BARCELONA, 9 Dic. (EUROPA PRESS) -
Los cuatro mossos d'Esquadra acusados de romper el brazo a un detenido en la comisaría de Les Corts de Barcelona en abril de 2006 aseguraron hoy que en la maniobra para esposarle sólo usaron la fuerza mínima necesaria, y que no fue una detención diferente a otras.
Los hechos ocurrieron sobre las 21.15 horas del 28 de abril de 2006, cuando todavía no se habían instalado cámaras ocultas en la sala de registros de Les Corts. Según la Fiscalía, la víctima, Aliou B.D., un senegalés detenido por tráfico de drogas, estaba en la celda número 6 de la zona de custodia cuando empezó a "alterarse profiriendo gritos" pidiendo agua y a golpearse contra los barrotes del calabozo.
Durante la vista oral, los cuatro agentes mantuvieron una misma versión, según la cual el caporal I.S.V. intentó conversar con el detenido para calmarle, pero fue "aumentando gradualmente su agresividad", aunque no entendían qué decía. Ante la situación, el mosso le ordenó que se colocara al fondo de la celda, para esposarle. El detenido siguió "gesticulando, gritando y moviéndose", pero finalmente accedió y se puso de cara a la pared del fondo de la celda.
Los cuatro agentes aseguraron que sólo utilizaron la "fuerza necesaria" para poder inmovilizar a Aliou B.D. y esposarle, ya que, pese a que no intentó agredirles, sí se resistió a ser esposado, lo que provocó que tres mossos y el detenido cayeran al suelo, primero de rodillas y después boca abajo. El caporal se situó a su derecha, en la parte alta del cuerpo, y le cogió del brazo derecho. Otro agente le cogió a la misma altura por el brazo izquierdo, mientras que los otros dos le inmovilizaron por la cintura y los glúteos y los tobillos, respectivamente.
Según los mossos, en ningún momento hubo en la celda más de cuatro agentes: el caporal, dos agentes de custodia y uno de instrucción. De hecho, según ellos, no había más agentes en la zona de custodia A de la comisaría, y tampoco cabía más gente en la celda, una de las más pequeñas.
La víctima, en cambio, aseguró que él no se resistió, y que diez agentes le propinaron una "lluvia" de golpes, con puñetazos en la nuca y patadas con la planta del pie en la espalda. Uno de estos golpes, con las esposas ya puestas, según él, fue el que le rompió el brazo.
En la maniobra de inmovilización para ponerle las esposas, los mossos que le sujetaban en la parte superior del cuerpo le aplicaron "dos fuerzas contrapuestas de considerable entidad", una de flexión y otra de torsión, en el hombro y el brazo izquierdo, según la Fiscalía. Esto provocó la fractura del tercio inferior del húmero izquierdo.
Al esposarle, le giraron los brazos por la espalda, pero los agentes declararon que en ningún momento oyeron un 'crac', como sostienen la víctima y la acusación particular. A continuación, le dejaron tumbado boca abajo en una colchoneta.
Aunque en aquel momento no fue apreciada la lesión, el detenido "cesó en su actitud agresiva". No fue hasta minutos más tarde cuando Aliou B.D. volvió a gritar, y pidió que le trasladaran a un centro médico. Los agentes observaron que presentaba unas pequeñas heridas en las muñecas debido a las esposas, pero siguieron sin notar la rotura del brazo.
El caporal al cargo de la custodia de detenidos explicó lo sucedido al caporal del siguiente turno, a las 22 horas, quien se encargó de tramitar un vehículo policial para trasladarle al ambulatorio Perecamps de Barcelona. No obstante, el subinspector de la Unidad de Instrucción aseguró que el incidente no constaba en el Libro de Novedades, y que no es habitual que se requiera la ayuda de un agente de Instrucción para reducir a un detenido.
"LE CAYÓ EL BRAZO"
Una vez allí, le diagnosticaron la fractura del hueso en tres puntos, por lo que requirió tratamiento quirúrgico y ortopédico para recuperarse, así como ocho meses de rehabilitación, aunque todavía tiene secuelas.
Allí, según la enfermera que le atendió, al detenido le "cayó" el brazo cuando le quitaron las esposas y tenía una "gran deformidad" que se veía a simple vista. El hombre explicó a los médicos que los Mossos le habían agredido en comisaría. En cambio, un médico que le atendió dijo que notaron que tenía el brazo roto cuando se lo tocaron, ya que la víctima no lo podía mover.
El forense que hoy declaró en el juicio explicó que la fractura del hueso que presentaba la víctima es poco probable que fuera producida sólo por una torsión o por patadas o golpes, sino que tuvo que ser producida al doblegarle el brazo y hacer una fuerte presión en dirección opuesta.
30 AÑOS DE CÁRCEL EN TOTAL
Por todo ello, la Fiscalía solicita cuatro meses de prisión por lesiones por imprudencia para el caporal y los dos agentes de custodia, mientras que, a diferencia del juez instructor --que archivó la causa contra otros tres agentes--, exculpa al cuarto mosso al entender que no tuvo una participación directa en las lesiones. También solicita una indemnización de 1.420 euros por los días de curación y otros 60.000 por las secuelas.
En cambio, la acusación particular solicita 30 años de cárcel en total por lesiones y delito contra la integridad moral para los cuatro mossos, que fueron identificados por la víctima en ruedas de reconocimiento y hoy mismo en la vista oral.
El caso de Aliou B.D. salió a la luz después de que se conocieran hasta cuatro casos más de presuntos malos tratos. El primero de ellos fue juzgado recientemente y la misma sección, la Novena, impuso penas de hasta seis años y siete meses de prisión a los cinco agentes que en julio de 2006 maltrataron a un rumano detenido por error durante su arresto y posterior estancia en la comisaría de Les Corts.