Actualizado 11/09/2008 16:19 CET

Diada.- Unas 500 personas reciben a los partidos al grito general de "botiflers" e "independencia"

BARCELONA, 11 Sep. (EUROPA PRESS) -

El medio millar de personas que se concentró durante toda la mañana de la Diada de Cataluña ante el monumento de Rafael Casanova abucheó un año más el paso de todos los políticos y máximas autoridades, y algunos siguieron aprovechando el momento para reivindicaciones laborales y antitaurinas.

Entre las 9 y las 12.30 pasaron instituciones, partidos y asociaciones de todo tipo, empezando por las delegaciones del Govern, el Parlament, la Diputación de Barcelona y el Ayuntamiento de la ciudad, seguidos de los partidos.

El Govern y ERC fueron los únicos que accedieron al monumento por el lado de la calle opuesto al de los ciudadanos concentrados, mientras que las otras delegaciones tuvieron que oír los gritos mucho más de cerca. Pero nadie se salvó.

La pitada más sonora volvió a caer sobre la delegación del PP, encabezada por su nueva presidenta en Cataluña, Alicia Sánchez Camacho, que repitió la ofrenda que hizo el año pasado su antecesor, Daniel Sirera, después de que el ex presidente Josep Piqué rechazara hasta entonces acudir a una ofrenda por recibir abucheos e insultos.

"Botifler" (españolista) fue el adjetivo general para las más altas instituciones catalanas y para todos los grupos con representación en el Parlament, excepto C's, que sigue sin acudir, alegando que el planteamiento oficial de la festividad excluye a los no nacionalistas.

El otro grito general fue "independencia", apoyado por numerosas banderas independentistas --'estelades'--. Un centenar de ayuntamientos aprobaron en los últimos días izarlas hoy también.

Las consignas particulares fueron esta vez de trabajadores en riesgo de despido y de la plataforma 'Barcelona mata', representada por unas 50 personas que alzaron pancartas en que se podía leer 'Visca Barcelona antitaurina'.

A su derecha, otras 50 personas rechazaban el expediente de regulación de empleo (ERE) del fabricante de material eléctrico Simon que la empresa presentó el 1 de julio y que afecta a 80 trabajadores del centro productivo de Barcelona.

Tras la pancarta con la leyenda 'Que la crisis no la paguemos los trabajadores. Ni un solo despido', los trabajadores gritaron 'Este expediente lo vamos a ganar' y 'Aquí están, estos son los currantes de Simon' al paso de las delegaciones de los partidos y del Govern, encabezada por José Montilla.