El abertzale que abrazó el Islam niega radicalismo, dice que celebra la Navidad y compró un arma por una plaga de gatos

Publicado 14/05/2019 14:39:55CET

Fiscalía pide 5 años de prisión por auto adoctrinamiento y auto capacitación terrorista

MADRID, 14 May. (EUROPA PRESS) -

Víctor F.M., el joven navarro que pasó de simpatizar con la izquierda abertzale a abrazar el Islam, ha negado este martes ante la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que le juzga por un delito de autoadoctrinamiento y autocapacitación terrorista, que no comparte los postulados radicales del yihadismo, pues de hecho celebra la Navidad y consume estupefacientes, y que tenía en casa un fusil AK-47 de aire comprimido porque lo adquirió para hacer frente a "una plaga de gatos".

Uno a uno, el acusado ha ido negando todos los hechos que sustentan el escrito de acusación de la Fiscalía, que pide cinco años de cárcel al entender que el navarro se aproximó al Islam y acabó inclinándose hacia "los postulados propios del islamismo radical", hasta el punto de ser una "herramienta puesta a punto para pasar a la acción" al servicio de la organización terrorista DAESH.

A preguntas de la fiscal, ha justificado el material que se intervino a su detención, como el fusil modelo AK-47 de aire comprimido, una réplica del que habitualmente utilizan los yihadistas. "Tenía una necesidad, porque tenía una plaga de gatos y para no matarlos, me gasté 60 euros en un arma de esas que es un juguete realmente. Lo compré porque ese dispara muchísimas bolas en pocos segundos. ¿Yo qué voy a saber lo que usan los terroristas?", ha declarado, para añadir que lo equipó con una mirilla "que no es telescópica" para "la puntería".

Niega además haber manipulado el arma, como según el escrito de acusación, habría estado haciendo y explica las modificaciones porque "es de plástico", "se le rompió la punta" e hizo fotos del antes y el después "porque sí". En cuanto a la catana, argumenta que es "decorativa y sin filo" y fue un regalo, y sobre las dos hachas, que las usaba para "cortar la leña".

En la misma línea, ha defendido que si llevaba fotografías bélicas en su teléfono móvil era por "puro interés", imágenes que en algún momento le "habían impactado" y decidió guardar sin más. Se ha desvinculado de vídeos u otros materiales del DAESH porque, conforme ha explicado a preguntas de su defensa, en su casa sólo había una placa solar de 12 voltios que no permitía ni encender el ordenador y la red wifi que conseguía se la pirateaba a terceros.

QUERÍA IR A SENEGAL PORQUE "SON MUY AMABLES"

Sobre la mezquita Al Aqsar, que visitaba en Pamplona y que conforme explicaba la fiscal en su escrito es conocida por estar "vinculada a la corriente salafista", el acusado ha alegado que donde él vivía no había otra y que lo "normal" es que un musulmán acuda a la mezquita. Es allí donde, según ha dicho, le dieron algunos de los libros intervenidos en el registro de su domicilio.

Su abogada le ha planteado si "alguien que está obsesionado con lo permitido y lo prohibido en el Islam", como sería el caso de un radical yihadista, tomaría drogas, tendría perro o celebraría la Navidad. Él, tras reconocer que en su casa de intervinieron estupefacientes, ha afirmado que sí ha celebrado esa fiesta cristiana y que tiene más amigos no musulmanes que practicantes de esta religión.

Por último, preguntado por el deseo que tenía de mudarse a Senegal constatado en la investigación, el joven lo ha atribuido a su "muy buena relación con los senegaleses". "Me habría gustado ir, casarme e incluso quedarme a vivir por su forma de vida, de ser, su cultura. Son gente muy amable, buena y cariñosa. No se meten en problemas. Lo que aquí en España no veo, vamos", ha zanjado.

UNA FAMILIA DESESTRUCTURADA, UNA CASA OCUPADA

Según el escrito de conclusiones provisionales, el procesado "proviene de una familia desestructurada", pues quedó huérfano de madre a los pocos años de vida y sus progenitores estaban "vinculados a la prostitución y el tráfico y consumo de sustancias estupefacientes". Por eso, fue tutelado por distintos familiares e instituciones sociales.

Fue en la adolescencia, residiendo en Lesaka (Navarra) con sus tíos, cuando se le relacionó con "delincuencia callejera y movimientos de la izquierda abertzale fuertemente arraigados en esa región de la comunidad foral". Y fue a raíz de convertirse al Islam cuando comenzó a desvincularse de su familia, llegando a residir en una vivienda abandonada como 'okupa', donde habitaba "en situación muy precaria".

"El acusado se habría mostrado partidario del uso de la violencia para concienciar a los no musulmanes de la necesidad de abrazar esa religión, realizando comentarios a favor de los actos terroristas de la organización terrorista DAESH (Estado Islámico) en países europeos que han aparecido en televisión", explica el escrito del fiscal.

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