Dirigentes políticos apuntan en el libro 'Leonor' que el futuro de la monarquía estará asegurado si es "útil" y ejemplar

La princesa Leonor posa en el palacio de la Almudaina de Palma de Mallorca
GETTY IMAGES / CARLOS ALVAREZ
Actualizado 07/09/2018 17:24:47 CET

El primer libro sobre la Princesa de Asturias aborda las incógnitas que surgen de la falta de regulación del papel de la heredera

MADRID, 7 Sep. (EUROPA PRESS) -

El futuro de la monarquía y la posibilidad de que la Princesa de Asturias llegue a ser reina estarán asegurados si la monarquía es útil a los ciudadanos y, además, éstos la perciben como ejemplar, según la opinión de dirigentes políticos como el presidente del PP, Pablo Casado; la ex secretaria general de este partido, María Dolores de Cospedal; el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera o la actual ministra de Defensa y anterior portavoz parlamentaria socialista, Margarita Robles.

Sus opiniones están recogidas en el libro 'Leonor. El futuro condicionado de la monarquía' (Plaza&Janés), la primera obra sobre la Princesa, escrito por la periodista Carmen Remírez de Ganuza y publicado en vísperas de que la heredera haga --junto a sus padres y su hermana-- su primera visita oficial a Asturias este sábado.

En la obra, que analiza la indefinición jurídica de la figura del heredero de la Corona y también las incertidumbres políticas actuales, la periodista concluye que, según las "élites" españolas, Leonor "solo reinará en tanto que demuestre que el modelo que representa funciona y es eficaz" porque, a diferencia de las monarquías europeas, "la española tiene escaso sustento sentimental y popular".

Así, Pablo Casado tiene claro que Leonor "reinará" porque en España "no existe un verdadero debate sobre la monarquía, sino sobre los monarcas". Para Cospedal, "dependerá de como lo haga su padre" y de que los ciudadanos perciban la monarquía como "útil para España, para su unidad y su vertebración territorial", según decía --recoge el libro-- antes de la crisis independentista de octubre en Cataluña.

Por su parte, Margarita Robles y el exministro 'popular' Josep Piqué coinciden en que la clave de la continuidad es que el Rey "no cometa errores que contradigan las dos ventajas de la institución: la estabilidad y neutralidad", en palabras del catalán.

Robles cree que la Constitución "blinda" la forma de Estado con una reforma agravada, así que la monarquía sólo estaría amenazada por "errores de bulto" de la propia Corona, como "tomar partido" en el problema social o territorial, y además en un contexto en que dicha crisis generase, "como ha ocurrido en Cataluña", un "caldo de cultivo" contra la monarquía que hoy por hoy no existe.

La hoy ministra de Defensa no es partidaria de reformas constitucionales sobre la Corona, salvo para eliminar la preeminencia del varón en la sucesión, pero dice ser "consciente de que poner este debate encima de la mesa sería un factor desestabilizador, y en todo caso no es una prioridad para España".

Rivera, por su parte, cree que Leonor "reinará" porque su padre está haciendo un buen trabajo. Por parte de Podemos, Pablo Echenique asume que "con la actual correlación de fuerzas se van a mantener las estructuras", pero quiere ser "optimista" y cree que finalmente habrá una reforma constitucional con referéndum sobre la forma de Estado.

En todo caso, la autora concluye que la ejemplaridad que se reclamará a la Corona será más bien una "carta social de valores" --mérito, trabajo, transparencia, austeridad y solidaridad-- y no tanto una moralidad privada. Es más, apunta que la Constitución impone a la Corona un Derecho Civil ya superado --presupone el matrimonio y no contempla el divorcio--.

LA POSIBILIDAD DE UN DIVORCIO Y LA FORMACIÓN MILITAR

De hecho, el exministro de Justicia 'popular' Rafael Catalá se muestra convencido de que, llegado el caso, la futura reina sí podría divorciarse, aunque hubiera que reformar la Constitución porque se trata de "hacer normal en las instituciones y en la Corona lo que en la calle es normal".

La autora se pregunta entonces qué sucedería si Leonor optase por hacer cosas que son plenamente normales hoy en día, como convivir fuera del matrimonio o adoptar.

Diferentes dirigentes políticos se pronuncian también sobre la formación de la heredera y varios de ellos --Albert Rivera, Ana Oramas, José Luis Ábalos-- opinan que no tiene por qué hacer formación castrense. Pablo Casado cree que la formación militar hoy tiene que ver más con "la ciberseguridad y la ingeniería".

En cambio, la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, cree que pasar por las academias militares "el tiempo que los especialistas estimen oportuno" le garantízaría a la Princesa "el respeto de las Fuerzas Armadas y su propio aprendizaje y aprecio por los valores que estas representan".

Los políticos consultados no son partidarios, en su mayoría, de que el Parlamento se inmiscuya en la educación de la heredera, pero Batet, preguntada sobre la posibilidad de que Leonor estudiase en una Universidad catalana, sí opina que "sería bueno que estudiara fuera de Madrid" porque "la educación sentimental configura tu forma de pensar".

QUE HABLE PERFECTAMENTE CATALÁN

Así, aunque admite que con Cataluña no hay "fórmulas mágicas", cree que podría neutralizarse la beligerancia contra la Corona con varias iniciativas simultáneas, como la princesa pase allí alguna larga estancia y que hable perfectamente el catalán.

El libro, que recoge el riesgo que supone la crisis independentista en Cataluña, señala que Leonor acompañó a su padre la noche del 3 de octubre, igual que Felipe VI estuvo con el suyo en la del 23-F. También las circunstancias que llevaron a la abdicación de Juan Carlos I --una abdicación como "solución"-- y como el presidente saliente José Luis Rodríguez Zapatero le contó a finales de 2011 a un "sorprendido" Jorge Moragas, jefe de gabinete de Mariano Rajoy, que la Corona se había convertido en un problema de Estado.

Además, subraya como Leonor se enfrenta a un futuro menos regulado que el de sus colegas europeas, con una Constitución que da preferencia al varón en la sucesión, sin una ley de la Corona que regule la abdicación o la regencia ni un Estatuto del heredero. Y con una opinión mayoritaria de los políticos y de la propia Casa Real a favor de dejarlo así.

Leonor, apuesta la autora, tendrá que hacer equilibrios entre la tradición y la libertad porque, precisamente por esa falta de regulación, será también más libre que sus 'homólogas' de otros países: En Países Bajos, Catalina Amalia necesitará autorización expresa del Parlamento para casarse; en España, hay aprobación tácita si el Parlamento no se opone expresamente. Y eso mientras sea princesa, porque la Constitución no da a las Cortes ningún papel a la elección de cónyuge por parte del monarca.