El chófer del autobús escolar de La Pobla (Valencia) reconoce que bebió pero cuando había terminado su servicio

Europa Press Nacional
Actualizado: martes, 6 mayo 2008 16:24

VALENCIA 6 May. (EUROPA PRESS) -

El conductor de un autobús escolar acusado de sextuplicar la tasa de alcoholemia cuando iba a recoger a los alumnos de un centro de la Pobla de Vallbona (Valencia) para llevarlos a sus casas, reconoció hoy que bebió en esa jornada pero cuando ya había terminado su servicio, por lo que no condujo ebrio.

El ministerio fiscal mantiene para el hombre, que fue juzgado hoy en la sala de lo penal número 4 de Valencia, la petición de pena de seis meses de prisión y de cuatro años de privación de conducir por un delito contra la seguridad del tráfico, aunque sugiere a la jueza que si así lo estima conveniente, puede rebajar la pena máxima puesto que no está probado que el hombre transportase a alumnos en estado ebrio. Por su parte, el letrado de la defensa pide su absolución porque "no queda demostrado que cometiera hecho ilícito alguno".

El hombre expuso, en su declaración, que no era "culpable de nada" porque el día 18 de febrero de 2008, es "cierto" que bebió "un par de copas de coñac" durante la comida, pasadas las 15.10 horas, pero cuando ya había dejado a los niños en el colegio y porque no pensaba recogerlos. "No soy culpable porque la vida me fue siempre de orden. Conozco bien la ruta y los niños y nunca produje ningún riesgo", aseveró.

En concreto, afirmó que ese día tuvo algunos "problemas" con alumnos de 16 años que recogió en el servicio de las 14.24 horas, ya que algunos querían fumar en el interior del autobús y se negaban a abrocharse el cinturón de seguridad, por lo que pidió a uno que se bajara.

Seguidamente, dijo, sobre las 15.00 horas, le llamó el dueño de la empresa para la que trabajaba, encargada de realizar el transporte escolar de colegios de La Pobla, y le comunicó, tras enterarse del altercado anterior, que estaba "harto" de su actitud y le pidió que dejara el autobús en la parada del colegio, puesto que iba a mandar a otro conductor a relevarle.

Así, el hombre aparcó el autobús frente al colegio sobre las 15.10 horas y se fue a comer a un bar cercano, dentro de un centro comercial de L'Eliana. Durante el almuerzo, el conductor reconoció que bebió un par de copas de coñac y que luego regresó hasta el autobús para esperar a su compañero.

En este punto, negó que hiciera una parada en un supermercado para comprar latas de cerveza, tal y como sostuvo la mujer que dio la voz de alarma y denunció a la Policía al conductor, quien reiteró hoy que observó cómo el chófer llegó sobre la 16.00 horas a un supermercado con el autobús escolar, que compró cerveza y luego se dirigió a la escuela. "El conductor paró en doble fila el autobús de la empresa con luces e emergencia y compró varias cervezas de litro en el supermercado. Después se dirigió al colegio y una vez allí se agachaba y apoyaba su cabeza en el volante", declaró la mujer.

Sin embargo, el hombre negó que volviera a conducir el autobús pasadas las 15.10 horas, ya que el trayecto para comer lo hizo caminando porque "estaba cerca". Cuando volvió al centro, sobre las 16.15 horas, se encontró con su compañero, y estuvo hablando con él hasta que llegaron agentes de policía, un cuarto de hora más tarde.

Los policías le pidieron que subiera al autobús, donde le explicaron que había una mujer que les había alertado de que cogió el vehículo tras beber alcohol, y que hacía maniobras "no adecuadas", por lo que le instaron a someterse a las pruebas de alcoholemia, que dieron como resultado una tasa seis veces superior a la permitida. Así, el conductor reconoció que había bebido pero que, tras ello, no había vuelto a coger el autobús y tampoco pensaba trasladar a los escolares a sus casas, ya que su jefe le despidió a medio día y ya estaba dado de baja de la empresa.

El conductor que acudió ese día a relevarle afirmó que recibió una llamada de su jefe a medio día, después de comer, para pedirle que acudiera hasta la Pobla de Vallbona y realizara el servicio de su compañero. Indicó que éste no le dio "ninguna explicación más", y que cuando llegó al lugar, el autobús estaba estacionado y el hombre fuera del vehículo. Además, dijo que no tomó ninguna bebida alcohólica en su presencia.

Por su parte, uno de los agentes que acudió hasta el colegio tras recibir la denuncia expuso que al llegar, el conductor estaba fuera del vehículo y que en un primer momento no notó que había ingerido alcohol. No obstante, afirmó que tras explicarle lo ocurrido y pedirle que se sometiera a las pruebas de alcoholemia, éste se empezó a poner nervioso y ya se percató de que posiblemente estuviera bebido.

QUEJA DE LA MAGISTRADA

Por otra parte, la magistrada de la sala de lo penal número 4 de Valencia, Beatriz Sobremonte, aprovechó la presencia de periodistas en el juicio para denunciar públicamente las condiciones en las que trabaja tanto ella como sus compañeros, puesto que, lamentó, lleva desde principios de abril sin un secretario judicial y este hecho conlleva "retrasos" en los procesos.

Según expuso, la sala lleva sin secretario judicial desde el mes de abril porque todos los que asignan se ponen de baja, o bien por enfermedad, o bien por embarazo, algo que para lo que reclamó soluciones. De hecho, en el juicio de hoy no contaba con ningún agente, lo que le obligó a levantarse en alguna ocasión para modificar la altura del micrófono del acusado.

Como no se adopta ninguna medida, criticó que tanto ella como sus compañeros deben asumir funciones que no les corresponden, lo que retrasa en gran medida el funcionamiento de los procedimientos judiciales.

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