Publicado 21/04/2015 18:41:52 +02:00CET

Expertos antiterroristas no ven un aviso a España el ataque en Libia

Analista en movimientos yihadistas lo enmarca en la campaña de Estado Islámico para proyectar una imagen de poder

MADRID, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -

Expertos en la lucha antiterrorista de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado consultados por Europa Press enmarcan el atentado de esta madrugada en la Embajada española en Libia en el caos reinante que se vive actualmente en lo que consideran un estado fallido. En ese sentido creen que este ataque a un edificio de intereses españoles no se puede considerar como un aviso específico a España, sino como una acción más de los grupos yihadistas contra la comunidad internacional.

Recuerdan que Libia actualmente es un polvorín en el que actúan sin control grupos terroristas, traficantes de armas u organizaciones dedicadas al tráfico de drogas. No dudan que tras el atentado en la Embajada española está la autoría del Estado Islámico (también llamado DAESH) si bien advierten de que por el momento no cuentan con una reivindicación completamente contrastada del grupo que lidera Abu Bakr al Baghdadi.

Los expertos en la lucha contra el yihadismo no ocultan las dificultades que entraña la actual situación en Libia en la que apenas hay interlocución con las autoridades locales, muy diferente de la relación fluida que los cuerpos de seguridad españoles mantienen con el resto de países de la zona como Marruecos, Argelia o Túnez. En cualquier caso, cuentan con fuentes sobre el terreno y con el apoyo de los circuitos de inteligencia internacional.

"España forma parte del abanico de objetivos", explican las fuentes consultadas que hacen hincapié en la facilidad con la que estos grupos terroristas acceden a armas y explosivos. El ataque consistió en un artefacto casero que hizo explosión en la medianoche en la parte exterior de la Embajada de España en Trípoli, la capital de Libia, y causó daños materiales de pequeña importancia en el edificio.

"NO SE TRATA DE UN ATENTADO CONTRA ESPAÑA"

Por su parte, Sergio Altuna Galán, investigador especializado en movimientos yihadistas e islamismo político en el Magreb, también ha coincidido en que "no se trata de un atentado contra España". En su opinión, "se enmarca dentro de la campañainiciada por el Estado Islámico en Libia con la que intenta proyectar una imagen más poderosa hacia el exterior que lo que realmente representa su implantación sobre el terreno".

En declaraciones a Europa Press, ha recordado que en los últimos meses Estado Islámico ha reivindicado ataques contra otras embajadas como la de Corea del Sur, Marruecos, Túnez o Argelia, así como contra la residencia del embajador iraní y ha admitido que "si se quiere buscar una conexión que explique el atentado, la hay", pero como también la podría haber con otros países puesto que el grupo terrorista no tiene relación con ningún país.

Altuna ha considerado que si el grupo que lidera Abu Bakr al Baghdadi "hubiera querido provocar más daños, habría elegido otros objetivos de mayor envergadura, incurriendo, eso sí en mayores riesgos", ya que sabía que la Embajada española no estaba ocupada desde hacía un año. Además, ha agregado, todo apunta a que el ataque fue cometido con un "artefacto explosivo improvisado".

Así pues, para este experto lo que busca con este tipo de ataques Estado Islámico es "atraer a combatientes proyectando una imagen de poder", "atemorizar tanto a la población occidental como a sus delegaciones diplomáticas para que vean que Libia es un país peligroso" y "sembrar el caos y hundir aún más a Libia en la situación de ingobernabilidad en la que se encuentra".

Según informaron a Europa Press fuentes diplomáticas españolas en Libia, el artefacto fue detonado en la zona exterior del inmueble, en el que en ese momento no había ninguna persona. Como consecuencia de la explosión, se produjeron daños en la parte superior del muro posterior del edificio.

España evacuó el pasado mes de julio al personal diplomático en Libia debido al agravamiento de la situación de seguridad en Trípoli, por lo que en la Embajada queda actualmente un grupo muy reducido de personal trabajando.

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