Vecinos de Vallecas alertan del auge de comercios que cierran sus persianas para abrir como viviendas, cada vez más VUT

Algunos locales reconvertidos en viviendas en el barrio de San Diego, en el distrito de Puente de Vallecas
Algunos locales reconvertidos en viviendas en el barrio de San Diego, en el distrito de Puente de Vallecas- EUROPA PRESS
Europa Press Madrid
Actualizado: sábado, 29 noviembre 2025 10:22

MADRID 29 Nov. (EUROPA PRESS) -

Vecinos de Puente de Vallecas alertan del aumento de comercios que cierran las persianas de sus locales para convertirse en viviendas o, de manera cada más frecuente, en alojamientos de uso turístico (VUT).

"Estamos percibiendo que está aumentando", señala a Europa Press Javier Moral, de la Asociación Vecinal Doña Carlota de Numancia, quien advierte que lo hace en forma de vivienda habitual "que no reúne las condiciones de habitabilidad" y también como VUT donde los turistas "se meten en cualquier sitio". A su juicio, parece que ahora la "cédula de habitabilidad no existe".

Este fenómeno, lamenta, acaba con la vida de barrio, donde era habitual encontrarse con algún vecino, pararse a hablar, comprar en el comercio de proximidad o ir a un bar con amigos. En su lugar, o bien hay turistas "que vienen y van" o gente que va a trabajar y que luego se mete "en un cuarto sin ventilación" a dormir. Señala que es lo que provoca "la ley de la selva" de Madrid, "en la que no se regula".

Por su parte, Luis Sánchez-Grande, de la AV Kascoviejo VK, ha lamentado que, donde antes había una mercería, un ultramarinos o una droguería había un "punto de encuentro" vecinal que, ahora, "ya no existe". Del mismo modo, ha cuestionado si estas viviendas cuenten con licencia y ha alertado de las consecuencias que provocan al expulsar el comercio local, con vecinos obligados a desplazarse cada vez más lejos para ir al supermercado, a la farmacia o, incluso, al banco.

Unas impresiones compartidas por el presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), Jorge Nacarino, quien ha confirmado a Europa Press que los locales llevan años convirtiéndose en viviendas de alquiler ordinario, aunque en los últimos años ha crecido el fenómeno del uso de los locales como Viviendas de Uso Turístico (VUT). "Es una realidad que va a más", ha advertido.

Con el Plan Reside, no se permite la transformación de los locales comerciales en pisos turísticos en el centro histórico y la transformación de locales en viviendas en las principales vías terciarias. En Puente de Vallecas, el Ayuntamiento ha blindado la Avenida de San Diego, Avenida Albufera, Avenida del Monte Igueldo y la calle de Martínez de la Riva.

"Ahí lo que no se puede es abrir, aunque sea un bajo con acceso independiente, no permite que un local se pueda convertir en un piso turístico", ha señalado.

CAMBIAR ESCAPARATES POR PUERTAS Y PLANTAS EN EL ALFÉIZAR

Esta agencia de noticias ha comprobado cómo los antiguos escaparates de lo que antes eran fruterías, peluquerías o tabernas han sido sustituidos por puertas, ventanas con rejas y algunas plantas en el alféizar, como la que tendría una vivienda de cualquier edificio de Madrid.

La escena se repite en distintas calles de los barrios de Palomeras Bajas, Entrevías, San Diego y Nueva Numancia. En algunos casos, los rótulos de los negocios que un día fueron parte de la vida cotidiana del barrio, como puede ser una pollería o un bar de toda la vida, todavía siguen ahí.

Antes y después de un local en Puente de Vallecas, ahora convertido en vivienda EUROPA PRESS

"Este es uno y ahí tienes otro. ¿Ves ese de ahí? Era un bar. Ahora tiene cuatro habitaciones dentro". Quien habla a Europa Press es una vecina de Vallecas que lleva meses documentando cada una de estas transformaciones. Conoce de memoria qué era cada local, qué es ahora y cómo se ha hecho posible.

En otro punto del recorrido, justo en el cruce de Carlos Aurioles con Doctor Sánchez, sobresale un rótulo que llama la atención: 'CH', siglas de Casa de Huéspedes. Detrás de esa puerta se esconden cinco habitaciones a pie de calle, con baño compartido y vistas a los coches aparcados frente a la ventana.

El anuncio de la plataforma Booking reza que su gestión es "100% virtual". Según ha podido comprobar Europa Press, el precio por noche parte desde los 47 euros.

No es el único. En este caso, la presencia de la actividad turística no se percibe a primera vista. El bajo únicamente cuenta con una puerta de color azul, maciza, de estilo industrial, acorde con lo que antaño fue, una antigua fábrica de ropa. Parece un local cerrado a cal y canto, sin embargo, al empuñar y deslizar la puerta, deja al descubierto en su interior un sistema de apertura con código y varias cajas-candado.

El visitante habitual, relata esta vecina, es un turista de presupuesto ajustado que prefiere alejarse del centro para pagar menos por dormir, pero sin renunciar a la comodidad de estar a un paso de la estación de Atocha. En torno a estas viviendas aparece todo un ecosistema de lavanderías autoservicio, trasteros y establecimientos de 'fast food'.

Pero el fenómeno no solo afecta al turismo. En paralelo, también se observa cómo hay familias del barrio haciendo vida en el interior estos locales reconvertidos en viviendas. Algunos ven la tele, otros llegan de trabajar o se preparan algo de merendar en un espacio que, tal y como ha advertido Nacarino, "muchas veces no reúnen los requisitos suficientes por tamaño o por ventilación".

Antes y después de un local en Puente de Vallecas, ahora convertido en vivienda EUROPA PRESS

"LOS LOCALES DESAPARECEN Y CON ELLOS LA CALLE"

En este sentido, esta vecina del distrito alerta de una sensación de inseguridad consecuencia de esta proliferación de VUT en antiguos comercios: "Aquí antes había gente entrando y saliendo todo el día. Ahora estas calles están muertas, sin movimiento y apenas farolas".

"Nadie sabe quién está al otro lado alojándose en estos locales", ha explicado, para luego deslizar que no es "difícil" reservar en estos alojamientos gestionados de manera remota haciéndose pasar por otra persona.

La seguridad en estos locales también preocupa a la FRAVM. Su presidente, Jorge Nacarino, advierte que las viviendas turísticas son "un agujero negro" de seguridad y que la pérdida de comercios provoca que "una calle que antes era un eje comercial donde la gente paseaba y era un sitio muy transitado, a día de hoy realmente se haya convertido en una calle donde hay cierta inseguridad porque se ha ido perdiendo mucha de esa vida comercial en el barrio y no invita nada a pasear por la zona".

Por su parte, Javier Moral, de la AV Doña Carlota, también pone el foco en la seguridad, con calles totalmente desiertas, con menos luz y gente, donde no es difícil pasar "algo de miedo". También preocupa a Luis Sánchez-Grande, de la AV Kascoviejo VK, quien ha señalado que las calles vacías y sin luces de los escaparates "no invitan" a caminar por ellas. "Incluso cierran los bares, prefieren cambiarlos por viviendas", ha dicho.

Sobre el futuro, la vecina que ha acompañado a Europa Press en su recorrido ve muy difícil la vuelta a la vida de barrio con precios abusivos para aquellos comerciantes que quieran montar un negocio --en caso de que encuentren todavía locales disponibles-- en un distrito colindante al de Retiro y con precios más bajos para aquellos que busquen únicamente la máxima rentabilidad gracias al turismo.

"Al igual que hablamos de vivienda protegida, en un futuro no muy lejano, y con lo que está ocurriendo con el comercio local, vamos a tener que acabar hablando de la protección de los locales, de proteger el comercio. Porque al final el comercio da vida a una ciudad", ha indicado por su parte Nacarino.

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