Actualizado 10/04/2007 22:24 CET

11-M.-La mujer de "El Chino" dice que reconoció a su marido sin duda en el vídeo de reinvindación dejado en una papelera

No durmió en casa la noche antes del atentado y después dijo a su hijo que ETA se había pasado

MADRID, 10 Abr. (EUROPA PRESS) -

La mujer de Jamal Ahmidan, alias "El Chino", declaró esta tarde ante el tribunal del 11-M que su marido no durmió en su casa la noche anterior a los atentados y le explicó que iba a quedarse en la finca de Morata de Tajuña. Después de la masacre le dijo que iba a viajar a Francia y que se "encontraba mal" después de lo sucedido por lo que quería "estar tranquilo", añadió la esposa. Dijo, además, que sabía que tras las explosiones "iban a ir a por todos los moros". Asimismo, indicó que había reconocido a su marido en el vídeo de reinvidicación del atentado que los terroristas dejaron en una papelera próxima a la Mezquita de la M-30

La testigo protegido destacó también que su hijo le refirió un comentario realizado por su padre al conocer lo sucedido en los trenes de cercanías. "Estos de ETA se han pasado", comentó "El Chino" al niño la noche del 11 de marzo. Ahmidan se suicidó días después en una casa de Leganés junto a otros seis terroristas islamistas.

Relató que la mañana de aquel día su marido se puso en contacto con ella desde el teléfono fijo de la casa que compartía en la calle Villalobos de Madrid. Ella se encontraba en casa de su madre adonde se había dirigido tras dejar a su hijo en el colegio. "El Chino" le preguntó si se encontraba bien, luego le dijo que tenía que irse y que no podía esperar a que regresara a la vivienda común, recordó la testigo.

Al día siguiente, el 12 de marzo de 2004, la testigo habló con él cuando se encontraba con su hermana en la manifestación de repulsa a los atentados celebrada en Madrid, indicó. "Me dijo que había cambiado de opinión que estaba en el norte y no se iba para Francia", explicó la esposa del suicida.

Después de esta comunciación pasaron aproximadamente cuatro días en que "El Chino" no estableció contacto alguno, dijo. Transcurrido este periodo Ahmidan regresó a casa e incluso organizó una fiesta en ocasión del Día del Padre, el 19 de marzo, que se llevó a cabo en la finca de Morata, relató.

La esposa de "El Chino" explicó que en la celebración pudo observar que en la vivienda, que había visitado en una ocasión anterior y en la que sabía se estaban llevando a cabo reformas, se habían llevado a cabo arreglos que aún no estaban finalizados. "Estaba hecho todo una porquería, la cocina era un desastre, había colchones en el suelo y literas", describió.

Dijo también que en la parte exterior de la vivienda había dos cobertizos, uno de ellos arreglado para albergar bicicletas y motos y otro al que no accedió. Apreció que varios objetos que Ahmidan se había llevado de la casa común --platos, cubiertos y otros enseres de cocina-- no se encontraban en la vivienda. Cuando preguntó a su marido éste le dijo que se los había llevado a "una casa" que habían alquilado "los chicos" para vivir.

"NO VOLVIÓ MÁS"

Tras aquella fiesta en la que participaron los miembros de la familia de la mujer de "El Chino", su esposa no volvió a verle. "Nos dejó en casa, le dije que dónde iba tan tarde y me dijo que se iba y que ya volvería. Ya no volvió más", agregó.

Contó a la sala que habló con él por teléfono en distintas ocasiones después de éste momento y que no podía imaginar la relación de su esposo con los atentados. "Yo no me lo imaginaba hasta que me detuvieron", explicó y dijo que si tenía alguna sospecha era relativa a que "El Chino" hubiera vuelto a "trapichear". Su marido tranquilizó entonces a la testigo diciéndole que podían estar buscándole en relación a una fuga en años anteriores de la Comisaría del distrito de Moratalaz. Incluso llegó a pedirle que observara si había "un coche rojo" vigilando la vivienda común.

Tras ese contacto, según la testigo, Jamal Ahmidan le pidió que llevara al bar de su hermano Mostapha una bolsa con ropa. Explicó que no sabe si llegó a recogerla. El coche de su madre, un Opel Astra color azul que "El Chino" solía utilizar en la última época apareció abandonado en Puente de Vallecas posteriomente, añadió.

RELACIÓN CON LOS ACUSADOS

La mujer de Jamal Ahmidan dijo no recordar que su esposo mantuviera relación con el acusado Rachid Aglif ni con Jamal Zougam. En cuanto a Abdelilah El Fadual El Akil, calificado por otros testigos como "la mano derecha" de "El Chino" indicó que desde que su esposo regresó de Marruecos tras su encarcelamiento entre los años 2000 y 2003 no le vió con él. Resaltó que este acusado siempre se preocupó especialmente por ella y su hijo.

Además, relató que escuchó a "El Chino" mantener una conversación telefónica con una persona a la que no identificó. Le oyó decir: "Quedamos en la hamburguesería de siempre", refirió.

Citó también a otras de las personas que murieron en la explosión de Leganés como los hermanos Rachid y Mohamed Oulad Akcha a quienes conoció en la misma época que a Jamal. En cuanto a Sarhane Ben Abdelmajid El Faket, alias "Serhane El Tunecino", indicó que "no le hacía mucha gracia" que estuviera con ella. "Sabía que no quería que estuviera con una cristiana y que quería que llevara al niño a un colegio musulmán", describió. A pesar de ello dudó de que su marido se dejara influir por él porque no le influenciaba "nadie".

MANOS MUY "FINAS"

La testigo protegido, que conoció a Ahmidan en 1992, dijo que reconoció a su marido sin ninguna duda en el video de reivindicación que fue depositado en una papelera situada en las cercanías de la mezquita de la M-30 por la voz y por sus manos. "Tenía manos de no haber dado un palo al agua", destacó y señaló que siempre las mantuvo muy cuidadas hasta los últimos meses en que comenzaron a estar más "asperas y agrietadas" con "callos de trabajar".

Se refirió también a los cambios experimentados por su esposo a su regreso de Marruecos en 2003. "En octubre le empecé a ver algo rarito", explicó y dijo que no permitía que vistiera igual y que él mismo modificó el tipo de ropa que llevaba. Además, comenzó a acudir con mayor frecuencia a la mezquita.

Su marido, indicó, solía guardar su documentación en la vivienda común y utilizaba una falsa, a nombre de Youssef Ben Salam. Realizaba con frecuencia viajes y "casi nunca estaba en casa". Entre estos desplazamientos, la testigo recordó una estancia en Asturias que pudo coincidir con el viaje de traslado de los explosivos.