Actualizado 21/08/2007 19:30 CET

Gabriel Cisneros abogó en su última entrevista por una reforma en profundidad de la Constitución y de la Ley Electoral

MADRID, 21 Ago. (EUROPA PRESS) -

Gabriel Cisneros, diputado 'popular' fallecido el pasado 27 de julio y uno de los 'padres' de la Constitución, abogó por una reforma en profundidad de la Constitución en una de sus últimas entrevistas, publicada ahora en la revista de Foro de Ermua, a la que ha tenido acceso Europa Press. Entre los cambios que demandaba incluyó la eliminación de la prioridad del varón en la línea sucesoria de la Corona, el papel del Senado y una nueva Ley Electoral que restase peso político a los nacionalistas en el Congreso.

Preguntado por si cree que hay que reformar la Carta Magna de 1978, Cisneros reconoció que su opinión ha cambiado en los últimos dos años y terminó contestando con un "radical sí", y además "no una reforma menor". Así, además de la eliminación de la prevalencia del varón en la línea sucesoria de la Corona, animó a "meterle mano al título octavo, en la línea del dictamen del Consejo de Estado que tanto le ha disgustado al Gobierno, y al Senado".

Cisneros, estaba teniendo en cuenta además una modificación de la Constitución que diera cabida a una nueva Ley Electoral con vistas a reducir el número de escaños de partidos nacionalistas en el Parlamento: "He defendido la subida del número de escaños para reducir el peso nacionalista pero consciente de que eso sin reforma constitucional no es posible".

El que fue vicepresidente tercero del Congreso durante la presente legislatura dijo tener "un recuerdo maravilloso y emocionado" de las primeras elecciones tras la dictadura en 1977 durante los "tiempos terribles", que significaron para el país el periodo de la Transición y que comparó con la actualidad: "El modelo normal de relaciones políticas es el disenso y no el consenso", avergonzándose incluso de que hoy "se haya perdido la cordialidad y el buen trato entre las fuerzas políticas".

EL FRACASO VASCO

Dicho esto, Cisneros lamentó un pesar político en su larga experiencia como político, "el fracaso vasco". "Yo, ni en la peor pesadilla podía suponer que 40 años después podría persistir el mismo problema en sus mismos términos, porque hay que reconocer a unos y a otros, izquierda y derecha, todos han intentado acabar con ETA", admitió.

"Ahora puedo decir --prosiguió--, con la perspectiva de estos años, que algunos puntos de la Constitución del 78 fueron escritos al dictado de ETA, por ejemplo la Disposición Adicional Segunda sobre Navarra", en referencia a las exigencias del PNV, a las que los 'padres' de la Constitución "cedieron con buena voluntad". "Creíamos que así lograríamos el apoyo del PNV a la Constitución. Nuestro empeño era conseguir el máximo consenso posible --explicó--. Cedimos... y luego el PNV tampoco apoyó".

Dicho esto, Cisneros lamentó que los cambios en el mundo hacia la globalización, y con el añadido de la amenaza yihadista, no hayan provocado ninguna "evolución" en las ideas terroristas de ETA, cuyas metas, recalcó, son "incompatibles" con la permanencia de España como nación. "De ahí que las posibilidades de acuerdo, negociación puedan versar sobre la suerte y el tratamiento de los ex terroristas, pero no sobre el objetivo mismo del terrorismo", consideró.

A su entender, Rodríguez Zapatero se embarcó en "un mal llamado proceso de paz" sin hoja de ruta, sin sentido y sin una "idea clara de los objetivos". "Si tú has hecho unas promesas de cumplimiento imposible y llega el momento en que tienes que pagarlas pues ocurre lo que ocurrió en la T4 de Barajas --en el que murieron dos personas de origen ecuatoriano--, seguido del final de la 'tregua'", indicó.

UNA REBELIÓN CÍVICA FRENTE AL APARTHEID

Para Cisneros, el denominado 'espíritu de Ermua' nacido a raíz del secuestro y posterior asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco en 1997 es "una rebelión cívica frente a una situación de genocidio y apartheid que venia siendo pacientemente sufrida por todos, vascos y españoles y silenciada en toda su dimensión", es más, "un movimiento de resistencia".

También recordó el funeral de Miguel Ángel Blanco. "En el mismo entierro de Miguel Ángel, fue cuando en la cabeza de Arzalluz nació el Pacto de Lizarra. Yo iba a un par de metros detrás de él y fue testigo de las reacciones fisonómicas de su rostro".

A la cuestión de si ETA tiene final, Cisneros remarcó: "Sí, acabando con ella con el Estado de Derecho". Dicho esto quiso subrayar que el proceso de paz irlandés "nada tiene que ver con el nuestro". "En Irlanda, hay dos bandos que matan, aquí lo único que hay son víctimas y verdugos", agregó.

Por último, indicó que, a su juicio, el nacionalismo "se tiene que combatir desde el conocimiento y las ideas" demostrando que sus fundamentos históricos "son falsos e impostados como la historia andalusí". Asimismo, subrayó que "el momento exterior del nacionalismo no puede ser más negativo" para ETA y se apoyó en la "fuerte reacción internacional de rechazo" al proceso de "liquidación" de la antigua Yugoslavia. "No creo que nadie quiera cometer los mismos errores", concluyó.