedido. Cerca de un cuarto de hora más tarde, una patrulla identificó el coche y dieron el alto al procesado, quien emprendió la fuga a gran velocidad. Tras esto, se desplazaron a un hostal del centro para pernoctar. En la habitación, el hombre obligó a la mujer a meterse a la duna para que se limpiara los restos de sangre y vómitos. Según la mujer, Luis se metió en la ducha y comenzó a tocarle los pechos. "Quería violarme, pero desistió al verme vomitar", apuntó.
Ya por la mañana, el procesado obligó de nuevo a la víctima a introducirse en el vehículo y se dirigieron a un cajero, donde la obligó a sacar 400 euros. "Voy a quemar el coche para no dejar huellas y si veo a la Policía quemo el coche contigo dentro", le dijo cuando regresaron al vehículo. Tras ser visto el coche por efectivos de la Policía, se inició a las 14.00 horas una persecución que acabó con la detención del procesado.
La Fiscalía de Madrid reclamó que el acusado indemnice a la víctima con 2.280 euros por las lesiones y el dinero que la sustrajo. Interesó también que se le imponga la prohibición de acercarse a su ex pareja a una distancia inferior a un kilómetro, así como comunicarse con ella durante seis años.