Actualizado 27/06/2007 22:57 CET

Rajoy ridiculiza el papel de Zapatero en la negociación del nuevo Tratado europeo

MADRID, 27 Jun. (OTR/PRESS) -

La comparecencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Congreso de los Diputados para explicar los resultados del último Consejo Europeo fue hoy una nueva muestra de los escasos puntos de coincidencia que el jefe del Ejecutivo comparte con el líder del PP, Mariano Rajoy. Mientras que Zapatero se declaró "razonablemente satisfecho" por los resultados obtenidos y proclamó que la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la UE "nos ha devuelto la imagen de la Europa que queremos, en la que creemos y por la que trabajamos", el presidente del principal partido de la oposición pronunció un discurso demoledor en el que ridiculizó "las ganas" de Zapatero de "recibir palmaditas en la espalda" a cambio de ceder ante sus homólogos europeos.

Tras "dos años de bloqueo" motivados por el rechazo de Francia y los Países Bajos de la Constitución Europea, tras el Consejo Europeo que se celebró entre el 21 y el 23 de junio, la UE y España "salen reforzadas", según Zapatero. "Un gran paso adelante para Europa" y un "buen paso para España" fueron alguna de las frases que se pudieron escuchar al presidente del Gobierno en su comparecencia, a petición propia, ante el Pleno de la Cámara Baja, donde consideró que España puede sentirse "satisfecha" porque no haber "dejado caer ningún punto sustancial del Tratado constitucional" y por haber "conseguido puntos sustanciales para España".

El jefe del Ejecutivo aseguró que los españoles serán los "más beneficiados" por las medidas novedosas que introducirá el nuevo Tratado europeo, cuya negociación "ha significado un reforzamiento de la posición de España en Europa". Así, Zapatero explicó que se ha "trabajado cooperando y en sintonía con la presidenta alemana", igual que se han mantenido "estrechos contactos" con Francia y se han defendido junto a Italia, Bélgica y Luxemburgo "las partes del Tratado que considerábamos indispensables". "Con esta actitud hemos podido catalizar la defensa de los contenidos y la ambición del nuevo Tratado", sentenció.

"Estoy convencido de que tendremos Tratado este mismo año y que el proceso de ratificación de el mismo se desarrollará sin dificultades", llegó a proclamar en un momento de su discurso el presidente del Gobierno, que consideró que el último Consejo Europeo "nos ha devuelto la imagen de la Europa que queremos, en la que creemos y en la que venimos trabajando llena de ambición y fundada sobre el consenso". "Fuimos los primeros en ratificar la Constitución Europea", recordó Zapatero, que consideró que con este hecho España "dio fuerza al Tratado constitucional para que pudiera sobrevivir ante las dificultades".

"Hemos contribuido para sentar las bases del acuerdo y hemos transmitido solidaridad en las negociaciones. España transmite estabilidad y confianza, así se nos ve, así se nos reclama, así se nos conoce", concluyó el jefe del Ejecutivo, que reiteró durante su intervención la "gran noticia para España" que supone que la mayoría cualificada se aplique en políticas como las inmigración, energía y cooperación en Justicia e Interior. Además, explicó que el actual sistema de voto se prolongará hasta 2014, y que en el nuevo Tratado se mencionan explícitamente las interconexiones energéticas "lo que supone un gran logro en un asunto tan vital" para España.

RISAS Y PALMADITAS EN LA ESPALDA

La intervención de Rajoy fue el polo opuesto. El líder del PP comenzó ironizando sobre la condición de "profeta" del jefe del Ejecutivo, que en 2004 vaticinó que la Constitución Europea saldría adelante sin problemas. En la misma línea criticó que primero defendiera "con fervor" el texto constitucional y ahora "para salvar las carencias y responsabilidades de otros" vuelva "a decir sí con el mismo fervor". "Se convierte la Constitución en una versión de bolsillo y lo aplaude. De continuar la Cumbre el Tratado podría reducirse a un folio sin que por ello mermara el entusiasmo del presidente", señaló Rajoy.

"Aplaude lo mismo una cosa que otra. Sinceramente y sin ánimo de molestar, creo que no ha tenido que apearse de sus convicciones porque no las tiene. Así es más cómodo acomodarse a las exigencias de unos y otros", denunció. Rajoy continuó criticando que Zapatero no previera un posible fracaso de la Constitución, lo que le ha limitado ahora a jugar "un papel de comparsa que deja en mal lugar el papel que le dio el pueblo español". "Eso no lo disimulan ni las fotos de oportunidad durante los descansos", le espetó, antes de asegurar que Zapatero, tras aceptar "las tesis" de Sarkozy, sobre "el minitratado", dejó a "los amigos de la Constitución en la estacada".

"Excuso decirle lo que pensarán estos dirigentes sobre la confianza que les merece la palabra de su señoría", prosiguió Rajoy, que se preguntó si Zapatero "seguía una inteligente estrategia basada en la confusión que no está al alcance de la comprensión del común de los mortales o se ha dedicado a decirle a cada uno lo que quería oír". En este sentido, ridiculizó la "aportación de la mayor altura intelectual" del presidente "por el cambio de nombre del ministro de Exteriores" al de Alto Representante, lo que consideró un "gran hallazgo" muy "novedoso y original" teniendo en cuenta que es el nombre que actualmente se utiliza.

A juicio de Rajoy, tras el Consejo Europeo la situación de los 18 países que aprobaron la Constitución es "similar a la de los estudiantes que aprobaron el examen final y ahora deben acomodarse a los que suspendieron o, peor aún, no se presentaron". Según dijo, entre todos "los trajes a medida" que se hicieron en ese encuentro el único que le deja satisfecho es el del voto en el Consejo, un asunto que no se incluía en la Constitución y que Zapatero rechazó defender, al contrario que Polonia o el Gobierno de José María Aznar. "A ver cómo explica ahora que se siente contento con el peso para España que consiguió Aznar con la negociación del Tratado de Niza", señaló.

NI UN RECONOCIMIENTO

"Tenemos que agradecer a los polacos lo que obtuvo el antipático Aznar. No lograron sonrisas ni palmaditas, pero defendieron lo que interesaba a sus países", argumentó Rajoy, que consideró que, si bien respecto a la Constitución Europea "hemos retrocedido 100 pasos" respecto a "la situación actual hemos avanzado 40". Con todo, el líder del PP señaló que la Cumbre le deja "un sabor agridulce" y consideró que sigue siendo necesario "un cambio", que el presidente muestre "firmeza" en la defensa de los intereses de España "aún a riesgo de que no le den palmaditas o le digan lo simpático que es cuando dice todo que sí". "Para el presidente debería ser una pasión trabajar por España en Europa y no un engorro sobrevenido", concluyó.

En su turno de réplica, Zapatero reprochó a Rajoy el haber realizado una intervención "plagada de descalificaciones y carente de ideas propuestas o análisis sobre el contenido de lo que representa el nuevo Tratado". "Se ha limitado a la descalificación, la insidia y el insulto al que preside el Gobierno", criticó el jefe del Ejecutivo, que resaltó que el líder del PP fue "incapaz de hacer un mínimo reconocimiento al papel del Gobierno de españa", pese a que "en política se es más creíble cuando se reconoce alguna cosa al contrario".

"Cuando a usted no le gustan las cosas que le dicen no tiene argumento distinto que decir que le insultan", respondió Rajoy, que resaltó que el mensaje fundamental de su intervención, más allá de que Polonia y España fueran en su día "antipáticos" fue que "tanto los polacos como Aznar defendieron los intereses de su propio país y usted no lo ha hecho".