Actualizado 24/03/2007 18:34 CET

Gobierno vasco dice que la UE debe avanzar a una integración política inspirada en el respeto a derechos fundamentales

SAN SEBASTIAN, 24 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno vasco hace una valoración "positiva" de los 50 años de la Unión Europea y considera que ésta "afronta nuevos retos", por lo que debe avanzar hacia "una integración política, inspirada en el reconocimiento y respeto de los derechos fundamentales" y en la "diversidad cultural de los diferentes pueblos que la constituyen".

La portavoz del Ejecutivo vasco, Miren Azkarate, fue la encargada de leer una declaración institucional en la que se insiste en que la UE debe avanzar en "la solidaridad y la cohesión económica y social" y en el "establecimiento de un espacio de justicia, libertad y seguridad, donde las cuestiones relativas a la inmigración cobran una reciente importancia".

Asimismo, el texto apuesta por "un crecimiento basado en el desarrollo sostenible, en un modelo social de bienestar, en el respeto a la diversidad, en la promoción de los valores de la Unión a través de la educación, y en una auténtica participación ciudadana".

Para afrontar todos esos "retos" y lograr "una mayor cercanía a las preocupaciones de la ciudadanía", el Ejecutivo vasco cree necesario "un reconocimiento efectivo de los niveles subestatales en el seno de la Unión Europea".

Entre otras cuestiones, la declaración subraya el beneficio de que "el sistema de mayoría cualificada como procedimiento ordinario de toma de decisiones presida en los próximos años el devenir del proceso de integración".

A juicio del Gobierno vasco, otro de los "retos ineludibles" es la revisión del modelo económico actual basado en los "consumos excesivos de fuentes de energía no renovables y contaminantes". Así, se apuesta por dar "respuestas valientes" a fenómenos como el cambio climático o la cooperación entre las regiones europeas para "evitar conflictos bélicos o desastres humanitarios que pueden derivar de la lucha por los recursos naturales".

Además de abogar por un modelo de bienestar social en el que se priorice la educación y la investigación, la declaración reclama en el marco financiero que se considere "la importancia de que el reparto presupuestario entre las diferentes política comunitarias resulte coherente con las verdaderas prioridades de la Unión".

Por último, destaca que la Política Exterior y de Seguridad Común es un área donde la UE "sufre divisiones profundas". "Más que nunca es necesario que Europa pueda hablar con una voz única en los asuntos internacionales y evitar las actuaciones lamentables que ha tenido en el pasado en casos como el de la ex Yugoslavia", concluye.