MADRID, 18 Feb. (EUROPA PRESS) -
El 'manual del terrorista' que el etarra Iker Aguirre llevaba escondido en los zapatos al ser detenido en Portbou el 25 de enero incluía alusiones a un sistema de la organización terrorista para anular la acción de los inhibidores de frecuencia, los sistemas de protección que evitan la activación de bombas a distancia, informaron a Europa Press fuentes de la lucha antiterrorista. Los apuntes de Aguirre hacen pensar a la Policía que se trata de un nuevo método aún no puesto en práctica.
Los inhibidores de edificios públicos y coches oficiales actúan como perturbadores de todas las frecuencias que actúen en un determinado radio de acción. De esta forma, si los terroristas pretenden accionar una bomba a distancia, la frecuencia que utilizan queda distorsionada y no alcanza a activar el artefacto explosivo. En el pasado, se ha hallado en poder de ETA pequeños mandos que emiten a su vez otras ondas que inutilizan los inhibidores saturando la frecuencia.
En los agentes antiterroristas causó extrañeza las anotaciones sobre este sistema, ya que en las mismas notas también aparecía la enunciación de la Ley de Ohms, principio básico de relación entre tensión, corriente y resistencia en un circuito.
Esos conocimientos, más otros propios de la actividad etarra, como alquiler de pisos, métodos para robar coches o forma en la que moverse por poblaciones grandes y pequeñas, le fueron trasladados a Aguirre por Francisco Javier López Peña, alias 'Thierry', actual jefe del 'aparato de cursillos' y un 'histórico' de la banda con responsabilidades en su organigrama desde hace una década.
Las fuentes consultadas por Europa Press apuntan a otros 'históricos' miembros del 'aparato logístico' de ETA como artífices del sistema contra los inhibidores. La Policía sospecha del antiguo colaborador del 'comando Araba' Tomás Elgorriaga Kuntze, un ingeniero electrónico de 43 años al que se le otorgaron labores de responsabilidad en la logística de ETA desde la captura de Asier Oiarzabal Txapartegi, 'Baltza', en septiembre de 2001.
EL REGRESO DE IRURETAGOYENA.
Además, el periodo de tregua de ETA ha sido aprovechado por los miembros del 'aparato logístico' para realizar experimentos con explosivos, aunque no más allá de la mezcla de distintas sustancias, ya utilizadas en el pasado para ampliar el efecto devastador de las bombas. En el atentado de Barajas, cometido el 30 de diciembre, ETA mezcló amonal o amosal con una sustancia que no utilizaba desde hace años, el hexógeno.
Al frente de estas innovaciones, las fuentes consultadas sitúan a Luis Ignacio Iruretagoyena Lanz, de 41 años, quien, a diferencia de Elgorriaga, es un 'autodidacta' que perdió varios dedos mientras instruía a la guerrilla sandinista en el manejo de explosivos.
La Policía detectó la marcha de su domicilio hace dos años y no tiene duda de que cruzó la frontera para integrarse de nuevo en las filas de una ETA necesitada de militantes con experiencia que instruyan a unos jóvenes terroristas, procedentes de la 'kale borroka', sin preparación, ni experiencia. Ya en 1980, Iruretagoyena fue amnistiado tras recibir una condena por posesión de explosivos. Viajó a Nicaragua, Cuba, Ghana y Senegal.
En 1992 fue detenido en Francia por su vinculación a una "fábrica de explosivos" de ETA. Cumplió cuatro años de condena en Francia y el 13 de diciembre la Audiencia Nacional decretó su libertad bajo fianza de 2 millones de pesetas.