BARCELONA 21 Ene. (EUROPA PRESS) -
Una actuación conjunta del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) y los Mossos d'Esquadra ha permitido desarticular un grupo que cometía secuestros 'exprés' de joyeros en Barcelona al detener a dos nuevos miembros del grupo, después del arresto en noviembre del núcleo duro.
Con la desarticulación completa de la banda se han evitado, al menos, otros tres intentos de secuestro y se ha resuelto otro de 2004, aunque, según la Policía, se podrían resolver todavía más.
Según explicaron ambos cuerpos policiales en un comunicado, los últimos detenidos, que fueron arrestados el 15 de enero, son Cristian Fabian C.B., ecuatoriano de 31 años, localizado en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), dedicado a fijar a los objetivos del grupo, y Joaquín R.R., español de 49, detenido en Sant Adrià de Besòs (Barcelona), que obtenía datos de los objetivos. Ambos ingresaron en prisión por orden del juez.
PRIMERAS DETENCIONES.
La noche del jueves 22 de noviembre se detuvo 'in fraganti' a tres colombianos cuando pretendían secuestrar a un joyero en su casa de la parte alta de Barcelona. La intención era retener a su familia en casa y llevárselo al taller para robarle todas las joyas.
Con este método cometieron un acto parecido en 2004 en Granollers (Barcelona) y tenían preparados actos similares en Mataró (Barcelona) y la capital catalana.
Los detenidos son Leonardo Jairo R.C., de 33 años, Jairo Humberto R., de 37, y Carlos Julio D.M., de 48, que era el cabecilla y ya tenía antecedentes en España por robo con fuerza y falsificación de documentos. Él era el encargado de seleccionar a las víctimas, organizar las vigilancias y ordenar los secuestros. Todos pasaron todos a disposición judicial e ingresaron en prisión.
Según pudieron esclarecer los investigadores, la banda utilizaba siempre el mismo 'modus operandi'. Primero espiaban y seguían los movimientos de algún joyero, normalmente de tipo medio, y conseguían saber su identidad, domicilio, ubicación del negocio y familia. Una vez escogido el objetivo, elegían un día para cometer el asalto.
Por la noche, y cuando la víctima regresaba a casa, le abordaban en la escalera con armas y, ataviados con pasamontañas, le hacían entrar en su domicilio y le amenazaban y agredían. A continuación, uno de ellos se quedaba en el piso con los familiares como rehenes y los otros dos cogían un taxi --para pasar más "desapercibidos"-- con el joyero para dirigirse a la joyería, de donde se llevaban todo lo que podían.
La Policía Nacional y los Mossos descubrieron este grupo en verano y empezaron a investigarlo. En septiembre se dieron cuenta de que estaban siguiendo a la misma organización, por lo que decidieron aunar esfuerzos. En noviembre comprobaron que los sospechosos estaban a punto de secuestrar con el mismo método a un joyero que vive en la zona alta de Barcelona.
Por ello se decidieron a poner vigilancia "intensiva" las 24 horas del día a la potencial víctima. Finalmente, el jueves 22 de noviembre por la noche, tres de ellos se decidieron a actuar. Cuando ya habían entrado al aparcamiento subterráneo de la finca del joyero y subían por la escalera del inmueble, los agentes actuaron y les arrestaron.
JOYAS ESCONDIDAS.
En el registro de los dos domicilios donde vivían los primeros detenidos, en Cornellà de Llobregat (Barcelona) y Barcelona, fueron incautados 28.000 euros, gran cantidad de joyas, relojes y piedras preciosas todavía no valoradas, equipos de transmisión 'walkie-talkie', equipos informáticos portátiles y de sonido, varios documentos falsificados como un pasaporte de Costa Rica con nombre falso, pasamontañas y anotaciones sobre seguimientos y futuras víctimas.
Lo que no se les halló durante la detención ni en los registros domiciliarios fueron las armas que pudieron haber utilizado en otros secuestros.
Los investigadores intentan identificar las joyas para descubrir si desde el secuestro de 2004 de Granollers habían cometido actos similares. De hecho, el joyero secuestrado hace tres años reconoció sus piezas entre las que la Policía encontró en los registros.
Esto es uno de los elementos que más sorprendió a los agentes, ya que los presuntos delincuentes habían "escondido" esas joyas desde hacía más de tres años y no las habían revendido en el mercado negro.
De la documentación incautada se deduce que ya tenían suficiente información como para secuestrar a un representante de relojes de lujo de Mataró, de quien ya conocían el domicilio, el trabajo y el vehículo. También tenían abundante información sobre otros dos joyeros de la ciudad de Barcelona y datos más incipientes de otros empresarios.
El inspector Rafael Jiménez, del CNP, y el subinspector del Área de Crimen Organizado de los Mossos, Antoni Salleras, explicaron que la información sobre los joyeros obtenida por los secuestradores no procedía de su entorno familiar.