MADRID, 19 Dic. (EUROPA PRESS) -
El 'Obelisco de Caja Madrid', diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava para la Plaza de Castilla, estará funcionando "a finales de agosto", según avanzó hoy el director de la Fundación Caja Madrid, Rafael Spottorno, durante la visita a las obras del monumento que a día de hoy alcanza unos 42 metros, casi la mitad de su altura definitiva, fijada en los 92 metros.
Spottorno recordó que el origen del proyecto se sitúa en el 300 aniversario de la creación de Monte Piedad (punto de partida de Caja Madrid) en 2002, cuando esta entidad quiso "ofrecer un regalo a la ciudad de Madrid en forma de escultura en algún sitio público". Desde el principio, se barajaron varias posibilidades como el comprar una escultura y colocarla en un parque.
"Finalmente pensamos en buscar a un artista que pudiese diseñar algo distinto y poder llevarlo a cabo y Santiago Calatrava reunía todas las características porque es arquitecto, ingeniero y escultor", añadió el director de la Fundación Caja Madrid, al tiempo que explicó que en el momento que se lo ofrecieron al artita, éste se lo pensó y "concibió en la Plaza de Castilla un obelisco móvil".
Esta semana se ha montado en este céntrico punto madrileño, antes de las torres 'Kio' viniendo desde el paseo de la Castellana, los tres primeros tramos de los siete que constituyen el fuste del obelisco, la pieza principal del monumento: un mástil vertical formado por un núcleo cilíndrico de dos metros de diámetro, construido con acero de espesores variables desde 80 milímetros en la base hasta 25 milímetros en la coronación.
Aunque ya se había colocado previamente el tramo de arranque del fuste de unos 4,7 metros de altura, esta semana ha sido cuando se han instalado los tres primeros tramos que alcanzan la altura de 42 metros. El primero de estos tramos tiene una altura de 7,2 metros y un peso de 36 toneladas, el segundo es de 13,7 metros y 50 toneladas, y el tercero es de 14,3 metros y 40 toneladas.
En este fuste irán posteriormente ancladas, en la parte exterior, las lamas o costillas basculares de "bronce brillante dorando", de unos 7,70 metros cada uno, señaló Spottorno, al tiempo que concretó que en el tramo del arranque irán ancladas 18 láminas, en el primer tramo, unas 40; en el segundo, 78; y en el tercero, 80. En el interior del fuste, además, se sitúan los mecanismos de accionamiento, así como una escalera interior que conduce hasta la cúspide.
"A finales de enero o febrero se espera poder juntar el resto de tramos al fuste y a partir de ahí colocar las láminas restantes de cobre, por lo que ya se podrá tener una visión de la piel que va a tener el obelisco", apuntó mientras señalaba las tres patas en las que se sostiene el fuste y que en un futuro también irán cubiertas para que dé la sensación de que el monumento "está sostenido en el aire".
Toda la superficie del obelisco, formada por estas barras, estará dotada de un suave movimiento de basculación que se transmite a través de la vinculación existente en los extremos de las costillas, dando lugar a un aparente movimiento de ascensión de una onda a lo largo del fuste. La solución mecánica finalmente prevista permitirá diferentes movimientos y ritmos según el viento del momento (resiste vientos de hasta 160 kilómetros por hora pero la estructura hidráulica de la columna deja trabajar con vientos de 45 kilómetros por hora).
"Va a ir dando la sensación de un tornillo sin fin que sube hasta arriba en forma de espiral", apostilló. El Obelisco incorporará, además, instalaciones eléctricas, de alumbrado, de motorización y de balizamiento, y visualmente contará con otro aliciente añadido, ya que cuatro cañones de luz tangenciales a la estructura del monumento y un cañón de 1.000 vatios en la parte superior iluminarán verticalmente el cielo sin generar "contaminación visual".
MUCHO TIEMPO DE ESPERA
El director de la Fundación Caja Madrid explicó que se ha tardado "mucho tiempo" en ponerse en marcha el proyecto --en 2002 se pensó, en 2004 se firmó el convenio con el Ayuntamiento, y en este año comenzaron las obras-- porque es "muy complicado". "Llevó mucho tiempo ponerlo en marcha pero una vez empezado va muy rápido", señaló.
Así, explicó que se han tenido que hacer unas obras previas como la desviación de la ventilación del túnel que pasa por debajo de Plaza de Castilla dirección Cuzco, y se ha tenido que desmantelar la fuente que estaba ubicada antes en la glorieta, "lo que ha retrasado los trabajos".
La nueva glorieta no ha invadido los carriles de circulación ya existentes porque, de hecho, ha disminuido, pasando de un diámetro de 80 metros a otro de 60 metros. El monumento en sí se ha tenido que trasladar unos metros del centro de la plaza para poder conjugarlo con el resto de edificios que conforman este punto "aunque en su conjunto se integra y no se nota", explicó el coordinador municipal del proyecto, Óscar Codón.
El responsable municipal explicó que al ser una glorieta en medio del tráfico rodado, no se podrá acceder a ella, y destacó el "honor" que es para la ciudad de Madrid tener una obra del arquitecto Santiago Calatrava, que tiene obras en "las ciudades más importantes del mundo y faltaba la capital".