Los premios nacionales de artes escénicas 'La casa del abuelo' y 'El Refugio' en el TCM este fin de semana

Europa Press Murcia
Actualizado: viernes, 10 febrero 2012 18:14

MURCIA 10 Feb. (EUROPA PRESS) -

Teatro Circo Murcia (TCM) presenta este fin de semana a través de la compañía La Rous dos espectáculos infantiles, premios nacionales de artes escénicas, dentro del ciclo 'Al teatro en familia'.

El sábado, 11 de febrero, será el turno de 'La casa del abuelo' a las 18.00 horas y con una duración de 55 minutos. El domingo, será 'El Refugio', a las 12.00 horas con una duración de 60 minutos.

El precio de las localidades para los dos espectáculos es de 6 euros. Ambas funciones están destinados a niños de a partir de 5 años de edad.

'LA CASA DEL ABUELO'

El abuelo vive en su rutina: se lava a la misma hora, desayuna a la misma hora, pasea a la misma hora. Un día, sus piernas deciden dejar de caminar, y poco a poco se va apagando. Cuando el abuelo se marcha para siempre, los que quedan, construyen una casa muy cerca de él para que no se sienta solo.

Así continúa la historia: plácidamente, abriendo y cerrando cajones; recordando con cariño, "a través de la magia de un escritorio", lo que fue su vida. Dicen que los que se van sobreviven gracias al recuerdo que de ellos pervive en quienes los amaron.

La crítica dijo de esta Casa del abuelo que era un ejemplo de cómo los espectáculos infantiles están entre los más inteligentes y emocionantes.

EL REFUGIO

El segundo espectáculo que presenta en el TCM La Rous habla de los efectos de los conflictos bélicos sobre las personas y, más concretamente, sobre los niños.

Eva es una niña de apenas nueve años que, al inicio de una guerra cualquiera, queda encerrada en un antiguo refugio del que no consigue salir. Pasa el tiempo y, lo que al principio parecía un juego, se convierte en permanente...

Allí dentro, en una situación precaria y sin referentes adultos, todo se vuelve difícil y extraño. Mientras se acaba la comida y el agua, se agota también la esperanza.

Eva escribe cartas a sus padres que nunca llegan al destino; grita, pero nadie la oye; sobrevive, aunque el tiempo la marca de forma indeleble. Las heridas más grandes que las guerras dejan en los niños no son las del cuerpo; son las de la soledad y el desarraigo, las de la falta del apoyo, del cuidado y el amparo familiar.

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