Actualizado 13/09/2008 17:55 CET

Los exportadores de aceite de oliva virgen extra centran su estrategia en adaptar el producto a la dieta local

BAEZA (JAÉN), 13 Sep. (EUROPA PRESS) -

La propietaria de aceites Castillo de Canena, Rosa Vañó, ha revelado que las estrategias de marketing de las empresas exportadoras de aceite de oliva virgen extra andaluzas pasan por "adaptar los usos del producto a la cocina local del país en el que se esté trabajando, ya sea en Rusia, Brasil o Japón".

En declaraciones a Europa Press, Vañó, que esta semana ha participado en una mesa redonda con otros representantes del sector para debatir sobre este y otros temas dentro del curso de verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en Baeza (Jaén) 'Calidad y promoción del aceite de oliva virgen extra', insistió en que "no solo hay que exportar nuestra cocina, que también, sino que hay que encontrar nuevas funciones del producto para que sea algo cotidiano en la dieta, que sea consistente y sostenible".

"Para ello se hacen estudios con cocineros de los países receptores", según explicó la empresaria, quien señaló que de este modo el alimento tiene mejor aceptación por parte del consumidor. "No podemos limitarnos a que tomen nuestro aceite en un plato exótico como el gazpacho de vez en cuando", sentenció.

Además, indicó que es partidaria de dar a probar el aceite en las catas internacionales combinados con otros alimentos como pan o en ensalada, ya que "hay que ser conscientes de que en la dieta mediterránea se consume con otros productos y no solo".

En cuanto a las estrategias de promoción de los fabricantes andaluces para exportar el aceite de alta gama, Vañó explicó que actualmente se centran en dos elementos, "las cualidades para la salud y la excelencia en el plato desde el punto de vista del gourmet".

Respecto al primero, destacó que "tiene componentes antienvejecimiento y que es el único aceite que los cardiólogos estadounidenses recomiendan como beneficioso". En cuanto al sabor, indicó que "el producto rompe la creencia de que un alimento saludable tiene que estar malo".

Para la empresaria, el tema de la etiqueta también es "importante", porque "cuanto más valor añadido tenga el aceite de oliva virgen extra, mejor". En este punto, mostró su preferencia por el certificado de calidad de Andalucía frente a las denominaciones de origen concretas "que son demasiado locales y venden peor en el exterior".

Finalmente, apuntó que las políticas públicas estatales y regionales de apoyo a la exportación del aceite "están a la altura de las circunstancias". "Nos situamos en una situación de privilegio en relación a las ayudas ofrecidas por los poderes públicos", aseguró, si bien matizó que "muchas empresas no comparten esta valoración porque esperan que las administraciones públicas sean sus departamentos de exportación y no es ésta su función".