SAN SEBASTIÁN, 24 Mar. (EUROPA PRESS) -
La familia de Eugenio Olaciregui, empleado de la empresa Comet dedicada a la venta de bicicletas asesinado por ETA el 30 de enero de 1997, ha afirmado que "la equivocación suprema es el asesinato en sí, sea de quien sea", después de que el miembro de la banda terrorista Valentín Lasarte haya reconocido que se equivocaron al fijarlo como objetivo.
Allegados de esta víctima de la banda terrorista, como su viuda, Coro Villarta, o su hermano mayor, Miguel Mari, han comparecido ante los medios este sábado en San Sebastián, después de que la Fiscalía haya solicitado la reapertura del sumario por este atentado y las declaraciones en las que el miembro de ETA Valentín Lasarte ha señalado que cuando fue arrestado, unos agentes le comentaron que la llamada que le delató fue de una mujer, por lo que Olaciregui no le delató.
Miguel Mari Olaciregui y la cuñada del asesinado Edurne Albizu han hecho público un comunicado, en castellano y euskara, respectivamente, en el que se explica que su hermano fue tratado de "chivato" por sus asesinos, una cuestión que transcurridos 15 años se ha podido aclarar con la reapertura del sumario sobre su asesinato y la declaración de Lasarte.
Ante estos hechos, han señalado, en primer lugar, que no aceptan "la lógica macabra de la equivocación" de la banda terrorista, puesto que "la equivocación suprema es el asesinato en sí, sea de quien sea". "Ningún asesinato está justificado, porque asesinar a una persona no es defender un ideal".
Además, han reconocido que la acusación "incierta de delator" que ha pesado sobre Eugenio ha supuesto para ellos "una condena añadida". "Nos hemos sentido ignorados, incomprendidos e incluso despreciados por un importante sector de la sociedad que ha hecho que esa carga sea para nosotros aún más pesada, más dolorosa", han confesado.
Por otro lado, han trasladado su pesar e impotencia porque otro sector de la sociedad "ha callado demasiado". "El miedo, la vergüenza, la desidia, el pasotismo han sido durante las últimas décadas pésimas características que han acompañado a una parte de la sociedad atemorizada sí, pero también distante con el sufrimiento ajeno", han constatado.
Frente a ello han agradecido las muestras de afecto y solidaridad que durante estos años les han trasladado "innumerables personas y colectivos sociales".
La familia de Olaciregui han indicado que ante los nuevos tiempos en los que "parece que entramos", en los que se "habla y se escribe sin parar de paz, reconciliación, perdón, arrepentimiento, víctimas y victimarios", hay que mirar más hacia la sociedad en general.
En este sentido, han afirmado que "ninguna paz que se arregle, que se componga entre colectivos más o menos representativos, en foros donde se confunda la discreción con la falta de transparencia, en mesas de dudosa representatividad, será completa hasta que toda la sociedad se vea totalmente implicada".
"AUTOCRÍTICA"
A su juicio, esa implicación requiere de "reacción y autocrítica por la frialdad con la que se ha actuado durante demasiado tiempo". Finalmente, han considerado que el mejor homenaje que se puede hacer a Eugenio y al resto de víctimas del terrorismo es que "amén del camino que deben recorrer los propios terroristas, también la sociedad ponga los verdaderos cimientos para que nada de esto se repita".