Actualizado 28/07/2008 14:34 CET

Bermejo defiende la caza y rechaza que se vea a los cazadaores como "asesinos"

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   MADRID, 28 Jul. (EUROPA PRESS) -

   El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, se confiesa cazador y asegura que "cazar es muchísimo más que matar un animal".

   A Bermejo no le preocupa que pueda estar "mal vista" su afición a la caza, aunque reconoce que "todo se usa con fines políticos". El titular de justicia defendió además esta practica que suele practicar en Asturias, aunque se "pierde" por alguna zona de Castilla y León, y rechaza que se vea a los cazadores como asesinos.

   "La caza existe sin muerte porque la mayoría de las veces fallamos. Yo hago balance de los disparos que he podido hacer en mi vida y la mayoría han sido fallidos". Así se expresa el ministro de Justicia en una entrevista recogida por Europa Press que publica en su último número la revista 'Jara y Sedal', en la que defiende esta actividad porque "cazar es hacer grupo, te enseña a convivir, a compartir en un entorno natural".

   No le preocupa que pueda estar mal visto que un político sea cazador. "Yo voy a seguir defendiendo mi derecho a cazar mientras sea una actividad legítima, y eso significa defender el derecho de mucha gente que le gusta y que quiere desarrollar ese tipo de relación con la naturaleza, que excede a mi juicio de lo que conocemos como deporte", argumenta.

   A su juicio el problema es que "se utiliza todo con fines políticos. Yo todo lo que hago es confesable: cazo, pesco... Es curioso, lo de la pesca está menos mal entendido. Y, sin embargo, pesco siempre que puedo y lo que me gusta es comerme lo que pesco".

   Recuerda que con apenas ocho años su padre le llevó "como morralero" y que le dejó de herencia cinegética su primera escopeta de aire comprimido y su primera pieza menor "fue con esa edad". Caza donde puede porque "ahora la cosa no está como para tirar cohetes", pero sobre todo en Castilla-La Mancha y Asturias. En esta última comunidad practica la caza asturiana del jabalí y también se pierde "por algún pago de Castilla y León".

   Cree que entre los ciudadanos de las grandes urbes hay "desconocimiento" sobre "lo que es la naturaleza, la salvaje, la incómoda, llena de animalitos, dónde si uno se integra realmente basta con quedarse una noche de espera, en enero a ser posible, para saber lo que significa el relente, el frío en los huesos. Eso es integrarse en una naturaleza que es así de dura. Ellos nunca lo sabrán".

   Confiesa que no le gusta que tilden de asesinos a los cazadores y subraya que la caza es una actividad "absolutamente legítima si se produce en las coordenadas legales en que está regulada".