Asociación Patrimonio de Santomera inicia la campaña de sondeos en el BIC Sierra de Orihuela y el entorno de Los Ásperos

Punta de flecha del paleolítico tallada en sílex encontrada en el yacimiento del Abrigo de 'La Capilla' en el entorno del monte de Los Ásperos. Proyecto Santomera Milenaria que desarrolla el Ayuntamiento y la asociación Patrimonio Santomera.
Punta de flecha prehistórica tallada en sílex encontrada en el yacimiento del Abrigo de 'La Capilla' en el entorno del monte de Los Ásperos. Proyecto Santomera Milenaria que desarrolla el Ayuntamiento y la asociación Patrimonio Santomera. - EDU BOTELLA
Collar en concha de bivalvo El equipo durante el sondeo en 'La Capilla' Trabajos de sondeo en 'La Capilla' Herramienta lítica encontrada Trabajos durante el sondeo

Publicado: domingo, 2 enero 2022 9:59

Sondearán un abrigo paleolítico con restos líticos relacionados, incluso, con Neandertales, y cuevas sepulcrales del Calcolítico

SANTOMERA (MURCIA), 2 Ene. (EUROPA PRESS) -

La Asociación Patrimonio Santomera y el Ayuntamiento de este municipio han iniciado a finales de este mes de diciembre la campaña de sondeos en el entorno catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) de la Sierra de Orihuela y el entorno del monte de Los Ásperos, cuyo trabajo de campo se extenderá previsiblemente hasta finales de enero o principios de febrero.

Estos sondeos se enmarcan en la investigación, puesta en valor y protección que el Ayuntamiento de Santomera y la Asociación están desarrollando de forma conjunta en el denominado proyecto 'Santomera Milenaria'. Así lo ha hecho saber a Europa Press el presidente de la Asociación Patrimonio Santomera, el profesor de Geografía e Historia y arqueólogo, Miguel Pallarés.

En concreto, uno de los sondeos se realizará en el abrigo de la Capilla, que cuenta con restos líticos que testimonian su ocupación desde el Paleolítico Medio (aproximadamente de 100.000 años a 40.000 años antes del presente) y que se asocian, incluso, con los Neandertales. El segundo sondeo tendrá lugar en la Sima Guillamón perteneciente a las cuevas sepulcrales del Calcolítico en las que se ha constatado la presencia de restos óseos.

Se trata de la segunda parte de la Campaña de Prospección realizada en los años 2018-2019, y consistirá en concluir con la prospección arqueológica y las áreas que faltaron por explorar, así como realizar sondeos en lugares específicos de "gran valor arqueológico". La dirección del proyecto corresponde a Cristina González, Norman Fernández y Miguel Pallarés.

La campaña cuenta con el apoyo del Servicio de Patrimonio Histórico de la Dirección de Bienes culturales, que es la que ha dado el permiso para realizar los trabajos.

PRESENCIA DE NEANDERTALES

Los sondeos se van a realizar en puntos estratégicos a lo largo de varias semanas entre diciembre y enero. El objetivo es que el trabajo de campo haya concluido para finales de enero y principios de febrero. A continuación, los arqueólogos llevarán a cabo el trabajo de laboratorio, en el que analizarán los restos encontrados tanto en el abrigo paleolítico como de las cuevas sepulcrales.

El primero de los sondeos tendrá lugar en un abrigo que se denomina 'La Capilla', debido a la hornacina natura de sus paredes con abundante presencia de materiales Paleolíticos. "Se ha constatado una ocupación en el tiempo desde el Paleolítico Medio", según Pallarés, quien ha explicado que se ha podido demostrar la presencia de Neandertales porque han aparecido fósiles directores de algunas herramientas líticas asociadas a esta especie.

No obstante, el abrigo presenta una larga ocupación que incluye también varias fases del Paleolítico Superior, la edad Antigua, la Edad Media así como la actualidad.

De momento, los arqueólogos no han encontrado restos humanos, aunque no descartan enterramientos. Sí que han localizado piezas líticas de gran valor arqueológico y museístico como raspadores o puntas de flecha que van asociadas a las actividades cotidianas de esa época como la caza, el despedazado del animal o la perforación de las pieles. De hecho, han encontrado fauna asociada a esa actividad alimenticia, como ciervos, caballos o conejos.

Este abrigo está estratégicamente situado en el entorno del monte de los Ásperos con una visión a la cara sur, es decir, hacia el entorno de la Rambla Salada y el Valle del Segura, así como al corredor natural que va por la zona norte de la Sierra de Orihuela y que actualmente surca la autovía A-7. Se trata de un paso natural de vías pecuarias y de fauna en época pleistocénica, tal y como explica Pallarés.

La zona estuvo alterada por la cantera de la construcción del embalse de Santomera y por el propio embalse, pero actualmente está muy protegida y circunscrita a áreas de pequeños recorridos de senderismo 'PR', muy frecuentados. Por tanto, la intervención va a dar a la zona el "gran valor cultural" que requiere y que ya tiene desde un punto de vista natural y deportivo.

HASTA DIEZ CUERPOS ENTERRADOS EN LAS CUEVAS SEPULCRALES

El segundo sondeo arrancará, probablemente, en la segunda o tercera semana de enero de 2022 y está muy cercano geográficamente al primero --a 1,5 o 2 kilómetros de distancia--.

Se trata de unas cueva denominada Sima Guillamón debido a su emplazamiento en el histórico Coto de los Guillamones, que pertenece a la necrópolis de del Cabezo Malnombre. Allí se han documentado unos nueve enterramientos en cuevas sepulcrales en un área de dispersión de la cara sur de la Sierra de Orihuela, de aproximadamente 1,5 kilómetros, siendo el epicentro el propio Cabezo Malnombre.

Este enterramiento fue descubierto en prospecciones anteriores y data, aproximadamente, entre finales del Neolítico y el comienzo del Calcolítico. Forma parte de un conjunto de cuevas sepulcrales que datan aproximadamente de esta época, según Pallarés, aunque señala que toda esta información es provisional porque falta el estudio exhaustivo y el trabajo arqueológico.

Se trata de un enterramiento colectivo en el que se han localizado restos de más de diez cuerpos, a falta del análisis de los huesos que precisará con exactitud la cantidad de individuos, el sexo de los mismos o si tenían enfermedades. También se realizarán dataciones cronológicas y si hay otro tipo de materiales en la cueva, como restos líticos.

De momento, el equipo va a proceder al sondeo de la cueva de más envergadura, pero hay una serie de cavidades y abrigos que podrían tener un carácter más "secundario" y en los que se han ido ubicando restos de partes anatómicas del cuerpo humano, como falanges de una mano o costillas, según Pallarés.

Además, los arqueólogos estiman que otros abrigos que no se han prospectado todavía podrían albergar restos, lo que se podría averiguar con sondeos futuros. "Nosotros solo hemos empezado el sondeo en uno de ellos, pero hay trabajo para muchos años", ha advertido.

No obstante, Pallarés explica que, en realidad, "todo forma parte de un mismo conjunto" situado en un área que ocupa 90 hectáreas de monte en la solana de la Sierra de Orihuela que pertenece a propietarios privados. De ahí la importancia de su protección como BIC, añade.

Este área ha estado muy degradada por la acción antrópica y, fundamentalmente, por la cantera situada en la zona y que ahora está "paralizada". No obstante, la empresa propietaria contempla la degradación de ese monte, a pesar de ser una zona con unos valores ambientales y etnográficos que han desembocado en su catalogación como BIC con Categoría de Sitio Histórico. La idea es, en un futuro, establecer un circuito de recorrido 'PR' o algo similar, según Pallarés.

Además, en esa misma zona se encuentran los campos de insculturas y grabados rupestres del Cabezo Malnombre cuya cronología podría situarse en el Bronce medio.

INTERVENCIÓN FUTURA EN EL POBLADO

De momento, los arqueólogos van a estudiar la necrópolis, pero el objetivo es hacer en el futuro una intervención en el poblado calcolítico situado en el cabezo Malnombre para relacionarlos de forma científica.

"La relación existe, evidentemente", según Pallarés, quien señala que se tratará de ver qué relación tienen estos tipo de enterramientos con otros datos que ofrezca el poblado, como sus estructuras de hábitat, materiales cerámicos o líticos, para determinar si pertenecen a una misma etapa cronológica.

En concreto, el poblado se encuentra en el cabezo Malnombre y la necrópolis en las paredes de caliza situadas alrededor, en forma de arco y en una cota superior. Así, Pallarés cree que se trataría de un paisaje que los habitantes de esa época lo entenderían como un área sagrada para sus enterramientos.