VALENCIA 27 Abr. (EUROPA PRESS) -
El arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, afirmó hoy, durante una misa que presidió por las víctimas del terrorismo, que "no se puede pactar con los terroristas el futuro de España" porque "ETA y la cultura de la muerte que la envuelve se han convertido en la peor amenaza para la paz", según informaron fuentes del Arzobispado en un comunicado.
A este respecto, subrayó que "no hay negociación política posible con las armas", al tiempo que insistió en que "sólo la aceptación previa del Estado de Derecho hace posible el camino de la paz", destacó.
En la homilía que pronunció durante la misa, con la que concluyeron las I Jornadas sobre Terrorismo en la Sociedad Española, organizadas por la Universidad Católica de Valencia 'San Vicente Mártir', García-Gasco manifestó que "el testimonio de las víctimas es imprescindible para reavivar en todos nosotros la urgencia del respeto a la vida y a la libertad de todos los seres humanos, sin distinciones ni restricciones ni de tiempo ni de lugar".
Además, el arzobispo de Valencia expresó que "cuando la dignidad de la persona queda ultrajada porque se atenta contra su vida, contra su libertad o contra su capacidad para conocer la verdad, los cristianos no podemos callar".
Se refirió también el prelado a las "reiteradas condenas que la inmensa mayoría de personas y grupos sociales hacemos de la violencia terrorista", y aseveró que "a pesar de ellas, observamos y sufrimos ambigüedades que ocultan el enjuiciamiento moral coherente del terrorismo".
Ante esta situación, reiteró que "nunca puede existir razón moral alguna para el terrorismo" y, por ello, afirmó, "quien se sirve del fenómeno del terrorismo para sus intereses políticos, comete una gravísima inmoralidad".
Asimismo, en su homilía, Agustín García-Gasco rechazó "el silencio sistemático ante el terrorismo" pero también ante las "manipulaciones manifiestas" sobre las que "un cristiano no puede callar". A este respecto, subrayó que "la cesión permanente ante la mentira comporta la deformación progresiva de las conciencias".
También el arzobispo de Valencia rechazó como una "perversión" el "olvido que han sufrido las víctimas del terrorismo y su drama humano". Así, dijo, "atender a las víctimas es un ejercicio de justicia y de caridad social: un camino necesario para la paz, una exigencia de justicia y de caridad".